
Madrid.
MDO
Metro de Madrid se sumaba
a partir de noviembre a otros suburbanos como el de Barcelona
o Bilbao y 'contrataba' por primera vez a 24 perros adiestrados
para realizar labores de vigilancia. Se trataba de una experiencia
piloto en ocho líneas de la red, que de tener buenos
resultados se extenderá a todo el Metro. Los perros,
pastores alemanes o belgas, recorrerán junto a los vigilantes
andenes, trenes, pasillos y cocheras para evitar incidentes
e, incluso, luchar contra los grafiteros.
Yago, Trotsky y Carlo son tres de los veinticuatro perros
que comenzaban a trabajar en labores de seguridad de Metro.
El 4 de noviembre eran los encargados de acompañar
a la consejera de Transportes, María Dolores de Cospedal,
y al concejal de Seguridad, Pedro Calvo, en la presentación
de este nuevo servicio, para lo cual hicieron una demostración
del adiestramiento al que habían sido sometidos los
canes. No estaban acostumbrados estos perros a los flashes
y las cámaras, pero en aquel viernes pasaban la prueba
con nota. De momento, en los mes que durara la prueba, sólo
trabajarían 24 perros de raza pastor alemán
o belga en ocho líneas de la red -la 1, 3, 4, 5, 6,
7, 9 y Metrosur- y un total de 57 estaciones.
El
objetivo, según Cospedal, era disuadir de la comisión
de delitos como, por ejemplo, los robos y algunos actos vandálicos.
Era la primera vez que Metro de Madrid contaba con perros
para acompañar a los vigilantes de seguridad, pero
en otros suburbanos del mundo como el de París o en
los de Barcelona y Bilbao los perros 'patrullan' desde hace
tiempo con bastante efectividad. La vigilancia sería
mayor en lugares y horas que se prevean conflictivos de antemano,
como zonas de bares, y sus efectivos apoyarían al resto
de miembros de seguridad en el desalojo de aquellos viajeros
que generasen problemas. También vigilarían instalaciones
donde solieran pintar los grafiteros. Entre otras ventajas
que enumeraba Cospedal se encontraba el aumento de la percepción
de seguridad y tranquilidad por parte de los viajeros, y también
de los trabajadores de la compañía metropolitana.
Este
servicio canino funciona no sólo para labores de prevención,
sino también en las revisiones nocturnas de las estaciones
y en los depósitos, sobre todo por las noches y en
fin de semana. Los guardias de seguridad recibieron una formación
específica durante cinco semanas y siempre irán
con el mismo perro para lograr una mayor efectividad. Los
propios perros estuvieron climatándose a su nuevo entorno
de trabajo, el Metro, durante la última semana antes
de su presentación. Su trabajo se realiza en turnos
de ocho horas, y entre una hora y media y dos horas por estación.
Cospedal concretaba que en cada una de las líneas "ya
había una estación base" de la que partirían
"los nuevos guardianes del Metro". Según
explicaron los adiestradores, cada poco tiempo saldrán
a la calle para respirar aire fresco y hacer sus necesidades.
Y como se encargó de recalcar la consejera, los perros
están adiestrados para actuar en caso de peligro, pero
"son inofensivos para la ciudadanía". Cospedal
ofreció también datos sobre el descenso de los
delitos contra la propiedad, como robos y hurtos, en el último
año, concretamente un 29 por ciento. El presupuesto
en materia de seguridad en Metro había pasado de los
57,7 millones de euros en 2005, frente a los 48,6 millones
del año anterior, "inversión que permite mantener diariamente
1.100 vigilantes en toda la red".