El Invernadero de la Estación de Atocha es el único en el mundo de estas características

Madrid. Ana Narbón/ fotos: Javier Prieto
En pleno centro de Madrid se encuentra un jardín tropical que es único en el mundo, por sus características, su ubicación y las plantas que alberga. Se trata del Invernadero de la Estación de Atocha situado en el mismo lugar donde un día estuvieron los antiguos raíles y andenes de esta terminal. Desde que el jardín fue inaugurado en el año 1992 ha ido creciendo de tal forma que hoy en día existen en sus 4.000 metros cuadrados de zona verde un total de 7.200 plantas de 260 especies originarias de distintos lugares como la India, Australia, Asia o China, entre muchos otros. Por todo ello, el invernadero se ha convertido no sólo en un lugar de paso para los viajeros sino en un sitio donde las visitantes se paran a descansar, leer o simplemente hablar, en un clima típicamente tropical.

En medio del bullicio de cualquier estación, con las idas y venidas de los viajeros y el trasiego de las maletas, la terminal de trenes de Atocha esconde en su interior un tesoro ambiental que ha sido testigo desde 1992 -año de su inauguración- del paso del tiempo. Sin necesidad de comprar un billete para el trópico y sólamente a unos metros de los andenes del Ave cualquier persona puede introducirse en el único jardín tropical que existe en el mundo con estas características: el Invernadero de la Estación de Atocha. El denominado árbol del viajero -dice una tradición que si el visitante se pone delante de él y pide un deseo se cumplirá- es el encargado de dar la bienvenida a cuantos deciden introducirse en esta selva amazónica y húmeda, cuya principal característica es que alberga especies de dos regiones: tropical y subtropical. Para ello, la temperatura se mantiene entre los 22 y 24 grados y la humedad entre el 60 y el 70 por ciento.

La Washingtonia es la planta más alta de todo el invernaderoLa iluminación es casi natural ya que, por una parte, dispone de la cristalera abierta en la parte superior de la histórica montera, y, por otra, recibe una luz artificial que intenta simular la radiación solar, por medio de una luz blanca y amarilla. En total, hay una iluminación artificial de 200 kilowatios solamente para el jardín mientras que para conservar la climatización adecuada existen ocho máquinas que aportan 325 kilowatios de energía térmica. Es energía medioambiental de gas natural, tanto la eléctrica como la térmica, "por tanto es ecológica y no contamina", según asegura a este respecto el encargado de la maquinaria del invernadero, José Alberto López. Gracias a este complejo sistema los visitantes pueden contemplar unas plantas que nunca se podrían ver en el exterior, debido a sus especiales características. De esta forma, en los 4.000 metros cuadrados de zonas verdes plantadas que tiene el invernadero hay 7.200 plantas de 260 especies diferentes, provenientes de la India, África, China o Australia.

En total hay 7.200 plantas de 260 especies diferentesEntre todas ellas, destaca la planta denominada Washingtonia -en honor a George Washington, el primer presidente de EE.UU- por ser la más alta de todo el invernadero, ya que pueden llegar a medir entre 30-40 metros. En este sentido, el jefe de terminal de Renfe, Francisco Prats, afirma que "en este espacio llega casi a la bóveda por lo que la hemos puesto sujeciones para evitar posibles riesgos para las personas. Es una medida de prevención porque aquí hacemos análisis continuados a las plantas y sabemos que su estado de salud es bueno. Pero por si acaso, la hemos sujetado para que no haya riesgo alguno". Otra de las características de este espacio tropical es que una gran parte de las plantas expuestas han sido utilizadas por el hombre a lo largo de su historia para obtener un provecho. Es el caso del árbol de la caoba o el llamado árbol del pan "que se han utilizado por las culturas indígenas durante muchísimos años", según destaca Javier, uno de los responsables del mantenimiento de este jardín. Pero no son los únicos que han podido sacar al hombre de un apuro ya que el anteriormente citado árbol del viajero -además de conceder deseos- almacena agua en sus hojas.

La palma botella es una de las plantas más singulares del invernaderoLos cocoteros, la palmera real cubana y las plataneras así como las heliconias, las palmas botellas -que están extinguidas en su hábitat natural-, o las patas de elefante y las aves del paraíso consiguen también recrear una verdadera selva del Amazonas. Además, para los que están enamorados, el invernadero acoge la denominada, popularmente, Costilla de Adán, que según explica Javier se debería llamar "árbol del amor", porque su "nombre científico es lo que significa". Los paleontólogos pueden encontrar en el jardín tropical la planta fósil, denominada así porque es del periodo mesozoico, mientras que para los amantes del café el invernadero guarda en su interior una planta de este tipo "que hemos llegado a recolectar aunque no hemos probado el café", afirma el responsable del mantenimiento de esta zona verde.

El palo borracho, el árbol del caucho o del viajero  son otras de las especies vegetales que se albergan en el interior de la Estación de AtochaTortugas en el estanque
El árbol del caucho -con el que los aztecas hacían zapatillas y balones para jugar al fútbol- junto con los helechos o el palo borracho son otras plantas que se pueden encontrar en el Invernadero de la Estación de Atocha. Todas estas especies vegetales se encuentran situadas justamente donde antaño estuvieron los raíles y andenes de la antigua estación de ferrocarriles. Un recuerdo nostálgico que a muchos viajeros les gusta rememorar paseando por el invernadero. Sin embargo, ahora, en vez de al jefe de estación y a los vagones de los trenes los visitantes contemplan un espacio tropical donde hay incluso tortugas en el estanque así como cerca de 200 peces de 22 especies distintas que sirven como complemento ideal para el invernadero. "A veces hemos tenido problemas con las tortugas porque la gente ha venido al estanque y ha echado, sin pedir permiso, galápagos o tortugas más grandes. Pero el estanque no está para eso. No se pueden ni llevar ni echar tortugas", afirma contundente Francisco Prats.

El invernadero tiene un estanque donde conviven felizmente peces y tortugasSin embargo, las tortugas no han sido los únicos animales que han llevado los ciudadanos a este invernadero ya que incluso, en alguna ocasión, se llegaron a retirar culebras, carpas, y anguilas. "Pedimos que por favor se respete el estanque y no se utilice como un lugar donde se pueden desechar materiales o animales", declara Prats. Algo lógico si se quiere preservar este entorno natural que se ha convertido en un punto de encuentro entre muchos turistas y madrileños que pueden viajar, de forma totalmente gratuita, al mundo tropical.