 Madrid.
MDO La
presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, aseguró en marzo que llevaría
el tren a Navalcarnero en caso de que el Ministerio de Fomento no adoptara esta
decisión. Avanzó el año y la decisión de Aguirre se hizo
firme: convocó el concurso para redactar el proyecto, y en noviembre se
supo que estaba ya concluido y listo
para adjudicarse. La Consejería de Transportes preveía hacerlo antes
del mes de enero a través de una concesión a una empresa privada,
que se haría cargo tanto de las obras de construcción como de la
gestión posterior. Será un tren ligero que discurrirá por
una nueva línea de 11,6 kilómetros desde la actual estación
de Móstoles-El Soto y con paradas en Parque Coimbra, el centro de Navalcarnero
y el polígono industrial Alparrache. En total costará unos 190 millones
de euros.
Aguirre
visitó en marzo Navalcarnero, y en ese momento se comprometió a
llevar el tren hasta ese municipio si el Ministerio de Fomento, competente en
materia ferroviaria, no acometía este proyecto. La presidenta regional
se reunió incluso con la ministra Magdalena Álvarez, y finalmente
decidió hacerlo desde el Gobierno regional. Lo explicaba meses más
tarde su consejera de Transportes, María Dolores de Cospedal, que aseguraba
que el tren llegaría
a Navalcarnero, bien fuera un Metro ligero o un "sistema mixto entre tren y Metro".
Cospedal sostenía que el proyecto de Navalcarnero saldría adelante
pese a que "el Ministerio de Fomento no tiene intención de realizarlo".
Así, "aunque
no pueda ser Cercanías puro, se realizará un proyecto ferroviario acorde a las
necesidades de los vecinos tanto de Móstoles como de Navalcarnero". En
noviembre el proyecto para llevar
el tren a Navalcarnero estaba ya concluido y listo para adjudicarse. Lo
adelantaba la propia Esperanza Aguirre durante su discurso de balance de dos años
de Gobierno: la Consejería de Transportes tenía ya listo el anteproyecto
y los estudios medioambientales. La presidenta ya tenía encima de la mesa
el proyecto una vez concluidos los estudios previos para ampliar la línea ferroviaria
C-5 entre Móstoles y Navalcarnero. Aguirre disponía de un anteproyecto
que indicaba por dónde transcurrirá la nueva línea, y su objetivo era poder
desarrollarlo en breve. Tanto, que preveía adjudicarlo como mucho en el
mes de enero del 2006. Lo hará por concesión, como ya hizo con las
líneas de Metro ligero a Boadilla y Pozuelo. Así,
una empresa privada será la encargada de acometer la obra, financiarla
y, una vez terminada, gestionará la línea y sus beneficios. A cambio,
pagará un canon anual a la Comunidad de Madrid. El Gobierno regional calculó
que la llegada del tren a Navalcarnero costaría unos 190 millones de euros.
Sería un tren ligero en superficie -que no Cercanías- algo diferente
al que se va a poner en marcha en Boadilla y Pozuelo, ya que se tendrá
que adaptar a un ancho de vía diferente. El proyecto contemplaba una nueva
conexión entre Móstoles y Navalcarnero con las características propias del ferrocarril
convencional, para poder unirla con la actual red de Cercanías. La nueva línea
tendría una longitud de 11,6 kilómetros, desde la actual estación de Móstoles-El
Soto hasta la entrada del casco urbano consolidado de Navalcarnero, junto a los
terrenos de la antigua estación.
Su recorrido transcurrirá por el
corredor definido por la antigua línea de vía estrecha, bordeando los nuevos sectores
urbanos en desarrollo al Este de Navalcarnero, que contemplan una reserva de terreno
a tal efecto, para terminar junto al Polígono industrial de Alparrache. Esta última
parada será una estación soterrada, que permitirá ubicar en superficie
un intercambiador de transportes y dejar diseñada la traza para una posible prolongación
de la línea hacia el suroeste. Se prevé también tres apeaderos ubicados en Parque
Coimbra, Navalcarnero Periferia y Navalcarnero Ciudad. Además, la infraestructura
prevista constará de dos viaductos y un túnel para salvar la A-5, el río Guadarrama
y el casco urbano de Navalcarnero. |