Los conductores de Metro aprenden a manejar los trenes con un simulador virtual. En la práctica, es mucho más difícil de lo que parece

Madrid, 04/05/2005. Pilar Pintado
Fotos: Juan Luis Jaén

No es un avión, pero casi. Para aquellos que nunca se habían parado a pensarlo, conducir un tren de Metro es algo harto complicado y difícil de aprender. En Madrid, por suerte, los trabajadores del suburbano pueden coger práctica con un avanzado simulador virtual y una réplica exacta de un tren, que no existe en ningún otro Metro del mundo. Está en Canillejas, y por esta escuela de conducción virtual han pasado ya unos 1.600 alumnos que han aprendido, no sólo a conducir, sino a enfrentarse a posibles emergencias, averías, evacuaciones de trenes o incendios.

Hace ya cuatro años que Metro de Madrid estrenó su escuela de conducción virtual, única en el mundo hasta ahora. En Barcelona, por ejemplo, los conductores aprenden a manejar los trenes en una pantalla de ordenador, y en Bilbao sí cuentan con la recreación de un tren real pero sólo con una pantalla delante. En el caso de Madrid van más allá, y en sus instalaciones de Canillejas tienen una réplica exacta de un tren con todo su equipamiento interior y exterior, y la correspondiente cabina de conducción. Allí los alumnos no sólo aprenden con una pantalla delante que les va reproduciendo los túneles y las estaciones, sino que el sistema está tan logrado que reproduce los sonidos que escucha el conductor desde su cabina, y en todo momento da la sensación de movimiento.

En otras palabras, es un auténtico simulador virtual como los que pueden verse en algunos cines, que hacen sentir al espectador desde un viaje al espacio hasta una expedición por la jungla. Por cierto que no es el único 'simulador' con el que cuenta Metro de Madrid, ya que en una nave contigua de Canillejas tienen una réplica exacta de una auténtica estación con los vestíbulos, las taquillas, los torniquetes, las escaleras mecánicas y los pasillos. Éste es para el personal de las estaciones, para que también aprendan previamente y sepan enfrentarse a posibles situaciones de emergencias o evacuaciones. En el simulador de conducción también adiestran a los futuros conductores' para que sepan cómo reaccionar ante un incendio, una avería o cualquier catástrofe.

Así, lo que aprendieron los conductores en el simulador virtual pudieron aplicarlo recientemente en el apagón de Méndez Álvaro, pues tuvieron que evacuar a los viajeros a través del túnel y eso no habría sido posible si no lo hubieran practicado antes. Un viajero habitual de Metro no suele fijarse en la multitud de elementos de seguridad con que cuentan los trenes. Es normal, pasan desapercibidos, como cuentan los responsables de la escuela de conducción. Sin embargo, explican, dentro de cada vagón del suburbano hay una escalera de emergencia que se despliega sobre las vías para casos de evacuaciones. Bajo los asientos en los que muchos usuarios de Metro dormitan de camino al trabajo hay una pasarela que, en principio, nunca se ha usado, pero que serviría para que los usuarios pudieran pasar de un tren averiado a otro que se colocara en paralelo.

Para poder conducir un tren de Metro es imprescindible controlar todos estos elementos de seguridad con los que vienen equipados los trenes. Es un requisito más, pero sin duda el plato fuerte está en el asiento de la cabina. La primera vez que se sientan allí los aspirantes a conductores se encuentran con un panorama parecido al de la cabina de un avión, lleno de botones, luces y pantallas que permiten hacerse una idea de lo complicado que es conducir el Metro. Aprenden, por ejemplo, que el sistema automático no permite arrancar el tren si no están instalados la linterna y el extintor. Y que hay que estar pendiente casi al mismo tiempo de la pantalla de videovigilancia de los vagones y del velocímetro. Un profano en la materia que entre por primera vez en una cabina de conducción comprende rápidamente que, por ejemplo, cualquier acción que se haga, como cerrar las puertas, emprender la marcha o hacer sonar el silbato requiere, normalmente, una orden doble para que no haya lugar a confusiones.

Los cursos de formación que ofrece Metro a los conductores duran una media de cuatro meses, y transcurrido este tiempo han de saber conducir los seis modelos de trenes con los que cuenta el suburbano madrileño. Se les instruye sobre toda la normativa de Metro, las características técnicas de cada tren y después se les da nociones generales de seguridad y evacuaciones en túnel. ¿Qué es lo más difícil para un conductor? Los responsables de la escuela de Metro aseguran que el aprendizaje de la normativa es el 'hueso' de estos cursos, y que lo que más teme un conductor es tener que desalojar en un túnel, además de las averías. Sin embargo, en su rutina diaria cuentan que lo más peligroso es la maniobra de cierre de puertas. Unos 1.600 participantes han pasado ya por el simulador virtual de Metro.