El monumento homenaje estará listo en el segundo aniversario del 11-M
Madrid enmudece por el recuerdo


En el primer aniversario del 11-M la capital enmudeció por el recuerdo/foto:MDOMadrid. MDO
A las 7.37 de la mañana del 11 de marzo de 2004 Madrid se despertó con el sonido de las explosiones, y justo un año después, lo hizo con las campanas de todas las iglesias de la región repicando durante cinco minutos. Así quiso recordar el Gobierno autonómico a las 192 víctimas de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Por su parte, los Reyes de España presidieron el acto institucional que se celebró en el Bosque de Los Ausentes a las doce de la mañana. Fue un homenaje a las víctimas sin discursos en el que también estuvieron presentes los Príncipes de Asturias, el presidente del Gobierno y las altas Instituciones del Estado. En el resto de la capital se guardó a esa misma hora cinco minutos de silencio.

Un silencio sepulcral recorrió el 11 de marzo la Puerta del Sol de Madrid. Un año después de los atentados en Atocha, la calle Téllez, El Pozo y Santa Eugenia el lugar más emblemático de la capital, donde el ajetreo siempre es constante, enmudeció en recuerdo a las víctimas. Viandantes, conductores, fuerzas de seguridad y algunos miembros del gobierno de la Comunidad de Madrid se sumaron a esta cita solidaria donde algunos no pudieron contener su emoción. A su vez, cientos de trabajadores de los ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales, Medio Ambiente y Fomento, con sus titulares, Jesús Caldera, Cristina Narbona y Magdalena Álvarez al frente, guardaron en la Castellana los cinco minutos de silencio en recuerdo a las víctimas del 11-M. Por su parte, Esperanza Aguirre colocó también a esa misma hora una corona de laurel en la Puerta del Sol en la placa instalada en honor de las víctimas.

Los madrileños guardaron cinco minutos de silencio/foto:MDOEl Ayuntamiento de Madrid también se sumó a este recuerdo. De hecho, palabras como unidad, solidaridad e indignación se repitieron en el Pleno extraordinario que se celebró en la Casa de la Villa, y en el que con voz más contenida que de costumbre, intervinieron los portavoces de los grupos municipales. El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, expresó su deseo de que el 11 de marzo sirviera para seguir prestando la "atención y comprensión a los que más perdieron esa mañana", y para seguir unidos "frente a la amenaza del terrorismo". Asimismo, el Pleno del Congreso aprobó por unanimidad una declaración institucional en homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de marzo y de condena de "todo tipo de terrorismo" con motivo del primer aniversario de la masacre Madrid. La declaración expresó "la solidaridad y el reconocimiento", tanto a los afectados del 11-M como a "todas las víctimas que durante años han sufrido el azote bárbaro del terrorismo".

El monumento con el que se rendirá homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de marzo y del terrorismo en general estará listo cuando se cumpla el segundo aniversario. Las obras, que comenzaron a principios del mes de noviembre, cuestan tres millones de euros que sufragan al cincuenta por ciento Ayuntamiento y el Ministerio de Fomento. La cúpula de vidrio tendrá once metros y medio de alto y un diámetro de 8 que se levantará frente al edificio circular de la Estación de Atocha. A pesar de que el monumento tendrá una parte interior, dentro de la estación, las obras no provocarán ningún corte en la línea 1 de Metro. Concretamente, el monumento estará formado por dos partes íntimamente relacionadas: una cúpula irregular de vidrio transparente en la que se inscribirán algunos de los mensajes escritos por los ciudadanos como repulsa de los atentados y en recuerdo de las víctimas, y un espacio en el interior de la estación iluminado por la luz cenital procedente de la cúpula, desde donde se podrán leer los mensajes inscritos en la misma. Un lugar de intimidad y reflexión al que se accederá a través de una pared de vidrio revestida de cerámicas vidriadas de color azul.

Aguirre colocó una corona de laurel en la puerta del Sol/foto:MDODurante el día, los rayos de sol incidirán en cada momento en algunas de las palabras talladas, de forma que se destacarán así cada uno de los mensajes de solidaridad y repulsa al terrorismo inscritos en su superficie, mientras que de noche un haz de luz se proyectará desde abajo iluminando el exterior. Se tratará de un monumento "muy bonito", que "convocará a la meditación y a la memoria pero también a la luz y a la vida, porque el mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas es vivir por ellos las vidas que los terroristas no les dejaron vivir", según señaló el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. El juicio por los atentados, que se celebrará como fecha más optimista en otoño del año que viene, se celebrará en un pabellón de la Casa de Campo. Se trata de un pabellón de una planta, similar a los de Ifema. En su interior se habilitaron calabozos, salas con la suficiente capacidad como para guardar las numerosas piezas de convicción que conlleva un macrojuicio, una sala de prensa con capacidad para alrededor de un centenar de periodistas, y una sala de vistas en la que pueden ser juzgados un número de acusados que supere los cincuenta, con espacio para sus correspondientes defensas y las acusaciones que se presenten contra ellos.

Ataques de pánico y depresión
Un año después de los atentados terroristas del 11 de marzo uno de cada cuatro madrileños aún padece trastorno depresivo y sufre ataques de pánico de manera persistente, siendo mayor este tipo de afecciones en mujeres que en hombres. Esta afirmación se desprendió del estudio realizado por catedráticos de la Universidad Complutense de Madrid sobre las consecuencias para la salud que los atentados terroristas tuvieron en la población de Madrid y en los familiares y allegados de las víctimas.
El informe se elaboró a través de los datos obtenidos mediante entrevistas telefónicas a personas mayores de 18 años encuestadas en tres oleadas: a un mes de los atentados, transcurridos seis meses de los mismos y un año después. Tras más de doce meses de análisis, los expertos llegaron a la conclusión de que uno de cada cuatro madrileños padece ataques de pánico y depresión un año después de las explosiones, siendo las mujeres y los jóvenes de entre 18 y 29 años de edad los más afectados.

Asimismo, el estudio evidenció que todas aquellas personas que vivían a menos de un kilómetro de las estaciones de El Pozo, Atocha y Santa Eugenia sufren más ataques de pánico que el resto de la población de Madrid debido en parte a que presenciaron los ataques terroristas en primera persona y a que algún amigo o conocido resultó ser víctima de los mismos. No obstante, el grado de afectación de estas personas no dista mucho del resto de los madrileños. En cuanto a las consecuencias para la salud de los atentados en víctimas, familiares y allegados, el informe destacó que la mayoría de los ciudadanos involucrados en las explosiones perdieron a un hijo o al cónyuge, lo que provocó ataques de pánico que originaban distorsión en la percepción del tiempo, sensación de horror y miedo a morir. Además, un 31,3 por ciento de las víctimas desarrolló depresión un mes después de los atentados, experimentando fatiga, insomnio, pérdida de peso y agitación; mientras que un 35,9 por ciento sufrió trastorno de estrés postraumático que se manifestó en un cambio en la forma de ver el futuro y en la dificultad para concentrarse en otras cosas que no estuvieran relacionadas con el hecho traumático.