Madrid.
24/11/05. Miguel Ángel Medina
Fotos: Juan Luis Jaén
Cajitas rusas de porcelana, muebles antiguos
o ropa de diversos rincones del mundo son algunos de los objetos
que llenan estos días la Casa de Campo. Son la propuesta
del Rastrillo de Nuevo Futuro para que los madrileños
comiencen la Navidad de una forma solidaria: comprando regalos
que han sido donados gratuitamente para financiar con los
beneficios a esta asociación de casas de acogida. Todos
aquellos que quieran colaborar con esta causa pueden acudir
desde este jueves y hasta el próximo 4 de diciembre,
en horario de 11 de la mañana a 10 de la noche, al
pabellón de La Pipa de la Casa de Campo, que gestiona
la empresa municipal Campo de las Naciones.
"Me
animé a ser voluntaria por primera vez hace cuatro
años, cuando llegué a España, y desde
entonces no he fallado en ninguna de las ediciones",
explica Silvina, una argentina que demuestra su solidaridad
colaborando desinteresadamente con el Rastrillo. "Me
paso aquí todos los días de la feria, o sea,
que soy voluntaria a tiempo completo". En el puesto donde
colabora Silvina, 'El Chapapote', venden ropa y productos
argentinos, quizá para sentirse un poco más
cerca de su tierra mientras ayuda a los demás.
Entre los objetos que más abundan en los puestos de
este mercadillo benéfico, abundan sobre todo los muebles
y otros cacharros antiguos. Estos objetos tienen procedencias
diversas, según explican las propias responsables del
Rastrillo. Algunos vienen de donaciones de gente que desea
colaborar de algún modo con la asociación, mientras
que otros son rescatados de la basura y restaurados por los
propios voluntarios. Porque este mercadillo benéfico
no acaba cuando abandona el pabellón de La Pipa, sino
que la asociación trabaja durante el resto del año
en conseguir y reciclar los objetos que luego financiarán
los proyectos solidarios.
Dibujos
de arena árabe
En esta edición, han vuelto a poner un puesto benéfico
varias embajadas que hacía tiempo que no estaban presentes
en este mercadillo, y han repetido experiencia otras que son
más veteranas. La embajada de Jordania, por ejemplo,
está llena de botecitos con arena de colores, donde
se dibujan figuras que pidan los visitantes o incluso su nombre,
para quien desee verse para siempre metido en una botella,
como los mágicos genios de los cuentos. "Mezclamos
la arena de colores de manera que podemos realizar cualquier
tipo de dibujo que se quiera", explica Walid, de la embajada
jordana. En este puesto, pueden verse también monederos,
alfombras, jarrones y, por supuestos, adornos de corte árabe.
Mientras, las otras embajadas "novatas" son las
de Colombia, Arabia Saudí y Argentina.
Por
su parte, el Real Madrid también muestra su parte solidaria
a través de su fundación homónima, que
vende en el Rastrillo objetos con el emblema del club a mitad
de precio y luego dona estos fondos a la asociación
Nuevo Futuro. "Aquí se puede comprar casi cualquier
cosa con el logo del Madrid", dice Beatriz, voluntaria
en este puesto, "tenemos peluches, muñecos, la
típica equipación y bicicletas blancas".
"Entre las curiosidades con el escudo del equipo madrileño",
cuenta Beatriz, "destacan los biberones, los periféricos
para el ordenador o los tangas para caballero". Para
quien sienta los colores blancos muy adentro.
Mientras, en el Puesto de las Famosas, se pueden encontrar
la últimas novedades del mundo de la literatura, que
algunas editoriales donan para este mercadillo. "Las
editoriales nos regalan una parte de los libros, y luego muchos
de los autores vienen a firmalos para colaborar con esta causa
solidaria", explica Ana María, presidenta de esta
asociación. Este año, los libros de Antonio
Gala, Carlos Ruiz Zafón y María de la Pau Janer
ocupan un puesto importante en las estanterías de este
puesto.
Sáhara
libre
El Rastillo no sólo financia a Nuevo Futuro, sino que
hay algunas otras asociaciones a las que se les cede un espacio
para obtener algunos fondos para su causa. Es el caso de la
Asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui "Bir Lehlu",
que vende productos de todo tipo para mejorar la vida de esta
zona depauperada. "Queremos recaudar dinero para mandar
alimentos y ayuda humanitaria a los habitantes del Sáhara",
cuenta Concha, "porque llevan 30 años esperando
que les devuelvan su tierra y viven en unas condiciones muy
duras, en campos de refugiados". En Bir Lehlu se encuentran
incluso objetos venidos desde el propio Sáhara, como
pulseras y adornos que fabrican los saharauis con materiales
reciclados.
"En
este puesto tenemos sobre todo antigüedades, todo tipo
de objetos que han sido donados para que nuestra asociación
pueda financiarse", señala Hortensia, voluntaria
de la asociación Amam. "Somos una organización
que ofrece un centro ocupacional para disminuidos psíquicos",
continúa Hortensia, "y estamos en este mercadillo
gracias a que Nuevo Futuro nos deja participar en el Rastrillo".
Esculturas de mármol y piedra, así como muebles
de hace varios siglos, se venden en este puesto.
El Rastrillo de Nuevo Futuro se ha convertido ya en un clásico
en los inviernos de Madrid, hasta el punto de que casi se
puede decir que cuando llega este mercadillo "comienza
la Navidad". Son muchas las personas que acuden a este
evento desde el primero hasta el último de los días,
y las cafeterías y restaurantes suelen mostrar un lleno
casi a diario. En esta ocasión, las organizadoras del
Rastrillo quieren superar los 60.000 visitantes del año
anterior, y se han propuesto alcanzar este año las
70.000 visitas. Una cifra que dice mucho en favor de la solidaridad
de los madrileños, sobre todo en unas fechas tan señaladas
como las que se avecinan.