Madrid,
14/11/2006. MDO
Fotos: Javier Prieto Herrero
Custodia con celo toda la información
que permite al Metro funcionar cada día. Rodeado de
estrictas medidas de seguridad, el Centro de Tecnologías
de la Información del suburbano es un pequeño
gran búnker que estos días ha desvelado algo
su secreto con motivo de la Semana de la Ciencia. Un reducido
grupo de afortunados ha podido franquear las puertas de esta
sede estratégica de la empresa, y ha comprobado cómo
se controlan y administran todos los sistemas informáticos
que dan soporte a la gestión interna de Metro.
Para
entender qué es y cómo funciona el Centro de
Tecnologías de la Información de Metro es más
fácil empezar diciendo qué es lo que no hace.
"Lo que no hacemos aquí es lo que tiene que ver
con los trenes y las estaciones". Así empieza
su charla Fernando Casado, el responsable del área
de monitorización y sistemas del CTI. La programación
de la Semana de la Ciencia incluye una visita a este Centro,
y Fernando es el encargado de hacer de cicerone en este complejo
subterráneo ubicado en Campo de las Naciones. En sus
más de 1.600 metros cuadrados, este centro, inaugurado
en el año 2001, se convierte en un punto estratégico
de la empresa desde el que se gestionan todos los sistemas
informáticos que dan soporte a la gestión interna
de Metro.
No se encargan, como explica Fernando, ni de los trenes ni
de las estaciones, pero sin su soporte sería imposible
que Metro pudiera funcionar. Como explica muy gráficamente
Fernando Casado, "sin este centro los responsables de
Metro estarían ciegos para la toma de decisiones de
cierta inmediatez". Desde aquí se administran
y gestionan de forma remota todos los servidores y equipos
que constituyen la plataforma ofimática y de gestión
corporativa de la empresa. Explotan el sistema informático,
se encargan del desarrollo y el manteniemiento de nuevas aplicaciones,
y controlan, gestionan y administran las medidas de seguridad
del sistema informático. Desde él se controlan
todos los sistemas informáticos de Metro, distribuidos
geográficamente en diversos puntos de Madrid, garantizando
la operatividad de todos y cada uno de los elementos de la
red.
Dan
soporte, además, a los más de 1.700 usuarios
informatizados que trabajan para Metro de Madrid y atienden
todas las incidencias informáticas. "Tenemos monitorizada
toda la red para ver las alarmas que aparecen. Desde aquí
se pueden resolver prácticamente todos los problemas,
y como último recurso tendría que personarse
un técnico". Como resumen, Fernando explica que
"nosotros llevamos toda la informática de gestión,
no de explotación" de Metro. Dadas sus funciones
no es casualidad, por tanto, que esta visita de la Semana
de la Ciencia congregue a informáticos y a un grupo
de estudiantes de segundo curso de FP de Desarrollo y Aplicaciones
Informáticas. En la visita es posible adentrarse en
el "santa santorum" del CTI: su gran sala de máquinas
en la que "ya no caben más equipos", una
sala abarrotada de "armarios" informáticos
que dan soporte a toda la compañía. Las medidas
de seguridad para acceder a esta sala son extremas, y se cuida
a esos ordenadores sofisticadísimos y carísimos
casi como si se tratara de una persona.
No
duerme de noche ni descansa de día: el CTI está
abierto las 24 horas al día los 365 días del
año. El centro está dotado de las más
modernas tecnologías y sistemas de seguridad, que garantizan
la integridad de los datos y el funcionamiento continuado
de los sistemas informáticos. Y es que el CTI es un
auténtico búnker. Todo el centro se encuentra
protegido por medio de un revestimento de chapa especial para
protección de las corrientes electromagnéticas
inducidas, dada su proximidad a la línea 8 de Metro.
Adicionalmente a esta protección se ha reforzado la
sala de servidores con una capa de pintura electrostática
que la aislan de las sobretensiones. Cuenta con una doble
acometida eléctrica de seguridad de distintas compañías
suministradoras, y en caso de fallo de ambas redes, aún
cuentan con un sistema de luz que permite tener una autonomía
de cinco horas.
Se
le ha dotado además de un avanzadísimo sistema
de extinción de incendios y de detección precoz
de humo, así como de detección de humedad en
toda la superficie del centro. Además, el recinto cuenta
con una cámara de televisión a cada paso que
'vigila' a los trabajadores, los cuales han de permanecer
en el centro perfectamente identificados mediante una tarjeta
que han de pasar por un lector cada vez que abren una puerta
o acceden a una nueva sala. "El CTI era único
cuando nació", pero hace dos años se creó
un "centro de apoyo de backup, una especie de
centro de desastres gemelo a éste, que está
funcionando a la vez y que se podría usar en caso de
que el CTI de Campo de las Naciones fallara". "De
momento no ha sido preciso recurrir a él", recalca
Fernando cruzando los dedos.