Madrid. Noviembre 2006. MDO
La Comunidad de Madrid se desligó
definitivamente del Parque Warner. El Gobierno regional vendió
por completo sus acciones en el centro temático por
40 millones de euros, lo que supuso para el Ejecutivo de Aguirre
una pérdida de 34 millones ya que se había gastado
74 millones en participaciones en abril del 2002. El consejero
de Presidencia, Francisco Granados, no quiso hablar de pérdidas
al anunciar la venta y prefirió referirse a "inversiones"
en la zona sureste de Madrid. Otro de los accionistas, la
constructora Fadesa, compró la parte del Ejecutivo
autonómico, y a su vez encargó la gestión
del parque durante diez años a la empresa Parques Reunidos.
El Gobierno regional se desprendió de su participación del 43,6 por ciento y obtuvo un total de 40 millones de euros por la venta. Las cuentas eran claras: a la Comunidad de Madrid le había costado 74 millones de euros participar en el Parque Warner, así que finalmente cerró la operación con unas "pérdidas acumuladas" de 34 millones de euros. Otro de los accionistas, Fadesa, fue el que mejor oferta presentó y por tanto el que acabó pagando 26 millones de euros -más otros 14 del préstamo- por la participación de la Comunidad de Madrid. El consejero de Presidencia, Francisco Granados, explicó que la venta de las acciones había sido "un proceso sumamente complicado", y que ahora "recuperamos una parte importante" del capital que se invirtió y a la vez "dejamos de perder dinero".
El
consejero rehusaba hablar de pérdidas y prefería
destacar que el Gobierno regional "ha invertido en una actividad
que va a impulsar" la zona sureste de la Comunidad de Madrid.
"No lo veo tanto en términos de pérdida", ya
que la empresa pública Arpegio aún tiene en
la zona "300 hectáreas de suelo que se pondrán
en valor". También habían decidido vender sus
acciones a Fadesa la cadena de hoteles NH, titular del 4,4
por ciento del accionariado, las constructoras ACS (que tiene
una participación del 3,4 por ciento), así como
Necso, FCC y Ferrovial, cada una de ellas con un 1,7 por ciento
respectivamente, además de Warner, que obstenta el
4 por ciento de las acciones del parque temático.
La compañía adjudicataria adquiriría,
por tanto, un 60,7 por ciento de las acciones lo que, unido
al 13,1 por ciento de los títulos que ya posee, la
convertía en el mayor accionista del parque Warner
con un 73,8 por ciento. El resto del accionariado estaba compuesto
por Caja Madrid (21,8 por ciento del capital) y por El Corte
Inglés, con un 4,4 por ciento.
Fadesa valoró las acciones del parque en 60 millones
de euros, por lo que la adquisición del 60,7 por ciento
suponía abonar más de 360 millones de euros.
Además, "Fadesa ha aportado un contrato de diez años
con Parques Reunidos, la primera empresa de ocio de España,
que será quien gestione el parque" durante ese tiempo.
Sesenta empresas de todo el mundo contactaron con la Comunidad
de Madrid para adquirir las acciones, de las que 26 mostraron
su interés, nueve solicitaron el cuaderno de venta,
se presentaron tres ofertas, y de ellas dos fueron vinculantes.
Finalmente, Fadesa presentó la puja económica
más alta -60 millones frente a los 40 millones del
otro ofertante-, y ofertó además el desarrollo
de la zona terciaria junto al Parque Warner con 3 hoteles
y amplias zonas comerciales en las que también podría
estar interesado El Corte Inglés.
"Un parque de ocio no es el sitio más adecuado para tener el dinero público", insistió Granados, "para eso está la iniciativa privada". El consejero recordó que el Parque Warner seguía en estos momentos en pérdidas, y eso pese a que en la última temporada había experimentado un incremento de un 6 por ciento de público y un 11 por ciento en los ingresos. Según el responsable autonómico, con la venta se había logrado el "objetivo más importante: el mantenimiento de los puestos de trabajo y de la actividad del parque".
El principal partido de la oposición, el PSOE, cifró
las pérdidas de la Comunidad en 300 millones frente
a los 34 millones que habían asegurado los responsables
del Gobierno regional. El portavoz socialista en la Asamblea
de Madrid, Rafael Simancas, afirmó que "con la aventura
insensata del Parque de la Warner de Gallardón y Aguirre
se han tirado a la basura unos millones con los que se podría
haber resuelto el problema de falta de plazas en escuelas
infantiles de la región". Simancas recalcó que
"alguien tendría que asumir responsabilidades por este
gran fiasco de parque de ocio con Bugs Bunny y Piolín".