Javier Frechilla explica en detalle cómo será la 'ciudad' que unifica en un mismo espacio todas las sedes judiciales de Madrid


Planos de las plantas circulares del futuro Campus de la JusticiaMadrid, 25/07/2005. Pilar Pintado
Fotos: Marta Prieto
Detrás de los edificios circulares de la Ciudad de la Justicia y de ese gran bosque verde propuesto se esconde Javier Frechilla, un arquitecto madrileño que ha hecho un 'curso acelerado' sobre Derecho y las necesidades de la judicatura. Satisfecho por haber ganado el concurso internacional de ideas convocado por la Comunidad de Madrid, ahora se prepara ya para la primera piedra del próximo 3 de agosto. Ve un proyecto "caro" que podría estar listo en siete años, aunque el ritmo lo tendrá que marcar ahora el Gobierno regional. Mira al futuro y dice que le gustaría diseñar alguno de esos edificios circulares, pero que tampoco le importaría que estuviera "un Nouvell o un Foster".

La cara del Campus de la JusticiaDiez arquitectos, un equipo de ingeniería de cien personas y cuarenta técnicos de instalaciones han trabajado codo con codo con Javier Frechilla para alumbrar la mayor Ciudad de la Justicia de Europa. Ellos, el estudio Frechilla & López-Peláez, ya tiene experiencia, porque han diseñado el campus judicial de Málaga, pero no es comparable con el de Madrid ni por su tamaño ni por su relevancia. Ahora se enfrentan al reto de materializar una maqueta que cautivó al jurado del concurso convocado por el Gobierno madrileño, con el que cierran estos días el acuerdo económico para encargarse de su dirección. Pase lo que pase, el 3 de agosto se colocará la primera piedra en Valdebebas para empezar con la urbanización. El jurado dio su veredicto el pasado 14 de julio, y al día siguiente todos los titulares de prensa recogían la gran peculiaridad de esta Ciudad de la Justicia: sus edificios circulares.

recreación de la futura Ciudad de la Justicia, de noche

Frechilla sonríe, consciente de que eso fue lo que más llamó la atención, y lo explica. "Queremos que además de edificios, haya jardín, mucho jardín, y nos pareció que la huella circular permitía un discurrir más fluido que las esquinas". Además, "es una manera de representar la singularidad de un proyecto y de unos edificios como los judiciales". Los define como "edificios de bulto redondo, rotundos, familiares". En total, serán "trece más uno", contando el gran aparcamiento. El estudio de arquitectura ha propuesto un orden lógico de cada uno de los módulos, "pero admitiría más posiciones". Así, en las proximidades del intercambiador de transportes se colocarían los "edificios de más afluencia de público", como el equivalente de Plaza Castilla. En el centro, cercanos al distribuidor lineal, aquellos edificios que han de estar dotados de módulos de seguridad. Al final, "los edificios más representativos de la Justicia", como la Audiencia Provincial o el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Se ha previsto, incluso, una pequeña residencia para aquellas ocasiones en las que sea necesario que los jurados populares pernocten. Veremos una Ciudad de la Justicia verde, un jardín común, un microclima. Se ha liberado la máxima superficie de suelo para la plantación de especies vegetales leñosas. Y a través de todo, un "recorrido guarecido", un itinerario cubierto de la lluvia y del sol que recorre el conjunto de los edificios, desde el acceso principal, permitiendo la circulación cubierta entre ellos. Este Campus judicial "tiene que ser un lugar restringido, no abierto al público", dice Javier Frechilla. Así, lógicamente, todos los accesos estarán perfectamente controlados, con una puerta principal en la zona más próxima al intercambiador de transportes. Allí, una vez pasado el control de acceso, se podrá entrar ya a todo el complejo, un complejo con parques cerrados delimitados por verjas metálicas y sistemas de vigilancia de intrusismo. Habrá, eso sí, accesos independientes y privados. Por ejemplo, se ha cuidado al detalle que el Registro Civil tenga accesos, aparcamientos y jardines propios para la celebración de bodas, para que no sea algo tan frío y sobrio para novios e invitados "como sucede en estos momentos en la calle Pradillo".

