Madrid. MDO
El
asesinato de Manuel Calleja de 17 años, apuñalado
por un joven dominicano en el distrito de Villaverde desencadenó
diversos actos violentos y manifestaciones ciudadanas de repulsa
por el suceso. Dos extranjeros fueron agredidos y varios locutorios
apedreados y la Delegación de Gobierno decidió
poner en marcha medidas excepcionales de seguridad. El presunto
homicida fue detenido por la Policía Nacional un día
después del asesinato del chico, en el piso de un familiar
en el barrio de Cuatro Caminos. El suceso puso además
de relieve las necesidades sociales del distrito de Villaverde
que soporta una alta densidad de población y un importante
porcentaje de población extranjera. El alcalde de Madrid
prometió en el mes de junio un Plan Social dotado con
16 millones de euros.
Manuel
Calleja, 'Manu', recriminó a unos chicos de origen
dominicano su actitud en un parque de Villaverde porque no
le dejaron beber en una fuente. Los menores avisaron de la
discusión a unos conocidos más mayores y el
joven de 17 años acabó enfrentándose
a otro chico dominicano de 19 , armado con una navaja. Calleja
recibió dos puñaladas que acabaron con su vida
y el agresor huyó de la escena del crimen. Un día
después fue localizado en el piso de un familiar en
el barrio de Cuatro Caminos. El joven se confesó autor
de la agresión. La reacciones en el barrio no se hicieron
esperar y un grupo de jóvenes se concentraron por la
muerte de Manuel Calleja y agredieron a dos vecinos extranjeros
de Villaverde y apedrearon varios comercios regentados por
inmigrantes. El entierro del muchacho fue multitudinario y
asistieron entre otros la presidenta regional, Esperanza Aguirre,
el consejero de Interior, Alfredo Prada y la concejala de
asuntos sociales del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella.
Por
su parte los padres de 'Manu' tuvieron la fuerza suficiente
para encabezar la manifestación que sacó al
distrito de Villaverde a la calle para pedir seguridad y medidas
sociales. Cerca de 4.000 personas, convocados por asociaciones
de vecinos y comerciantes, gritaron "no a la violencia,
sí a la convivencia" y acudieron al lugar donde
fue asesinado el joven. La manifestación fue
convocada por la Asociación de Vecinos y Comerciantes
del Distrito y estuvo custodiada en todo momento por un fuerte
dispositivo policial, que contó incluso con el apoyo
de un helicóptero. Desde el principio, los ánimos
de los vecinos estuvieron muy crispados y hubo muchas disputas
entre vecinos y discusiones entre los asistentes.
El
delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez
puso en marcha medidas excepcionales de seguridad en la colonia
de Oroquieta donde se produjeron las agresiones. Sin embargo,
aseguró que no se habían producido hechos tan
graves como para justificar nuevas detenciones. La policía
"tiene instrucciones clarísimas de proceder contra cualquier
brote de xenofobia o de racismo que se produzca en la zona",
explicó Méndez, y aseguró que la Delegación
del Gobierno iba a ampliar y mejorar el dispositivo de seguridad
en la zona, en colaboración con la Policía Municipal, para
"evitar brotes racistas". Por su parte,
el defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades, consideró
que los incidentes contra inmigrantes en Villaverde habían
sido obra de "grupos minoritarios ajenos al barrio", por lo
que pidió la colaboración de "todos" para "evitar que
se cuelen elementos extraños" que den la sensación de que
el distrito es xenófobo. También la Federación
de Vecinos de Madrid consideró que los incidentes racistas
fueron obra de bandas neonazis ajenas al barrio de Villaverde
donde se produjeron los sucesos.
Por
su parte, Esperanza Aguirre, anunció en el consejo
de gobierno del 17 de mayo la declaración del barrio
de San Cristóbal de los Ángeles como Zona de
Rehabilitación Integrada, y ofreció su colaboración
al Ministerio del Interior para cofinanciar una nueva comisaría
en el distrito, ofrecimiento al que el Delegado del Gobierno
de Madrid, Constantino Méndez, respondió con
una negativa porque, según
dijo, "no quiero que ese 50 por ciento que la Comunidad
de Madrid iba destinar a la comisaría deje de destinarlo
a las políticas sociales de prevención".
Asimismo, el delegado del Gobierno presentó un Plan
Específico de Seguridad de Villaverde junto con el
concejal de Seguridad, Pedro Calvo. El Plan incluía
un paquete de medidas que abogan por la coordinación
entre Policía Municipal y Nacional, y en las actuaciones
preventivas.
El Ayuntamiento,
por su parte, presentó una batería de medidas
sociales para el distrito de cara a los dos próximos
años de la legislatura. En total, se anunció
que se iban a destinar más de 16 millones de euros,
destinados, entre otras cosas, a un plan para evitar las bandas
juveniles, la violencia familiar, la creación de un
centro para mayores o la puesta en marcha de un programa de
empleo para mujeres. Alberto Ruíz-Gallardón
y Ana Botella visitaron el distrito en el mes de junio para
presentar este paquete de medidas sociales.