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Madrid. MDO
El 25 de octubre el fiscal solicitó
para Noelia de Mingo un total de 65 años y 11 meses de prisión,
o su reclusión psiquiátrica por este mismo periodo de tiempo,
además de indemnizaciones a los familiares de las víctimas,
por el asesinato de tres personas en la Fundación Jiménez
Díaz en abril de 2003. De Mingo, que padecía en el momento
del suceso esquizofrenia paranoide, será juzgada a partir
del 8 de mayo de 2006.
En
marzo el juzgado acordó prorrogar
la prisión preventiva, por un periodo de dos años, para Noelia
de Mingo, la médico residente que, supuestamente en un estado
de enajenación mental, mató a puñaladas a tres personas en 2003
en la Fundación Jiménez Díaz de la capital. Así
lo había solicitado tanto la acusación particular como
el ministerio fiscal, que en octubre anunció la solicitud
de 65 años y 11 meses de prisión para la presunta
asesina e indemnizar a los familiares con casi 700.000 euros.
La Asociación el Defensor del Paciente, que ejerce
la acusación popular en el caso de Noelia de Mingo, calificó
el escrito del fiscal de "insuficiente y exiguo".
La ex médico residente de la Clínica de la Concepción
está imputada por tres delitos de asesinato, cuatro de tentativa
de asesinato, dos delitos de lesiones y una falta de lesiones.
La Fiscalía de la Audiencia Provincial concluye que Noelia de
Mingo "padecía esquizofrenia tipo paranoide con delirios de
persecución que afecta a todo tipo de relaciones sociales y
laborales y que limitaba parcialmente su capacidad volitiva
e intelectual". En su relación de hechos, establece que de Mingo
se hallaba el 3 de abril sobre las 14.20 en la sala de control
43 de la tercera planta de la Clínica de la Concepción. En ese
momento y de "manera sorpresiva, inesperada y súubita", la acusada
sacó un cuchillo afilado, se levantó de la mesa de trabajo y
por la espalda comenzó a agredir con el arma a los compañeros
y trabajadores que se encontraban en la sala realizando informes
médicos. Una de las víctimas recibió al menos cinco puñaladas,
la cual no pudo "defenderse de la agresión" falleciendo de inmediato.
El escrito señala además que la presunta asesina
atacó a otra médico residente que tampoco pudo percatarse de
la acción, pero que salvó su vida después de una operación de
urgencia. Otras dos mujeres también fueron atacadas, y nunca
pudieron imaginarse tal brutal agresión. La siguiente víctima
de de Mingo fue la supervisora de la unidad 43, quien intentó
ayudar a sus compañeras, pero resultó "policontusionada". No
obstante, la acusada siguió su curso y asestó nueve puñaladas
a una anciana que se encontraba ingresada en el hospital, la
cual murió en el acto. Un hombre que estaba de visita en el
hospital también fue sorprendido por de Mingo que le apuñaló
en seis ocasiones lo que le provocó la muerte seis días después.
Una enfermera de 50 años fue la siguiente en la
lista de la acusada y actualmente presenta una minusvalía del
80 por ciento a causa de la agresión. Pero antes de ser reducida
por los celadores, Mingo cometió otra agresión. La Fiscalía
reconoció además como víctimas de Noelia de Mingo a otras
tres trabajadoras, que a consecuencia de los hechos sufrieron
depresiones y estrés postraumático. La Fiscalía estimó
además que la acuasada en el momento de las agresiones padecía
esquizofrenia paranoide con delirios de persecución. Por otro
lado, y dado que las víctimas no pudieron defenderse aplicó
a su calificación "la agravante de alevosía".
Por otro lado, el Ministerio no imputó
a ninguno de los superiores de esta mujer de 33 años, algo que
pidieron los abogados que representan a las acusaciones particulares.
Un informe realizado a de Mingo poco después de los crímenes
afirma que fue "imprudente" mantener a un médico en activo con
esta enfermedad. Algunos compañeros de la acusada sospechaban
que algo no iba del todo bien en la cabeza de la doctora. Noelia
de Mingo iba a someterse a una valoración psiquiátrica justo
el día después de la jornada vivida en el hospital.
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