Madrid. MDO
La nueva Ley
del Suelo regional estará aprobada, casi con toda probabilidad,
antes del segundo trimestre del 2006 pero ya en octubre de
este año dio su primer paso dándose a conocer
'en sociedad' con una carta de presentación que fija
por ley el porcentaje de vivienda protegida. Este porcentaje
deberá ser del 50 por ciento en todos los desarrollos
urbanísticos excepto en los municipios de menos de
15.000 habitantes, donde se deja a la voluntad de cada alcalde.
El Gobierno regional prometió agilización de
todos los trámites, transparencia y reducción
de los plazos hasta la mitad de lo que se da en la actualidad.
La consecuencia final será, según dicen, el
abaratamiento del precio de la vivienda.
El
anteproyecto de Ley del Suelo era enviado el jueves 20 de
octubre al Consejo Económico Social (CES) para que
emitiera su preceptivo dictamen. No había prisa por
aprobarla en la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación
del Territorio, pero su máximo responsable, Mariano
Zabía, señalaba que podría empezar a
debatirse en la Asamblea a principios de febrero y estar aprobada
antes de Semana Santa. La intención del Gogierno regional
es que, según indicó Zabía, sea una ley
muy consensuada con todos los interlocutores sociales y para
ello en los meses anteriores pasó por un proceso de
diálogo con Ayuntamientos, promotores inmobiliarios
y constructores. El texto definitivo se basó en el
dictamen de la comisión de expertos presentada meses
atrás. Así, según explicaba el consejero
durante su presentación, introducirá más
"transparencia" en todos los procesos urbanísticos,
reducirá a más de la mitad los plazos habituales,
potenciará la rehabilitación de los cascos antiguos
e incidirrá en la protección de todos los terrenos
con valor medioambiental.
Finalmente, el anteproyecto de ley sí
fijó un porcentaje de vivienda protegida en cada desarrollo
urbanístico, algo que en el dictamen del comité
de expertos no se contemplaba y a lo que se habían
opuesto muchos promotores inmobiliarios. Zabía lo confirmaba
al término del Consejo de Gobierno de ese 20 de octubre:
al menos el 50 por ciento de la edificabilidad de cada desarrollo
urbanístico se destinará a vivienda con algún régimen
de protección, siendo así Madrid la comunidad
autónoma que mayor porcentaje de suelo reserva a la construcción
de pisos públicos. Aunque habrá una excepción:
en los "pueblos pequeños", de menos de 15.000
habitantes, ese porcentaje lo fijarán libremente los
alcaldes. El consejero recordaba que este porcentaje para
vivienda protegida supone el doble del que tiene previsto
introducir el Gobierno central en la anunciada nueva ley de
suelo estatal. Respecto a la agilización
de la tramitación, esta nueva Ley del Suelo "establece
plazos para todos los planes y los pasos procedimentales".
Así, si hoy un Plan General de
Ordenación Urbana de un municipio dura de media cuatro
años, con el nuevo texto se fija un máximo de
24 meses, mientras que para los Planes Parciales se fija el
tope de 12 meses frente a los 47 actuales. Ahora la duración
de los procesos urbanísticos no está fijada
por ley, pero con la nueva normativa sí se determinarán
los plazos máximos "y si no se declarará
la caducidad del procedimiento y habría que volver
a empezar". Zabía argumentó que esta ley
pretende evitar las retenciones especulativas de suelo, de
tal forma que se garantiza "una más rápida
puesta en funcionamiento de los terrenos". Así,
la nueva Ley del Suelo establecerá la actuación
sustitutoria y la generalización del silencio positivo,
de forma que si las Administraciones no contestan a las consultas
en los plazos establecidos el procedimiento urbanístico seguirá
adelante. Todo esto se traducirá,
según el consejero, en un abaratamiento de los precios
de la vivienda "a medio y largo plazo".
Según explicó Zabía,
el territorio de la Comunidad de Madrid está repartido en
su 65 por ciento en suelo no urbanizable -en su gran mayoría
por razones medioambientales-, el 8,6 por ciento del territorio
lo ocupan las actuales ciudades y pueblos, a lo que se suma
otro 4,1 por ciento de suelo preparado para urbanizar y otro
4,4 por ciento que lo ocupan las redes públicas. El restante
17,5 por ciento es suelo no comprometido, que supone la reserva
de suelo a medio y largo plazo para el desarrollo de la región.
El anteproyecto, que reduce a 105 artículos
los 248 de la vigente norma, clasifica el suelo en
tres grandes tipos: urbano, rústico y urbanizable. Dentro
del rústico se encuadran los suelos con protección ambiental
–especial y preservado- y una nueva figura denominada rústico
transformable, que es aquel que no está protegido ni está
programado para urbanizar. En
lo que a transparencia se refiere, se
crea un Registro Único a través de la web de
la Consejería. En él se podrá consultar la situación
urbanística de cada municipio, los mapas urbanísticos, e incluso
los trámites que realicen particulares y ayuntamientos.
La próxima ley regional también mantiene la
cesión obligatoria de suelo para dotaciones sociales, como
colegios o centros de salud, e incrementa las destinadas a
zonas verdes en los nuevos desarrollos urbanísticos. A su
vez, la norma incorpora la autorización previa de la Comunidad
para aquellos grandes desarrollos urbanísticos que incluyan
suelos públicos con aprovechamiento lucrativo, con el objetivo
de garantizar unas adecuadas infraestructuras de transporte
en la zona de influencia que faciliten la movilidad en toda
la zona. En el capítulo de la rehabilitación, el anteproyecto
considera necesario potenciar la renovación del centro de
las ciudades, para lo que incluye a la iniciativa privada
a través de la figura del rehabilitador, que podrá actuar
mediante concurso público. Finalmente, la ley actualiza al
alza las sanciones en caso de infracciones urbanísticas, imponiendo
multas leves, graves y muy graves, que pueden alcanzar los
tres millones de euros y la reposición de los daños ocasionados
dependiendo de la gravedad.