Madrid. MDO
A lo largo de 2005 se escribieron nuevos capítulos
en la historia de desencuentros protagonizada por la presidenta
regional, Esperanza Aguirre, y el alcalde de Madrid, Alberto
Ruiz-Gallardón. Algunos de ellos se debieron a las
reuniones bilaterales de Gallardón con miembros del
Gobierno central a las que no fueron invitados representantes
del Gobierno autonómico. La presidenta regional llegó
a acusar al PSOE de querer enfrentar a los dos dirigentes
del PP. Finalmente el presidente
del PP, Mariano Rajoy, intervino y tras dialogar con
ambos aseguró que la situación se había
serenado e insistió en que eran "extraordinarios dirigentes
políticos" y "estoy seguro de que repetirán en 2007".
A
finales del mes de marzo se produjo una
entrevista entre la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez
y el alcalde de Madrid para abordar las infraestructuras futuras
de Madrid a la que la Esperanza Aguirre no fue invitada. La
presidenta tildó tal hecho de
"desprecio protocolario por
parte del ministerio". Meses antes
de la reunión, Magdalena Álvarez había
propuesto que para abordar los temas referentes a Madrid era
necesaria una comisión tripartita entre el Estado,
la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Aguirre no sólo
protestó por el hecho de no haber sido invitada sino
también por el hecho de que lo hubiera sido Gallardón.
"No me parece necesario que la Comunidad de Madrid sea
tratada de manera distinta a otras comunidades autónomas.
Cuando la ministra se reúne con el presidente de Andalucía
o Castilla y León, no llama a los respectivos alcaldes". La
presidenta regional insistió en mantener un encuentro
"bilateral" con Fomento porque su intención
era tratar asuntos que "afectan a los 179 municipios"
de la región. "Es un hecho que al Gobierno de
Zapatero le debe molestar Madrid porque los madrileños
no le votan".
En mayo, la
presidenta de la Comunidad de Madrid acusó al PSOE de abrir
un "tercer frente" en la región madrileña, mediante
el "juego" de la división entre ella y Alberto Ruiz-Gallardón,
aunque afirmó creer que el alcalde de la capital "no se va
a prestar en un futuro a ser instrumentalizado". Desde el
entorno de la presidenta, las críticas a Gallardón
eran más directas asegurando que el primer edil se
dejaba manipular por el partido socialista. Estas afirmaciones
provocaron que el
alcalde convocara un rueda de prensa en el Ayuntamiento de
Madrid para aclarar su postura.
Aguirre
denunció la nueva estrategia del PSOE para "hacerse
con el Gobierno de Madrid" con la que, señaló, "se quiere
jugar a que él (Gallardón) es el bueno y yo la mala,
pero estoy segura de que no se prestará otra vez a este juego
de división interna". Los otros dos "frentes" a los
que se refirió Aguirre, eran "la asfixia económica" de la
región y "el desprecio a los madrileños". Fue entonces cuando,
por alusiones, el alcalde convocó una rueda de prensa
en la que negó las manipulaciones y volvió a
defender el diálogo entre Administraciones.
Tono
conciliador de Gallardón
"No nos podemos permitir el lujo del desencuentro"
dijo Ruiz-Gallardón que defendió el diálogo
permanente entre Administraciones y la oposición ejercida
"en los espacios adecuados". Apostó por el
entendimiento entre Ayuntamiento, Comunidad y Gobierno central,
y aclaró que en la fiesta del
2 de mayo estaba "triste" y que se equivocó
al no hacer declaraciones "ya que se interpretó
como un desencuentro". El
alcalde hizo un ejercicio de humildad y de consenso porque
"no seré yo quien ponga más leña
en el fuego que nunca debió de encenderse", dijo.
En Madrid, dijo, "no nos podemos permitir el lujo de
que exista ningún tipo de desencuentro entre las Administraciones
públicas. Mi obligación es sacar adelante el
proyecto para esta ciudad de acuerdo con todas las Administraciones".
"Madrid necesita ese entendimiento y quiero hacer una
llamada a la responsabilidad empezando por mi mismo".
A pesar del tono conciliador que empleó también
hubo espacio para la crítica. "Siempre que desde
la Comunidad se plantee una reivindicación de inversión
a la Administración general del Estado, tiene y tendrá
el apoyo de la ciudad y del alcalde". Pero en cuanto
a la labor de oposición ha dejado claro que "hay
que distinguir lo que es la política en sus distintas
instituciones. El espacio adecuado para realizar la labor
de crítica es dentro de las propias Administraciones
e Instituciones. Tenemos una obligación institucional,
y protestaría si como alcalde de Madrid la oposición
se me hiciera desde el Gobierno de España, porque no
es su papel. Las Administraciones tienen la obligación
de encontrarse entre ellas, y donde deben hacerse las críticas
políticas es dentro de los foros parlamentarios de
cada una de las distintas Administraciones".
Aguirre
respondió más tarde al alcalde que, "como no
podía ser de otra manera, en la rueda de prensa del alcalde
se ha puesto claramente de manifiesto que no se va a prestar
a la estrategia de división que lleva a cabo el Partido Socialista".
"Y yo -añadió Aguirre- quiero decirles que estoy
totalmente de acuerdo con todo lo que ha dicho el señor alcalde
esta mañana".
finalmente, el
presidente del PP, Mariano Rajoy, dijo haber dialogado con
la presidenta regional, Esperanza Aguirre, y con el alcalde
de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón y anunció que "las
cosas se han serenado" e insistió en que ambos son "extraordinarios
dirigentes políticos" y "estoy seguro de que repetirán en
2007". El líder nacional aseguró que "los roces
entre instituciones no se han inventado ayer, sino que datan
de mucho tiempo atrás", a pesar de lo cual subrayó que "las
cosas se han serenado" entre Aguirre y Ruiz-Gallardón e, indicó:
"lo que me importa ahora fundamentalmente es el futuro" "Siempre
ocurren cosas en la viña del Señor", dijo Rajoy respecto a
las diferencias entre el alcalde y la presidenta, a quienes
calificó de "dirigentes políticos de altura" que "comparten
el mismo proyecto político".