Al calor de los huesos de aceituna
En Madrid unas 300 viviendas reciben calor gracias al poder
energético de al biomasa


Huesos de aceituna en el interior de la caldera. Foto: Javier Prieto HerreroMadrid. Cristina Expósito
Fotos: Javier Prieto Herrero
Calor producido con biomasa. Las calefacciones centrales de unas 300 viviendas de Madrid funcionan gracias al poder calorífico de los huesos de aceituna. Es aún una energía alternativa marginal, pero sólo con las pepitas de la cosecha de aceituna de Jaén podrían calentarse todos los hogares madrileños durante el invierno. El kilo de combustible, la biomasa, cuesta la mitad que el gasóleo y no contamina en absoluto. Todo son ventajas. Sin embargo, pocas empresas arriesgan a invertir en biomasa y el mensaje no ha calado entre los usuarios. La empresa Calordom fue la primera en instalar una caldera con biomasa en un edificio de vecinos de Madrid, y tras cuatro años de experiencia puede garantizar el éxito de la instalación.

Paseo de la Habana número 12. En la sala de calderas del edificio situado en el Paseo de La Habana número 12 hace mucho calor. El uno de noviembre se encendió la calefacción, como en todas las comunidades de Madrid, y no tendría nada de especial si no fuera porque el combustible que se almacena en el sótano de la finca es hueso de aceituna triturado. La caldera se instaló este verano y lleva un mes funcionando a pleno rendimiento. "Instalar una caldera de biomasa es un 20 por ciento más caro que una de gas natural o de gasóleo", explica Juan Cabello, gerente de la empresa Calordom, "sin embargo el combustible cuesta la mitad por lo que en el primer año de funcionamiento ya está amortizada la diferencia". Un litro de gasóleo cuesta 75 céntimos y un litro de hueso de aceituna 20. Para producir la misma energía se necesitan dos kilos de biomasa por uno de carburante, por lo que el coste final para el usuario es la mitad.

Hueso de aceituna triturado"El ahorro económico es lo que más convence a los usuarios, que sea una energía renovable es una ventaja más, pero no la decisiva", asegura Cabello. La biomasa, como los huesos de aceituna, la cáscara de almendra o la pepita de uva, no contamina en absoluto. Cuando se quema emite dióxido de carbono, pero en la misma cantidad exactamente que emitiría en su proceso de descomposición natural, por lo que no altera el equilibrio en la atmósfera de la tierra, algo que sí se hace al quemar materiales fósiles como el petróleo o el carbón. "Los recursos de biomasa son ilimitados en España", explica el gerente de Calordom, "con los residuos de hueso de aceituna de las fábricas de aceite, podrían calentarse todos los hogares españoles". Cabello achaca a la falta de decisión política a nivel nacional y a los intereses de poderosas empresas españolas en otras fuentes de energía.

Caldera patentada por Calordom. La empresa ha desarrollado sus propias calderas, que son más baratas que en otros países donde la biomasa es una realidad más cotidiana, como Austria o Inglaterra. Instalar el sistema de calefacción por biomasa en una vivienda unifamiliar puede costar alrededor de un millón de las antiguas pesetas. Sin embargo, el combustible cuesta la mitad y el mantenimiento en mucho más sencillo que en las calderas de gas. "Con la biomasa lo más grave que puede ocurrir es que se pare la caldera, ya que no explota y no contamina, por lo queJuan Cabello sufrir accidentes es una posibilidad remota", cuenta Cabello, mientras se fuma un cigarrillo en cuarto de calderas de la finca de Habana 12. En este edificio el sistema de control de la caldera se hace por ordenador, a través de internet, y se sirve hueso de aceituna una vez al mes. Otro de los beneficios de la biomasa es su importante poder calorífico, similar al del carbón. Cuando la caldera deja de funcionar los radiadores Almacén de hueso de aceitunamantienen dos horas de calor residual

Juan Cabello es hijo y nieto de carboneros, que vieron cómo el negocio se apagaba con la introducción de nuevas fuentes de energía. La opción más clara fue diversificar e instalar calderas de gasóleo o de gas natural. Sin embargo, la apuesta más innovadora y en la que creen que está el futuro es en las energías renovables. "El sistema es tan sencillo, que lo raro es que no se le haya ocurrido antes a alguien", explica Cabello, que tiene la patente de su caldera de biomasa y que ha sido un "ingeniero" autodidacta. "Yo he dormido muchas veces junto a las calderas para ver su evolución y perfeccionarlas", explica el gerente de Calordom, "cuando hicimos la primera instalación de biomasa en un edificio de vecinos en Madrid, en la calle Pedro Muguruza, casi me cuesta el divorcio". Saben que les queda mucho por recorrer y que el sistema debe perfeccionarse, sin embargo, ya es un negocio rentable y además reciben el apoyo de la dirección general de Industria y Energía de la Comunidad de Madrid.