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Madridiario
Jueves 17 de abril de 2014 | actualizado a las 11:45 horas
2011-02-14 00:00:00
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Carmen M. Gutiérrez
El gas natural revoluciona la EMT
Con 426 millones de viajeros al año y unos 2.100 autobuses en la calle las decisiones que toma la Empresa Municipal de Transporte (EMT) afectan a la calidad del aire en Madrid. Por ello, la empresa pública ha hecho una apuesta por el gas natural comprimido (GNC), que reduce significativamente las emisiones de los gases contaminantes que afectan a las ciudades.


Autor: MDO
Madrid tiene que reducir sus niveles de contaminación y la EMT está contribuyendo a ello, pues, al igual que los taxis, los autobuses urbanos son una parte importante del tráfico de la capital, con unas emisiones que suponen el 5 por ciento del total de la ciudad. Su principal apuesta medioambiental ha consistido en introducir vehículos de GNC. A 31 de diciembre de 2010, este combustible representaba el 22 por ciento de su flota, con 465 vehículos y varias decenas más en camino.

Cocheras de Sanchinarro de la EMT"Todos los combustibles fósiles son contaminantes. La diferencia estriba en qué tipo de contaminación emite. Para la ciudad es mejor el gas natural", explica sin triunfalismos Rafael Orihuela, gerente del nuevo centro de operaciones de la EMT, en el que solo se utiliza gas natural. Según la compañía, esta nueva instalación es la más avanzada de Europa y la única destinada exclusivamente a este combustible. En ella 'duermen' la mayoría de los vehículos de este combustible de la ciudad y todos los de la zona norte.

Un combustible más limpio
La razón de esta apuesta radica en que el gas natural emite menos contaminantes de los que afectan en la ciudad, principalmente dióxidos de nitrógeno (NOx) -Madrid supera lo exigido por la normativa-, y partículas en suspensión -especialmente peligrosas para la salud-. La reducción respecto a los vehículos diésel de la EMT es de un 74 por ciento y de un 92,6 por ciento menos, respectivamente. En cuanto al dióxido de carbono (CO2), que afecta a al calentamiento global, la disminución de emisiones no es tan significativa. Además, los vehículos de gas natural son menos ruidosos, al igual que los de gasolina, pues funcionan igual.

Cocheras de Sanchinarro de la EMT"La ecología es cara, aunque ahora también se piensa que lo caro no es 'verde'", explica Orihuela, quien recuerda la diferencia de precios entre ambas alternativas es cada vez más pequeña. El autobús que va a usar gas natural es algo más caro, ya que el bastidor tiene que ser más fuerte para poder sostener los depósitos de gas, que por motivos de seguridad se colocan sobre el techo del bus. En cambio, los costes de mantenimiento y de combustible son prácticamente iguales.

Lejos quedó el tiempo en el que los madrileños dejaban pasar los vehículos de gas natural porque había dudas sobre si eran seguros. Estas escenas se vivieron a mediados de los años noventa, cuando se introdujeron las primeras unidades de forma experimental en la flota de la EMT. No obstante, ha sido en la última década cuando se ha producido una incorporación sustancial de este tipo de autobús. Hace algo más de un año, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, anunció que la EMT renunciaba a comprar autobuses diésel si las circunstancias lo permitían y hasta el momento, se ha cumplido, según informan desde la compañía.

Rafael Orihuela, gerente del centro de operaciones de la EMT en SanchinarroMenos emisiones
El gas natural es la principal apuesta para hacer la EMT más limpia, pero no es la única. También se han introducido 20 vehículos eléctricos para dos líneas del casco histórico; se utiliza biodiésel para los autocares de motor diésel, que cada vez son más limpios según marca la normativa europea; y se introducirán vehículos híbridos. En 2012 se incorporarán a la flota vehículos híbridos GNC y eléctricos, y un poco antes la EMT tendrá los primeros híbridos de diésel. Además, entre 2012 y 2013 más del 50 por ciento de la flota será de GNC.

Con todos los avances hechos hasta el momento, la EMT ha conseguido reducir sus emisiones considerablemente en los últimos años. El NO2 emitido por la flota es casi un 30 por ciento menor que en 2004, cuando llegó Gallardón a la Alcaldía, y las partículas en suspensión se han reducido en más de un un 50 por ciento.

Autobuses de la EMT en las cocheras de SanchinarroEl centro de operaciones de Sanchinarro, que costó 47 millones de euros, es la joya de la corona en los parámetros en los que se mueve actualmente la EMT. No lo es solo por albergar más de 300 vehículos de GNC, sino también porque desde el punto de vista de sostenibilidad está todo pensado.

Para empezar, es el primer centro de operaciones de la empresa pública en el que se han plantado árboles y muros vegetales, pero lo más significativo son los criterios de ahorro de energía y agua que se han aplicado. Se reutilizan las aguas residuales con un avanzado sistema propio de depuración para después ser utilizada en el lavado de autobuses. Otro avance lo han conseguido con un muro que utiliza materiales reciclados y que reduce un 30 por ciento los decibelios, algo que ya beneficia a los pocos vecinos de la zona. También ha supuesto un avance al disponer de un punto de repostaje de gas natural comprimido abierto al público en Madrid. "Comparada con las cocheras antiguas, la de Sanchinarro es la NASA", comenta un portavoz de la EMT.