 Madrid.
MDO
Llegó con adelanto y por la noche, y finalmente fue niña.
El 31 de octubre, la Princesa de Asturias dio a luz a Leonor,
una preciosa niña "redonda" y "gordita",
como la definió la Reina Sofía, que pesó
algo
más de tres kilos y medio y midió
47 centímetros. "Esto es lo más bonito que
le puede ocurrir a alguien en la vida", decía el
emocionado padre. De momento "no ha nacido una reina, ha
nacido una Infanta", decía Don Felipe, aunque la
llegada de Leonor abrió rápidamente el debate
de la reforma constitucional y hubo unanimidad de todos los
sectores sociales para que la pequeña sea la primera
reina española del siglo XXI. Una semana después
madre e hija salían de la clínica Ruber.
El ingreso de doña Letizia
por recomendación del ginecólogo se había
producido pasadas las ocho de la tarde del domingo 30 de octubre.
Pronto se supo que no se trataba de una falsa alarma como la
que se había producido unos días antes, si bien
se desconocía cuándo se produciría el parto.
Los periodistas y curiosos se agolpaban en las puertas de la
clínica Ruber Internacional a pesar de la intensa lluvia.
Los periodistas acreditados en el palacio de La Zarzuela eran
informados por mensajes SMS de que, efectivamente, doña
Letizia estaba de parto. Minutos
antes de las seis de la mañana, emocionado, nervioso
y plenamente feliz, el Príncipe Felipe comparecía
tras el nacimiento ante la prensa. "Esto es lo más
bonito que le puede ocurrir a alguien en la vida". Don
Felipe asistió al parto, que se produjo por cesárea,
de su primogénita, Leonor. Una niña que pesó
algo más de tres kilos y medio, que midió 47 centímetros
y que, según el Príncipe, "tiene rasgos de
los dos". "De
momento no ha nacido una Reina. Ha nacido una Infanta",
decía el feliz papá, aunque "la lógica de los
tiempos" hará con toda probabilidad que la Infanta Leonor
sea su sucesora.
Los nervios
y la emoción eran tales que el Príncipe Felipe
ni se fijó en el sexo del retoño cuando se lo
pusieron en los brazos. "¿Pero qué es?",
tuvo que preguntar al equipo médico. El
doctor fue el que reveló los pormenores de un parto que
había comenzado por la tarde y que acabó a las
01:46 horas de la madrugada con una cesárea, después
de que los médicos comprobaran que el trabajo de parto no progresaba.
Don Felipe estuvo en todo momento
en el parto, y fue él el que le transmitió a doña
Letizia cómo se estaba desarrollando. Según relató
el Príncipe, su mujer permaneció consciente durante
todo el proceso. Sobre el nombre
de su retoño, los Príncipes de Asturias lo decidieron
en el último momento después de estar barajando
varios nombres tanto de niño como de niña. Leonor,
dijo, "tiene muchos vínculos históricos y nos gustaba".
No
se olvidó el heredero al Trono de agradecer su trabajo
a la prensa, que llevaba haciendo guardia a las puertas de la
Ruber desde hacía días y que recibió la
noticia del nacimiento vía SMS de móvil. Sobre
la fecha del bautizo, según don Felipe sería después
de las Navidades, y no adelantó los nombres de los padrinos.
Los Reyes,
don Juan Carlos y doña Sofía, fueron los primeros
en llegar a la clínica para conocer a la pequeña.
"Leonor es una niña gordita, redonda" y "llorona",
según la describieron sus abuelos paternos. A su salida de la
clínica, los Reyes no ocultaban su alegría y confesaban a los
periodistas que no habían sido avisados anticipadamente por
los Príncipes del nombre que le iban a poner a la pequeña. La
Infanta Leonor no paró de recibir regalos y visitas en
sus primeros días de vida, entre ellos el presidente Zapatero
y el líder de la oposición. Sus abuelos maternos, así como la
abuela de doña Letizia, Menchu del Valle, y las Infantas Cristina
y Elena, tampoco faltaron en la Ruber.
Don Felipe apenas se ausentó unas horas
de la clínica mientras su mujer y su hija estuvieron
ingresadas. Unos días después presidía
su primer acto oficial tras el nacimiento, concretamente en
la reunión
del Patronato de la Fundación Residencia de Estudiantes.
Hubo que esperar una semana para verle la cara a la pequeña.
En una mañana de sol, los Príncipes de Asturias se mostraron
felices ante las decenas de periodistas que aguardaban en la
calle para recoger la primera aparición en público. La Infanta
Leonor, que tiene el pelo castaño y los ojos "de momento, azules",
según comentó el Príncipe, estuvo dormida durante los minutos
que sus padres posaron para los fotógrafos y conversaron con
los periodistas. Ni el padre ni la madre de la pequeña Leonor
le sacaban parecidos físicos a su hija, sólo dijeron que es
"guapa" y "muy tranquila". La Princesa de Asturias dijo que
se encontraba bien, aunque con las molestias típicas de un parto
por cesárea.
Doña
Letizia aseguró que se incorporaría a las actividades
oficiales según se lo permitiera la lactancia de su hija. "No
se puede describir la emoción de ser madre, hay que vivirlo".
El nacimiento de una
niña obligaba a reformar la Constitución, pues
con el actual texto sólo podría acceder a la Corona
en el caso de que no tuviera hermanos varones. Precisamente,
a raíz de que el 8 de mayo se anunciara el embarazo de
doña Letizia, casi un año después de que los Príncipes
de Asturias contrajeran matrimonio en la catedral de la Almudena
el 22 de mayo de 2004, el Gobierno de Rodríguez Zapatero
se comprometió a reformar la Constitución para
que en el caso de que el primer hijo de este matrimonio fuera
una niña pudiera acceder a la Corona de España.
El nacimiento de Leonor sólo vino a reforzar la unanimidad
de todas las fuerzas sociales y políticas para que la
Infanta sea la primera reina española del siglo XXI.
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