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Cien años de la misteriosa muerte de Canalejas

Cien años de la misteriosa muerte de Canalejas

12 de noviembre de 1912. 11.25 horas de la mañana. El presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas, se para ante el escaparate de la librería San Martín (actual tienda de Los Guerrilleros) en la Puerta del Sol para contemplar un mapa sobre la guerra de los Balcanes. Venía de su casa, tras despachar con el rey Alfonso XIII en palacio, y se dirigía al Ministerio de Gobernación. Un instante después, todo se funde en negro para Canalejas. Un hombre joven y bien vestido, con gabán gris claro, pantalón azul marino y sombrero flexible, le dispara tres tiros, uno de ellos en la oreja izquierda, con una pistola 'Browning'. El presidente muere en el acto y queda atravesado en la puerta de la librería, narra el cronista de la Villa, Pedro Montoliú.
En Sol cunde el pánico, estado que el asesino aprovecha para intentar huir entre los coches. Un agente de policía y un ciudadano atrapan al asesino. Éste, acorralado, se dispara dos tiros a sí mismo en la cabeza y queda moribundo. En la casa de socorro de la Plaza Mayor no pueden hacer nada por él. Al parecer, el asesino es Manuel Pardiñas, un conocido y peligroso anarquista oscense, según los cronistas de la época. Así continúa la biografía de este asesinato el profesor universitario José Manuel Reverte, de la Universidad Complutense.

José Canalejas.Un magnicidio que parece estar envuelto en el misterio. "Canalejas era un liberal que trató de regenerar su partido, democratizar la política española y frenar las injerencias de Alfonso XIII en el Gobierno. En el momento de la tragedia había una situación de protesta contra el poder. Todavía se arrastraban consecuencias de la semana trágica, que fue responsabilidad de Maura. Además, este presidente había sacado adelante la 'Ley del Candado', con la que quería impedir que la Iglesia fuese demasiado visible e influyente en la sociedad española", explica Octavio Ruiz Manjón, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. En los análisis posteriores del suceso también se señalaron como motivos para un complot el cierre del tratado que creó el protectorado español en Marruecos e, incluso, que los 'Comités Internacionales' -anarquistas- habían decidido la muerte de Canalejas como la mejor manera de desestabilizar a la monarquía española.

Poderosos enemigos e intereses que podían estar tras el asesinato. Sin embargo, se cargaron las tintas acusando a Pardiñas. "Este personaje es muy desconocido y ha sido poco estudiado. La historiografía ha dado por bueno que era anarquista, cuando estos individuos eran en su mayoría terroristas que obedecían a cualquier tipo de ideología o podían actuar por dinero. Lo normal es que fuese un sicario de alguien que no quería que las políticas de Canalejas siguiesen adelante. No es una casualidad que los cinco magnicidios que ha habido en España siempre hayan estado envueltos en circunstancias muy extrañas. La historia se cuenta con páginas arrancadas", incide Francisco Pérez Abellán, periodista y profesor de Criminología en la Universidad Camilo José Cela. "La sociedad mundial estaba hecha a que el anarquismo era un peligro incontrolado y que la violencia era su método de protesta", continúa el profesor Ruiz Manjón.

El cadáver de CanalejasSegún la investigación oficial, Pardiñas era un peligroso criminal que había asesinado al jefe de policía de Buenos Aires y, después de pasar un tiempo en Tampa (Estados Unidos) y Madrid, donde trabajó en las obras del hotel Palace, se había trasladado a Burdeos para tramar la muerte de una personalidad de la política española. La policía española y francesa le seguían y perdieron su pista. Al parecer, era amigo de Mateo Morral, el anarquista que intentó matar al rey en 1906 el día de su boda al arrojarle un ramo de flores con una bomba en su interior. Algunos cronistas señalaron que Pardiñas quería acabar con Alfonso XIII, como antes habían intentado otros anarquistas en París, para vengar la ejecución de Francisco Ferrer Guardia, alentado por los círculos anarquistas españoles ubicados en Estados Unidos. Otros, que seguía los movimientos del presidente desde hacía días y que incluso Canalejas sabía que un anarquista venido de Burdeos quería matarle.

Canalejas fue enterrado poco después en el Panteón de Hombres Ilustres, con honores de capitán general del Ejéricto. "Fue un hombre bueno y un adelantado a su tiempo. No sabemos porqué le mataron pero sí que se dieron por buenas las explicaciones del momento", incide Pérez Abellán. A lo que Ruiz Manjón responde que "las consecuencias políticas de su muerte no fueron excesivas en el marco de la época, aunque asestaron un golpe profundo a la forma de vida política española, al igual que ocurrió con el asesinato de Eduardo Dato nueve años después".
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