 Madrid.
MDO
Llegó noviembre y Esperanza Aguirre no dimitió
pues la presidenta regional dio por cumplido su compromiso de
que ningún madrileño espera más de treinta
días para ser operado. Para ello ofreció datos
como que la demora media era de 9 días, que desde que
comenzó el plan se habían realizado 403.264 operaciones
o que sólo el 8 por ciento de las intervenciones se habían
derivado a clínicas privadas. La Consejería de
Sanidad daba incluso por cumplido su compromiso con cinco meses
de antelación, pero ni la oposición, ni los sindicatos,
ni el propio Ministerio de Sanidad dieron estos resultados por
buenos. Unos y otros denunciaron que la Consejería manipulaba
los datos y maquillaba las estadísticas, y que el Gobierno
regional excluía a numerosos pacientes del cómputo
final.
Justo el día en el que Esperanza
Aguirre daba por cumplido su compromiso de las listas de espera, defendía
que "los que computan son los que se quieren operar", y que el resto no formaban
parte de su "obligación". "Es evidente que si no se le puede
operar, no quiere operarse o si quiere que le operen en el hospital suyo, que
está cerca de su casa, en el que conoce al médico y no quiere ser derivado a la
empresa privada, ¡oiga! ésta no es mi obligación", decía. La oposición
no se creyó que ningún madrileño esperara más de treinta
días para ser operado, y pidió la dimisión de Aguirre pese
a que en el Gobierno regional aseguraban que el compromiso estaba ya cumplido
con cinco meses de antelación. El
consejero de Sanidad, Manuel Lamela, se vio obligado durante todo el año
a defender un día sí y otro también su sistema de cómputo
de las listas de espera.
Así,
Lamela hizo balance en el mes de noviembre y destacó
que cuando empezó la iniciativa en abril de 2004 había
en la Comunidad un total de 55.594 pacientes en la espera estructural
y en ese momento el número era de 9.588. Además,
el consejero subrayó que anteriormente los días
de espera eran de 267, mientras que en noviembre se había
conseguido que la cifra se redujera a 30, siendo la demora media
de 9 días. Asimismo, señaló que desde que
comenzó el plan se habían realizado un total de
403.264 operaciones. Los
quirófanos pasaron de 850 intervenciones al día
a 1.100. Lamela
anunció que la lista de espera total constaba de 30.703
pacientes y que de las operaciones realizadas hasta el momento,
el 91 por ciento se habían realizado en centros públicos
y el 8,66 por ciento en centros privados, por lo que "este
sistema resiste toda tentativa de manipulación".
Críticas de la
oposición
Sin embargo, este sistema no era
válido para la oposición. El PSOE dedicó
durante este año todos sus esfuerzos a denunciar la manipulación
que, según ellos, estaba haciendo el Gobierno regional.
Su portavoz, Rafael Simancas, aseguró
que dos tercios de los madrileños que requerían una intervención
quirúrgica se incluían en una lista con una demora superior
a los 30 días. Frente
a los datos de la Consejería, el PSOE sostenía
que los madrileños tenían que esperar entre 14 y 18 meses,
repartidos entre seis listas de espera, para someterse a una
intervención quirúrgica. Los socialistas afirmaban que desde
que comenzaba el "itinerario quirúrgico", en Atención Primaria,
hasta que se remitía al especialista, "el paciente tiene
que esperar una media de entre 40 y 80 días para ser recibido
por éste".
Además,
insistían en que muchos pacientes eran excluidos del cómputo de
la lista de espera. Simancas
también propuso la aprobación de una ley de garantías de plazos máximos
en las listas de espera para intervenciones quirúrgicas, consultas de especialidades
y pruebas diagnósticas. De
nada sirvió que los socialistas pidieran la celebración de un Pleno
monográfico sobre las listas de espera quirúrgica y
diagnóstica, y que llevaran a la Asamblea
una proposición no de ley (PNL) en la que solicitaba a Aguirre que pidiera "disculpas
a los ciudadanos" por los "engaños y mentiras" con la lista de espera. IU
también denunció "la creativa y eficaz ingeniería contable" del
Gobierno regional con el cómputo de las listas de espera. El plan de reducción
de las listas de espera quirúrgicas del Gobierno autonómico, decía IU,
"es un cuento por entregas, en cada una de las cuales el señor Lamela nos relata
una evolución exagerada y poco creíble de las listas, que contrasta claramente
con la realidad que padecen los madrileños cuando necesitan operarse".
También
los sindicatos CC.OO.
y UGT, junto con otras asociaciones, denunciaron que la asistencia
sanitaria en la región había sufrido una regresión
en su calidad, y advertían de que se
estaba recurriendo "de forma sistemática a las listas
bloqueadas y ocultas". Hasta
el Ministerio de Sanidad rechazó el sistema de cómputo
utilizado por la Comunidad.
Sanidad aseguró que los criterios
que utilizaba para confeccionar sus listas de espera quirúrgicas
no eran coincidentes con la normativa estatal que sí cumplían
el resto de las comunidades autónomas, por lo que decidió
excluir a Madrid del cómputo total de pacientes en lista
de espera al ser la única Comunidad que utiliza unos
baremos diferentes. .
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