Madrid.
MDO
El
28 de septiembre y después de cuatro meses sin lluvias,
el consejo de administración del Canal de Isabel II activaba
la fase 1 de sequía severa, lo que suponía limitaciones
en los usos públicos de agua en el riego, llenado de
piscinas o baldeo de calles. Días más tarde la
alarma era tal que ya se estudiaban posibles cortes de agua
para la población, medida que no llegó a ponerse
en práctica gracias a las lluvias caídas en octubre.
Además, la falta de agua animaba el conflicto político
entre la administración regional y estatal después
de que la ministra de Medio Ambiente recordara a Aguirre que
el Ejecutivo de Zapatero estaba cumpliendo "con creces"
los compromisos adquiridos por el presidente Zapatero en esta
materia.
La falta
de lluvias y las altas temperaturas registradas durante el verano
seguían haciendo descender las reservas de agua de los
embalses madrileños en septiembre, mes en el que estaban al
36,4 por ciento de su capacidad total. El pantano con menos
agua de la región era Puentes Viejas, en la cuenca del Lozoya,
con tan sólo el 8,2 por ciento. Tras reunirse a finales
de mes, el Consejo de Administración del Canal de Isabel II
aprobaba la activación de la fase 1 de sequía severa,
ante la escasez de recursos hídricos que padecía la Comunidad
de Madrid. Esta fase, encaminada a reducir
un 9 por ciento el consumo de agua, contemplaba limitaciones
en sus usos públicos como los riegos de zonas verdes no históricas,
el baldeo de calles, el llenado de piscinas y la utilización
de fuentes ornamentales sin reciclado de agua.
La falta de
agua también animaba en estos meses
la guerra política entre el Gobierno central y el regional
tras las denuncias hechas por Esperanza Aguirre donde dejaba
de manifiesto la falta de compromiso y de garantía por
parte del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero
hacia la región madrileña en materia de agua.
A estas afirmaciones respondía la Ministra de Medio Ambiente,
Cristina Narbona, afirmando que su gobierno no solamente "está
cumpliendo" con el compromiso adquirido con la presidenta autonómica
para que a Madrid "no le falte agua, aunque no exista un acuerdo
formal", sino que los
está superando con creces. Según
la ministra su gobierno fue consciente de que
había que incrementar el volumen de agua que se suministraba
a Madrid, y "por eso en mayo, cuando el Gobierno de la Comunidad
de Madrid nos reclamaba 55 hectómetros cúbicos adicionales del
Sorbe y el Alberche, nosotros les respondimos que la Confederación
Hidrográfica del Tajo trabajaba ya para que fueran 150". Además,
Cristina Narbona hacía hincapié en que el Gobierno
de la nación "se ha comprometido a que no falte agua en Madrid",
promesa a la que, según ha recalcado, no piensa dejar
de cumplir.
Sin
embqrgo, después de que el Consejo de Administración
de Canal de Isabel II aprobara solicitar a la Confederación
Hidrográfica del Tajo la concesión urgente a la región
de cincuenta hectómetros cúbicos adicionales de agua en el río
Alberche y otros cinco en el río Sorbe, la decisión quedaba
en manos 'del cielo' después de que la Confederación
no garantizara el suministro a expensas de nuevas lluvias. En
octubre el vicepresidente primero del gobierno
regional, Ignacio González, anunciaba que la Consejería
de Medio Ambiente había abierto en una semana alrededor
de 30 expedientes sancionadores en la región por el incumplimiento
del Decreto de limitación del uso del agua aprobado el
29 de septiembre con multas que podían ascender
hasta los 46.000 euros.
La situación también
llevó al Ejecutivo autonómico a convocar de forma
urgente a los portavoces de los grupos parlamentarios para acordar
el gran Pacto del Agua que salió del pasado Debate sobre
el Estado de la Región. También convocaron a la
Federación Madrileña de Municipios (FMM), y anunciaron
un Plan de Racionalización del Consumo con "grandes
consumidores" como industrias, grandes empresas o instituciones.
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