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Madrid,
08/04/2005. Ana Narbón
Fotos: Ruth Velasco
Majestuosidad, belleza, historia, todos
estos requisitos los reúne la plaza de Oriente, uno de
los lugares más castizos de la capital y también
de los más visitados dadas sus evidentes características.
De hecho, diseñada como un jardín barroco francés,
la plaza de Oriente sorprende a todo aquél que la visita
no sólo por sus monumentos históricos sino también
por las especies arbóreas que conforman uno de los jardines
más admirados por parte de la población. Tejos,
cipreses y magnolios, principalmente, dan vida a un espacio
único en Madrid en el que el
tiempo parece detenerse para que el visitante pueda disfrutar
de unas vistas privilegiadas.
El primer boceto de espacio abierto que se diseñó
de la zona ocupada actualmente por la plaza de Oriente y sus
alrededores surgió en el reinado de Felipe V. Concretamente,
mientras que en 1844 se realizaba el primer proyecto de jardines
para este lugar tres años más tarde se proyectaba
la fuente monumental del centro de la plaza con la estatua ecuestre
de Felipe IV. Un monumento que se delimitó por una verja
colocando a su alrededor 44 esculturas de reyes que terminarían
eliminándose en 1927. Sin embargo, no fue hasta el año
1941 cuando se creó el actual diseño de los siete
parterres y las estatuas, situándolas en las aceras de
los jardines laterales. Ya en el año 1997 se realizó
la última remodelación de la plaza conviertiendo
en peatonal las calles perimetrales e integrándolas dentro
del conjunto global del espacio.
Gracias
a estos proyectos hoy en día tanto los madrileños
como los turistas pueden disfrutar de un lugar emblemático
digno de contemplar ya que, a pesar de estar situado en pleno
centro de la capital, el estrés, el ruido y las prisas
se quedan fuera de este entorno donde predomina el sosiego y
la tranquilidad. Y esta sensación se debe, en gran parte,
a la singularidad de sus jardines. Un espacio verde difícil
de encontrar en otros rincones de Madrid no tanto por su características
propias sino por todo el conjunto global. En este sentido, Caridad
Melgarejo, responsable municipal de los jardines de la plaza
de Oriente, destaca que "sin duda, es uno de los espacios
más bonitos de Madrid". Sus espacios llanos sin
demasiados árboles dan la oportunidad al visitante de
apreciar los parterres compuestos por setos que forman complicadas
figuras geométricas así como las figuras toparias
formadas por setos perfilados con diversas formas.
Todo
ello guarda simetría con un eje principal como es, en
este caso, el paseo central, uno de los lugares más bellos
de los jardines donde está instalada la fuente de Felipe
IV, obra del escultor Pedro de Tacca, fundida en Florencia en
1640 con el asesoramiento de Galileo. Desde este punto, los
espectadores pueden disfrutar de las vistas de los parterres
y comprobar que todos ellos poseen una estructura similar así
como que el perímetro está guardado con formas
toparias de cipreses. Además, las especies utilizadas
varían según la posición ya que "en
las esquinas se forman grupos de tejos y entre ellos tríos
de cipreses", según manifiesta la responsable municipal.
Sin embargo, el elemento singular en este conjunto es, sin duda
alguna, el magnolio, "los cuales son espectaculares",
como los define Melgarejo, ya que contribuyen a incrementar,
aún más, la elegancia de estos jardines. En esta
sentido, Melgarejo afirma que "son ejemplares, siete en
total, muy fuertes y buenos".
Pero
la plaza de Oriente ofrece mucho más ya que en su perímetro
el visitante se encuentra de lleno con dos alineaciones simétricas
de aligustres junto a tres pequeños parterres que sustituyen
a la antigua calzada para vehículos que bordeaba la plaza.
Los dibujos guardan las mismas características que los
grandes parterres interiores para dar unidad a la plaza. En
este sentido, Caridad Melgarejo recuerda que "en las calles
peatonales también se puede observar algún elemento
de laurel piramidal". Lo que es evidente es que en todo
momento los monumentos históricos van unidos a las características
de los jardines ya que las alineaciones de aligustres van acompañadas,
en este caso, por estatuas procedentes del Palacio Real que
por deseo de Isabel II fueron trasladadas a este emplazamiento.
Jardines
de Lepanto y Cabo Noval
Si los jardines de la plaza de Oriente
se caracterizan por ser un lugar
que inspira a la relajación, los que se encuentran a
ambos lados de la plaza, los de Lepanto y Cabo Noval, tienen
un tratamiento completamente distintos. Se trata de espacios
abiertos para el recreo con áreas de juegos infantiles
y zonas estanciales donde se pueden encontrar plantaciones de
flor "algo que no ocurre en la plaza de Oriente donde solamente
es verde, no hay flores", informa Melgarejo.
Actualmente, entre las especies
que los espectadores pueden observar destacan las prímulas
y tulipanes "y en verano se podrán ver geranios
de color rosa", indica la responsable municipal de los
jardines. Está previsto que para
primeros del mes de mayo estén sembrados ocho pirámides
de flor "que se crearon con motivo de la Boda Real de los
Príncipes de Asturias", señala Melgarejo.
Seis irán plantadas "hacia el Palacio Real y dos
hacia el Teatro Real", declara Caridad. En total, cada
pirámide irá compuesta por 270 plantas de gitanillas.
Con estas plantaciones y los
árboles que proporcionan a estos espacios sombras idóneas
para la estancia, los jardines de Cabo Noval y Cabo Lepanto
junto con los de la plaza de Oriente convierten a este lugar
en uno de los más admirados por parte de la población.
Todo un lujo al alcance de cualquiera que quiera meterse en
un entorno de ensueño.
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