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Madrid,
18/02/2005. Ana Narbón
Fotos: Juan Luis Jaén
En el emblemático espacio de
la Plaza de Oriente y justo colindante con la fachada norte
del Palacio Real se esconde un espacio verde monumental. Se
trata de los Jardines de Sabatini, un proyecto gestado durante
la Segunda República. Simplemente con observar este espacio
desde sus escaleras de entrada el visitante advierte la magnitud
de la belleza de unos jardines que ocupan el lugar donde antiguamente
había unas caballerizas. Su principal característica
es que sus más de dos hectáreas de superficie
recuerdan a los jardines franceses donde la simetría
de sus parterres son el elemento dominante.
Los Jardines de Sabatini son uno de los pocos
espacios que tienen un nombre que no corresponde con la persona
que creó el lugar sino con el autor que diseñó
el edificio que anteriormente ocupaba este espacio madrileño.
Es decir, antiguamente donde a día de hoy se encuentran
estos jardines se levantaban las caballerizas que Carlos III
mandó realizar a Francisco Sabatini, de ahí el
nombre del jardín que no comenzaría a gestionarse
hasta el año 1931 cuando se proclamó la Segunda
República y el Gobierno incautó los bienes del
Real Patrimonio cediendo los edificios que se levantaban en
este lugar al Ayuntamiento de Madrid con el fin de que hiciera
un parque público. Finalmente, y después de un
concurso de ideas, fue el proyecto de Fernando Mercadal el que
resultó ganador. Toda una joya de la jardinería
que, después de la reforma en 1972 durante la cual se
construyeron las monumentales escaleras, no debe dejar de visitar
ningún madrileño.
De
esta opinión es la responsable municipal de los jardines,
Caridad Mergarejo, la cual señala que "este es un
lugar que por su ubicación vale la pena visitar".
Las especies dominantes son los setos de boj y aligustres así
como las formas taparias de los cipreses, los pinos y los majestuosos
magnolios que hacen contraste con los azules de las arizónicas
y la lámina de agua del estanque. Concretamente, el jardín
está dividido en tres terrazas estando marcada la inferior
por la simetría de los parterres. Unos parterres compuestos
por setos que crean caprichosas figuras geométricas,
cuidadas con gran esmero.
En
este sentido, Mergarejo afirma que "los jardines están
muy protegidos porque hay un horario de entrada y de cierre
para evitar el vandalismo". Además, entre los setos
de boj, que aquí llegan a medir hasta cincuenta centímetros,
se alzan los magnolios que no dejan indiferente a nadie debido
a sus espectaculares dimensiones y a su floración durante
los meses de junio a octubre. "Son verdaderamente hermosos",
declara orgullosa la responsable de estos jardines.
Pero la hermosura de esta zona verde no acaba
aquí ya que si el visitante se adentra por un camino
preparado a propósito para el disfrute llega hasta una
de las fuentes del jardín desde donde se observa el estanque,
perfilado su perímetro por los elegantes abetos y con
la fachada norte del Palacio Real al fondo. Si el visitante
accede a la segunda zona de los jardines puede comprobar que
la especie predominante son los pinos que tienen formas muy
curiosas "porque en un primer momento se plantaron muy
juntos y cada uno ha ido buscando su sitio", aclara Mergarejo.
También se caracterizan porque desde arriba forman una
cúpula perfecta de sombras.
Por
otra parte, la tercera zona, que sirve de mirador, está
distribuida en parterres formados por setos de boj tapizados
en su interior por césped y custodiados por los cedros
del Atlas que aportan majestuosidad a la zona. "Los cedros
son magníficos en esta zona. Se trata de especies caducas
condicionadas que dependiendo del frío se pueden desnudar
o no". En los jardines, el riego es por goteo aunque en
la zona de abajo es por aspersión. En este sentido, Caridad
afirma que "todavía no ha llegado el riego a los
jardines con agua reciclada porque habría que hacer una
canalización paralela más o menos igual que la
del Canal de Isabel II".
Respecto a la fauna, las
aves más corrientes que habitan en los jardines son las
palomas, sobre todo las torcaces "cuya población
en los últimos tiempos se ha incrementado de forma considerable",
declara Caridad.
Estatuas de reyes
Así como los pinos, los magnolios
o los cedros provocan en el espectador una sensación
de majestuosidad las estatuas que adornan el parque contribuyen
también a ello. Representan a reyes españoles
y en un principio estaban destinadas a coronar el Palacio Real
pero que finalmente no las ubicaron en su emplazamiento original
para que la estructura del Palacio no soportara tanto peso.
Una
de las más admiradas es la estatua de Carlos III quien,
curiosamente, no tuvo ningún interés durante su
reinado en que se construyeran estos jardines ya que quiso realizar
un proyecto más urbano debido a que prefería dar
ornato al Palacio Real rodeándolo con edificios mejor
que con parques.
Tanto la historia de los jardines como los propios
ejemplares que en dicha zona se pueden encontrar convierten
a este espacio en un sitio idílico para disfrutar al
unísono tanto de la historia de España como de
sus zonas verdes. Los jardines permanecen abiertos de nueve
de la mañana a ocho de la tarde durante los meses de octubre
a abril, y de nueve de la mañana a nueve de la noche de mayo
a septiembre.
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