Madrid.
MDO
El Parque de la Cantueña, en Fuenlabrada,
pasó con nota la prueba de ejercer de nueva ubicación
del Festimad. No en vano, la décima edición
del festival se cerró con una asistencia de 45.000
personas entre los dos días de celebración,
y con la actuación de casi medio
centenar de grupos de rock, entre ellos los que destacaron
los cabezas de cartel System of a down y Marilyn Manson, que
cosecharon los mayores aplausos. La nota negativa la puso
la mala organzación del evento, que fue incapaz de
solucionar un problema en un escenario durante cuatro horas,
lo que provocó las iras del público por la espera
y numerosos incidentes.
El rock glamuroso de Marilyn Manson fue el plato fuerte de
la primera jornada del Festimad 2005 y puso banda sonora a
un espectáculo donde lo siniestro y lo freak estuvieron cuidados
hasta el último detalle, y en el que el "reverendo" alternó
la estética nazi y la parafernalia circense. Manson ejerció
de maestro de ceremonias para seducir a los asistentes, y
utilizó para ello una sucesión de disfraces y escenarios en
los que no faltaron zancos, candelabros, una horca y una tribuna
desde la que arengó a sus seguidores. Vestido de luto riguroso,
maquillado con un antifaz negro y encaramado a altas plataformas,
el artista estadounidense repitió visita al Festimad repasando
catorce temas, sobre todo de sus discos "Mechanical Animals",
"Antichrist Superstar", y "The golden age of grotesque".
Sobre todo fueron celebradas las versiones "oscurecidas" y
góticas de temas como "Personal Jesus", de Depeche Mode, "Sweet
dreams" de Eurithmycs, y "Tainted love", de Soft Cell, además
de las propias "Rock is dead" y "Beautiful people".
El
segundo día, en cambio, estuvo marcado por los problemas
técnicos, que comenzaron cuando el viento provocó la
rotura de un foco en uno de los dos escenarios principales,
el Heineken, y el grupo que tocaba en ese momento, Fumanchu,
tuvo que cancelar su actuación a las 21:30 de la noche. No
volvió a escucharse música en directo hasta las 02.00 de la
mañana en la gran explanada en la que más de 25.000 personas
se iban enfureciendo a medida que las promesas de la organización
de que en poco tiempo se solucionaría la avería se mostraban
inciertas. Uno de los dos coches con los que
la firma Toyota promocionaba su nuevo modelo fue arrojado
al suelo desde su expositor, a más de dos metros de altura,
mientras el otro era apedreado, y una caseta expendedora de
tickets arrancada de sus cimientos. Al tiempo, centenares
de personas tomaron las barras de los bares instalados en
el recinto, incluido el de la "zona VIP", y se apoderaron
de las bebidas hasta que el servicio de seguridad y los propios
organizadores les expulsaron. No llegaron a tiempo a la barra
principal, situada en medio de la explanada, que fue destrozada
por completo mientras algunos "festivaleros" bailaban frenéticamente
bajo el chorro de agua que salía disparado de una cañería
arrancada.
El
dispositivo de Cruz Roja situado en el recinto dobló sus efectivos
en previsión de posibles heridos, aunque sólo tuvo que atender
contusiones y cortes de leve consideración, según su coordinador,
José Ramón Delgado. Portavoces de la organización declinaron
comentar estos sucesos. Una vez que el nu-metal de Incubus empezó
a calmar los ánimos del personal, la música volvió a ser protagonista
del festival, que vivió su momento álgido con la salida a escena
de los californianos System of a down. Su mezcla de metal, hardcore,
hip-hop, rock neo gótico o folclore armenio provocó el delirio
del público, que dio así un claro visto bueno al nuevo álbum
del grupo, "Mesmerize", y a los temas que adelantaron del que
sacarán el próximo otoño, "Hypnotize".
System of a down se alzó con el título de grupo más aclamado
del Festimad, a pesar de salir a tocar con más de cuatro horas
de retraso por fallos en un escenario, y de que parte del público
había provocado numerosos destrozos y asaltado los puestos de
bebida, furioso por la espera.
El alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, aseguró
la semana siguiente al evento que los destrozos contra el material
de la organización que se produjeron durante la celebración
del Festimad "fueron obra de una minoría entre los jóvenes que
se congregaron para asistir a ese concierto". Por su parte,
los cinco principales ayuntamientos del sur -Móstoles, Alcorcón,
Parla, Getafe y Fuenlabrada-, la Comunidad de Madrid y los organizadores
de Festimad anunciaron que habían comenzado a trabajar
en la edición de 2006, condenaron los comportamientos violentos
y pidieron disculpas al público afectado. Los responsables de
Festimad admitieron errores en la organización y se comprometieron
a mejorarlos y a contestar todas las quejas presentadas, al
tiempo que aprovecharon para recordar, sin descartar que vuelva
a ser el Parque de la Cantueña de Fuenlabrada la sede del próximo
año, que el festival tiene espíritu itinerante desde esta edición.
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