Madrid, 28/11/2005. Cristina Expósito
Fotos: Javier Prieto Herrero
El
tráfico es sin duda uno de los factores más
contaminantes en las grandes ciudades. Sin embargo, se pude
conducir limitando al máximo el consumo de carburante
y por tanto ahorrando emisiones de dióxido de carbono
al ambiente. Si todos los conductores madrileños condujeran
de forma "ecológica" se consumiría
un 20 por ciento menos de combustible, es decir, 390 millones
menos de euros al año en gasolina. Una conducción
relajada, no abusar de las marchas cortas y la anticipación,
son las claves para manejar el coche de forma "azul".
Si nos preguntaran si queremos ahorrar una media de 250 euros
al año en carburante y contaminar menos, la respuesta
sería unánime, "por supuesto". Hacerlo
es fácil y está en nuestras manos. Así
lo explican los profesores del RACC Automóvil Club,
que imparten cursos de conducción ecológica
puestos en marcha por la consejería de Medio Ambiente
de la Comunidad de Madrid. Una medida incluida en el Plan
Azul de la consejería orientado a mejorar la calidad
el aire de la región. "La conducción ecológica
supone un cambio de actitud al volante", explica Rubén
Cejudo, instructor los cursos, "y así se consigue
conducir de forma económica, ecológica y eficiente",
asegura.
Una
de las normas básicas para una conducción azul
es no revolucionar el coche a más de 1.500 ó
2.000 revoluciones para cambiar de marcha. Un vehículo
a 4.000 revoluciones hace el mismo ruido que 32 coches a 2.000,
según un estudio realizado en Suiza en 1999. Y además
de la contaminación acústica se dispara el consumo
de carburante. Otra de las reglas de oro es no abusar de las
marchas cortas. "De primera a segunda hay que pasar en
dos segundos e inmediatamente a tercera", explica el
profesor, "lo mejor es pasar a cuarta y quinta a los
40 ó 50 kilómetros por hora, porque al coche
no le pasa nada, no se cala", añade. "La
clave está en la anticipación", aseguran
los expertos. Se trata pues de intentar no parar el coche
en seco en las rotondas si al llegar vemos que tenemos paso
o disminuir la velocidad si el semáforo está
en rojo para hacer tiempo en marcha hasta que se ponga en
verde.
Otros
muchos factores influyen en el ahorro de carburante. "Hay
que desechar la leyenda de que no es bueno apagar y encender
el coche muchas veces", explica Rubén, "cuando
estamos parados con el coche al relentí estamos consumiendo
inútilmente y el motor de arranque no se estropea por
poner en marcha el coche cuantas veces sea necesario".
El punto muerto gasta mucho. Este es otro de los secretos
de la conducción ecológica. Debemos evitar desplazarnos
sin una marcha metida. Por otra parte el peso del coche influye
en el gasto, así como la distribución de la
carga. Los bultos en el vaca disparan el consumo, así
que es aconsejable que todo el equipaje se acople en el maletero
o usar un baúl, que es el elemento más aerodinámico
para la cubierta del coche. El aire acondicionado, mejor sólo
en carretera, por ciudad es recomendable
bajar
las ventanillas.
Una de las normas básicas es chequear el coche con
regularidad. "Llevar el vehículo en los niveles
adecuados, filtros limpios, presión de los neumáticos
adecuada, todo es importante", recomienda el instructor.
La conducción ecológica es para ciudad. "En
carretera la única recomendación es moderar
la velocidad, porque es el modo de ahorrar combustible, pero
esta manera de conducir está pensada para ciudad",
señala Patricio Fernández, profesor del RACC,
"en Madrid se hacen 2,6 viajes por persona al día,
es una media altísima. Si todos los madrileños
condujéramos de un modo ecológico nos estaríamos
ahorrando 390 millones de euros al año en combustible",
añade. En España la conducción 'azul'
supondría emitir 6,2 millones de toneladas menos de
dióxido de carbono al aire en un año.
Conducir contaminando lo menos posible es además más
relajado. "Se trata de mantener una velocidad lo más
estable posible, sin acelerones ni frenazos", explican
los profesores del curso, "por lo que mejora el confort
en la conducción, que es más relajada y por
tanto contribuye a la seguridad vial". El próximo
año cambiará el contenido de los manuales de
conducir, así como los exámenes de los nuevos
aspirantes a conductores. Según explican desde la Dirección
General de Tráfico el nuevo manual incidirá
sustancialmente en la seguridad para evitar los accidentes,
aunque los nuevos contenidos también tendrán
en cuenta la necesidad de consumir menos combustible para
disminuir las emisiones contaminantes al Medio Ambiente.