Madrid. MDO
La
Policía desarticulaba en octubre en Madrid la que estaba considerada
en ese momento la principal red de distribución de droga en
esta comunidad autónoma en la denominada "operación Café",
que permitió la detención de siete personas y la intervención
de medio millón de euros y de casi tres kilogramos de cocaína.
Los siete detenidos pertenecían a un clan de etnia
gitana instalado en la Cañada Real Galiana en el camino de
Valdemingómez, en la carretera de Valencia, un lugar conocido
popularmente como la "calle del oro" por la cantidad de droga
que se manejaba diariamente.
La
investigación, desarrollada por la Unidad de Drogas y Crimen
Organizado (UDYCO Central) y la comisaría de Vallecas-Villa,
permitió identificar a Ángel J.F., "Lale", con
antecedentes por tráfico de estupefacientes, como una de las
personas que recibía, almacenaba y distribuía la droga. Ángel
iba siempre acompañado por su hermana Soledad, también con
antecedentes por haber sido detenida en cuatro ocasiones por
delitos contra la salud pública. La
forma en que actuaba el clan consistía en introducir en el
patio interior del complejo en el que residía la familia -cuatro
viviendas con un único acceso- el vehículo en el que venían
las personas que iban a realizar la compra. Antes de efectuar
la operación, uno de los miembros del clan recorría las inmediaciones
para asegurarse de que no había presencia policial, y después
del intercambio volvía a hacerlo para que el coche de los
compradores saliera del patio de viviendas con la droga adquirida.
Las pesquisas finalizaron el día 19 de octubre, momento en
el que se puso en marcha un dispositivo en el que también
participaron dos grupos de la Unidad de Intervención Policial
y un equipo de guías caninos y que finalizó con la práctica
de tres registros domiciliarios en Móstoles, otros tres en
la Cañada y dos más en el barrio de Carabanchel. La Policía
intervino en ellos 2.800 gramos de cocaína, cien gramos de
heroína, dos revólveres, munición, dos pistolas simuladas,
centenares de joyas, tres vehículos, 490.835 euros en efectivo,
tarjetas de crédito, básculas electrónicas de las utilizadas
para el pesaje de sustancias estupefacientes y una batidora
industrial para la elaboración de droga.
Además,
se inmovilizaron cuentas corrientes por importe de 120.000
euros aproximadamente. La Policía consideraba que la red desarticulada
era un importante grupo dedicado a la distribución de cocaína
y heroína al por menor en toda la Comunidad de Madrid. La
operación había tenido lugar poco después de que el
ministro del Interior, José Antonio Alonso, anunciara un plan
específico para combatir el tráfico de drogas en el entorno
de los centros educativos.