También los servicios de Menores requieren sus propios accesos para salvaguardar la privacidad de los menores infractores. En este sentido, Frechilla ha dispuesto este edificio en el extremo, "en el lugar menos público". Y en el centro, un gran aparcamiento para el público que acuda diariamente a la Ciudad de la Justicia. "Un aparcamiento en torre emergente, a modo de tornillo, en el que los coches vayan subiendo como si fuera una hélice", con tres niveles bajo rasante y siete en superficie y con capacidad para 2.400 coches. Se ha considerado más oportuno y más seguro un solo aparcamiento para no dar lugar a las circulaciones parasitarias que se producen cuando el usuario tiene que dirigirse a dos aparcamientos distintos sin saber en cuál de los dos hay plaza. Será una Ciudad de la Justicia verde, y sin coches, porque todas las circulaciones se harán bajo tierra, con un distribuidor lineal que permitirá relacionarse a todos los edificios entre sí, y que permitirá ir accediendo a cada uno de ellos.

Frechilla ha medido hasta el milímetro la lógica seguridad especial que ha de rodear a los edificios judiciales. Así, ha creado un aparcamiento independiente para funcionarios, jueces, fiscales, abogados, testigos o furgones policiales, también con capacidad para 2.400 vehículos. El día de la presentación llamó la atención la planta circular de los edificios pero nadie habló, por ejemplo, de que serán además edificios sostenibles, ecológicos. Así, cada uno tendrá sistemas de reutilización de las aguas grises sanitarias, que pueden suponer un ahorro del 40 por ciento; cubiertas vegetales que integren las funciones de aislante térmico así como recogida y reserva de agua de lluvia para riego; paneles solares o sistema de recogida neumática y selectiva de basuras. Incluso en esta gran zona ajardinada se plantarán especies de bajo gasto de agua para reducir aún más las necesidades de riego, y las farolas serán de baja contaminación lumínica. Frechilla no es un arquitecto que se pierda en números, pero sí ofrece algunos que se sabe de memoria: una parcela de 202.000 metros cuadrados que dan para mucho, de los que sólo 25.000 irán a parar al futuro gran intercambiador de transportes previsto.

En total, si un madrileño decide atravesar andando desde un extremo a otro de la Ciudad de la Justicia, recorrerá a pie un kilómetro. De los otros números, de los económicos, Frechilla no habla. Dice que no le corresponde a él, sino al Gobierno madrileño, pero sí aventura que éste es un "proyecto caro", de no menos de 1.000 euros el metro cuadrado... "y son 400.000, así que echen cuentas". Tampoco habla de los plazos, pues no les corresponde a los arquitectos marcarlos, aunque cree factibles esos siete años que dio el consejero de Justicia, Alfredo Prada. Ahora, de momento, hay que empezar con la urbanización, una urbanización"difícil porque hay que hacer un jardín, una plantación". Deberán llegar primero los árboles antes que los edificios, porque si no, si llegan antes los ladrillos, "después un árbol no lo echa de menos nadie". Poéticamente, como hablan muchos arquitectos, explica la importancia de "proyectar la cuna de los edificios para que sea confortable".

La urbanización, seguro, "va a ir a gran velocidad", concluye. Frechilla sólo decide sobre la ordenación del espacio, no sobre cómo serán después los edificios. "Cada uno tendrá después su historia" y su propio arquitecto, pero siempre deberán ser circulares. Además, él deja ya claro de antemano cómo habrán de disponer su espacio: las primeras plantas para el flujo principal del público, y reservar las últimas para áreas de oficinas privadas con un flujo muy limitado de profesionales o público y nulo de detenidos. "No querríamos que se parecieran unos a otros", dice mientras reconoce que "nos gustaría hacer alguno". No todos, porque "será más interesante la diversidad que si hay una única mano detrás", y tampoco deja ver "sus predilecciones". Quizá, el aparcamiento, porque deberá estar unido directamente a la urbanización que ahora comienza. El padre de esta ciudad judicial no oculta que querría para sus 'hijos', los edificios, padrinos "de primera fila", de alta competencia, pero no siempre "popes". Eso sí, reconoce que "no me importaría un Foster, un Nouvell o un Navarro Baldeweg". Habrá que verlo.