Justi montó hace años la Plataforma `Cadena de Favores´ que ofrece ropa juguetes, gafas, comida, atención médica y hasta abogados


Justi Durán es la promotora de Cadena de Favores/Foto:Javier Prieto HerreroMadrid, 26/03/2005. Tatiana Cuesta
Fotos: Javier Prieto Herrero
"Manos que no dais, qué esperáis", dice Justi Durán acuñando, más que un lema, una forma de vida. Esta extremeña empezó hace nueve años a hacer lo que había visto "en casa de toda la vida": echar una mano a quien lo necesita. Y así tiene su propia casa invadida por montones de ropa usada, zapatos y un teléfono que no para de sonar. Cadena de Favores está for
mada por más de seiscientos colaboradores que no dudan en ayudar a quien lo necesita. En apenas dos días son capaces de reunir muebles para un piso, hacerle la canastilla a un bebé o llenarle la nevera a las abuelas del barrio que no tienen ni para pagar la luz. No quiere nada a cambio, sólo que se corra la voz y sean más los que cuiden del prójimo.

"Que quede claro que no somos una ONG, porque yo no quiero dinero de nadie. Por mis manos no pasa ni un duro". Así de claro lo tiene Justi Durán que lleva muchos años haciendo el bien en el barrio de Lucero, en Madrid. Es la creadora de una Plataforma de Favores que consiste, únicamente, en solucionar las necesidades de los demás. Antes disponían de un local prestado, pero ahora su propia casa, la de su familia, es el punto de encuentro de quienes acuden a ella, tanto para dar como para recibir.

Justi y su padre Eugenio, que también le echa una mano/Foto:Javier Prieto Herrero"Hay mucha pobreza. Muchos españoles, al contrario de lo que todo el mundo piensa. El euro ha enriquecido al rico y empobrecido al pobre. Hay un montón de señoras del barrio que con una pensión de 40.000 pesetas no tienen ni para comer. Chicos jóvenes que no tienen nada, les dan un piso y no tienen ni con qué empezar. Y madres, muchas madres jóvenes que no tienen ropa para el bebé o zapatos". Derribados los tópicos se entiende mucho mejor la labor del ángel de la guarda de este barrio. Ella se define como una intermediaria. "Si alguien acude a mi buscando trabajo, pues yo, cuando voy al mercado, por ejemplo, les voy preguntando a los que suelen colaborar conmigo a ver si alguno necesita un ayudante o un dependiente. Y siempre se soluciona. Todos salimos ganando", dice Justi, sin parar quieta ni un minuto.

En casa tiene un niño de tres años al que está a punto de adoptar después de haberlo tenido en régimen de acogida, dos hijos mayores, un marido, su padre de 84 años, y una historia de malos tratos en el pasado con sentencias judiciales a las espaldas que le quitarían la fuerza a cualquiera. Pero no, allí está ella poniendo parches donde hace falta y sin pedir nada a cambio. "Yo no se por qué a la gente le llama tanto la atención esto. Si no es nada excepcional. Tu necesitas ayuda, ¿no? Pues si yo puedo te la doy, no me supone ningún esfuerzo", dice sonriente. Por cierto, que no quiere dejar pasar la oportunidad de recordarle a Pedro Almodóvar, para quién trabajó en una ocasión, o a otros directores de cine, que necesita trabajo y que está dispuesta a volver. "He trabajado en TVE para el Gran Wyoming o Los Morancos, y oye no está de más ganarse un dinerito, que luego me lo gasto todo en los demás, y así tengo la cocina, que llevo tres años diciendo que la voy a reformar y no hay manera".

Recibe llamadas continuamente/Foto:Javier Prieto HerreroCadena de Favores no tiene otro tipo de publicidad que no sea el boca a boca. Colaboran los quiosqueros del barrio de Lucero, la pastelera, el charcutero, el óptico, un pediatra, varias abogadas, el pescadero, y un largo etcétera, que van solucionándole los problemas a la gente. Eso sí, el espíritu altruista de Cadena de Favores no tiene ni un pelo de tonto. "Ayudar si ayudamos, pero no hacemos vagos. Tratamos de buscarles trabajo a la gente, pero no los mantenemos. Igual que si pueden pagar, la mitad de unas gafas, por ejemplo, pues el precio se les ajusta". Sobre la picardía de algunos, Justi dice que "hay que estar muy al tanto. Yo voy a las casas de la gente, para ver si tienen auténtica necesidad. Algunos intentan engañarte, pero no hay que desanimarse por eso, hay que pensar en toda la gente que hemos ayudado".

¿Y cómo agradecer los favores? "Nada, no queremos nada. La única manera de devolver el favor a la Cadena es haciendo lo mismo. Involucrar a más personas y poniendo tus conocimientos o habilidades al servicio de los demás. "Tenemos que ayudarnos entre todos. Ahora somos una sola etnia, yo siempre digo que sólo los perros tienen raza", apunta Justi Durán.

Como agradecimiento: que ayuden a los demás/Foto:Javier Prieto HerreroAdemás de ropa, muebles o puestos de trabajo, Cadena de Favores, también reparte comida. "Alimentos no perecederos, como arroz, latas, pasta. Por cierto, que El Pozo dijo que me mandaría un cargamento en Navidad y nos ha llegado. Aunque están a tiempo, que no tiene por qué ser Navidad. También Chocolates Hueso". Pero lo que más necesitan es ropa de bebé y de niño. "De cero a 14 años, cunas, sillitas, pañales, zapatos. Todo lo relacionado con los niños pequeños. El resto de ropa también, pero por favor, que esté en buen estado. No hagamos más pobre al pobre. Que sea algo que querríamos para nosotros", dice vehemente Justi, que asegura que ha tenido que tirar muchas cosas en mal estado".

La Plataforma Cadena de Favores surgió, y tiene su núcleo, en el barrio de Lucero, aunque se van extendiendo gracias a que reciben colaboraciones de Alcalá de Henares, País Vasco o de Ondarrubia, "desde nos llegaron 800 kilos de ropa, que metí aquí en mi casa". Una cadena desinteresada que necesita de todos para seguir en funcionamiento.

Cadena de Favores. Justi Durán 91 463-16-49. Entre las 18:00 y las 20:00