Madrid.MDO
Miles de personas
se manifestaron en Madrid el 12 de noviembre para protestar
por la nueva ley de educación del Gobierno socialista,
la LOE. Los manifestantes partieron
desde la plaza de Neptuno, tras la pancarta en la que se decía
"Por una educación en libertad, LOE no", mientras que detrás
de ellos se congregaron cientos de personas venidas de toda
España. Los congregados consideraron que la marcha reunió
a más de un millón y medio de personas, cifra
en la que coincidió la Comunidad de Madrid, mientras
que la Policía Nacional estimó que eran unos
407.000. Entre lo asistentes se encontraban la presidenta
de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, junto con otros
dirigentes del PP y la mayoría de los consejeros del Gobierno
regional. Por otro lado, Aguirre aseguró que en la región
se aplicarán las once propuestas que anunció el PP para impartir
"unas enseñanzas mínimas comunes", algo que el PSOE cree que
representa "una insumisión legal" y "un riesgo de quiebra"
para alcanzar un modelo educativo español "global y homogéneo".
La cabecera de la manifestación que comenzó en Madrid contra
la LOE llegó una hora después a la Puerta de Alcalá, final
de su recorrido, aunque la cola de la misma continuaba a cien
metros de la plaza de Neptuno, donde dio inicio la protesta.
Los organizadores de la manifestación aseguraron que consiguieron
congregar a un millón y medio de personas, la misma cifra
que ha dado la Consejería de Justicia e Interior de la Comunidad
de Madrid. Sin embargo,
la Policía Nacional estimó que la marcha reunió
en torno a 407.000 personas.
A
la pancarta de cabeza, con el texto "Por una educación en
libertad, LOE no", le seguían otras dos con los lemas
"Contra el fracaso escolar, LOE no", y "Por el prestigio de
la enseñanza, LOE no". El lema más coreado fue "Yo no quiero
que me eduque Zapatero (ZP)" y los manifestantes, muchos de
ellos venidos de Andalucía, llevaban pancartas donde podía
leerse "Obispos sed valientes, no estáis solos", "La LOE es
una ley muy adecuada para una dictadura" y "Zapatero quiere
que las clases de religión sean un gueto". Los participantes
elevaron, mediante decenas de globos de gas amarillos, otra
pancarta en la plaza de Cibeles, de 60 por 20 metros, con
la leyenda "La educación también importa".
Los representantes de las organizaciones convocantes
opinaron que el Gobierno debería tener "la sensibilidad" de
retirar la LOE ante el "rechazo" que provoca. La protesta
fue, según dijeron todos ellos, una "llamada a la libertad"
de los padres y de los centros para elegir para sus hijos
"la educación que quieren". Ninguno de los tres obispos presentes
en esta manifestación quiso hacer declaraciones sobre la protesta.
Fuentes de la Conferencia Episcopal dijeron que los obispos
no han querido "quitar protagonismo" a los manifestantes.
El
vicepresidente segundo de la Comunidad de Madrid y consejero
de Justicia e Interior, Alfredo Prada subrayó que la marcha
transcurrió con "absoluta normalidad" y que la respuesta
de los ciudadanos a la convocatoria fue "masiva". Por su parte,
la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre,
que se manifestó junto con otros dirigentes del PP y la mayoría
de los consejeros del Gobierno regional, afirmó que la LOE
implica "volver a un modelo fracasado" de enseñanza. Cerca
de Aguirre se manifestaban, entre otros, el secretario general
del PP, Angel Acebes; la ex ministra de Educación Pilar el
Castillo y Elvira Fernández, esposa del presidente del PP,
Mariano Rajoy. Aguirre manifestó además que
el Gobierno "puede ver cuál es la respuesta de los españoles
ante la política educativa de Zapatero" y opinó que
la Ley de Calidad de la Educación (LOCE) fue "derogada por
el sectarismo".
Retirada de
la reforma
La secretaria ejecutiva de Política
Social y Bienestar del PP, Ana Pastor, reclamó al presidente
del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que escuche "el
clamor social" contra la LOE y "retire" el texto.
La dirigente del PP pidió al Gobierno "del talante" que "se
siente, negocie y retire" la Ley al considerar que la misma
"no contenta a nadie", y le instó a que no busque "chivos
expiatorios" por sus responsabilidades.
En su opinión, en los últimos días el Ejecutivo de Zapatero
ha intentado "correr una cortina de humo" sobre los problemas
que tiene sobre la mesa, "utilizando como chivo expiatorio
al PP y a la Iglesia, y hasta ha enviado a la vicepresidenta
Fernández de la Vega al Vaticano".
Por
su parte, el Ministerio de Educación denunció el "cúmulo de
falsedades" que se han vertido en torno a la manifestación
y acusó al PP de preferir la movilización a la negociación
y de actuar con intereses "partidistas". El secretario general
de Educación, Alejandro Tiana, lamentó que anteriores responsables
de este Departamento (en alusión a Pilar del Castillo y Esperanza
Aguirre) se situaran tras las pancartas, cuando el último
informe de la Comisión Europea ha llamado la atención sobre
el retroceso del gasto educativo hasta el año 2004. Tiana
se mostró convencido de que, dentro de un año, cuando la Ley
Orgánica de Educación (LOE) esté en vigor, se comprobará que
los padres que quieran religión para sus hijos "la tendrán"
y que no se habrán cerrado centros concertados.
Estudiantes de Secundaria salen a la calle
También unos mil estudiantes de
Secundaria (3.000 según los convocantes) y algunos profesores
se manifestaron también en diciembre en Madrid, entre
Atocha y el ministerio de Educación, en la calle Alcalá, contra
la LOE. La marcha estuvo encabezada por una pancarta con el
lema "Por una ley de izquierdas, para defender la educación
pública". Gritaban contra el Gobierno,
el proyecto de Ley Orgánica de Educación (LOE), la enseñanza
concertada, la reforma laboral, el PP, la Iglesia Católica
y la dinastía reinante.
El
Sindicato de Estudiantes (SE) y las organizaciones de trabajadores
CGT y STES responsabilizaron a UGT, CCOO y la confederación
de padres CEAPA de mantener una actitud de "silencio" ante
la LOE . Por su parte, el secretario general del SE, Juanjo
López afirmó que "no pueden apoyar al PSOE en una ley
reaccionaria que privatiza el sistema educativo y lo deja
en manos de quien siempre lo han dominado, los capitalistas
y los curas, que seguirán queriendo más". El portavoz de STES,
Augusto Serrano, indicó que el proyecto consiste en "cesiones
enormes" a la derecha nacionalista y los colegios religiosos,
que quieren el dinero público para "adoctrinar".
Por otro lado, la presidenta de la Comunidad
de Madrid, Esperanza Aguirre, aseguró que en la región se
aplicarán las once propuestas que anunció el PP para impartir
"unas enseñanzas mínimas comunes". Aguirre señaló que lo que
su partido va a hacer en las comunidades autónomas en las
que gobierne, "porque así lo han querido los ciudadanos",
consistirá en establecer unas "asignaturas mínimas comunes"
por cuanto así lo permite la Ley Orgánica de Educación (LOE)
planteada por el Gobierno. Por su parte, el portavoz socialista
en la Asamblea madrileña, Rafael Simancas, declaró que el
hecho de que las comunidades gobernadas por el PP "hayan decidido
aplicar la LOE de manera propia", representa "una insumisión
legal" y "un riesgo de quiebra" para alcanzar un modelo educativo
español "global y homogéneo".