Para mostrar su rechazo al diálogo del Gobierno con la banda terrorista


Fotos: Ruth VelascoMadrid. MDO
La asistencia a la manifestación del 4 de junio contra ETA fue masiva. A la concentración, convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) asistieron miles de personas que recorrieron desde las seis de la tarde y durante más de dos horas la calle Príncipe de Vergara, desde la glorieta de López de Hoyos hasta la plaza de la República Dominicana, para mostrar su
rechazo a un eventual diálogo del Gobierno con ETA. Pancartas con el lema "Por ellos, por todos no negociación. No en mi nombre" y gritos pidiendo la dimisión del Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces Barba, o contra el presidente del ejecutivo central, José Luis Rodríguez Zapatero, marcaron el transcurso de una marcha en la que también se pudieron ver banderas de España y de distintas Comunidades Autónomas, entre ellas muchas ikurriñas.

"No en mi nombre" era una de las pancartas que portaban la mayoría de los manifestantes. Otras hacían referencia al Partido Comunista de las Tierras Vascas en la que se leía "PCTV=ETA". "Derrotar a ETA por la libertad", "Negociar es claudicar" o "ETA=Mafia" o una en inglés que decía: "ETA Terrorist Group" (ETA, Grupo Terrorista). También se podían ver numerosos paraguas blancos adornados en los laterales por la bandera española y la ikurriña, así como numerosas pancartas que mostraban fotografías de víctimas de ETA y carteles que incidían: "Derrota policial de ETA" o "10 treguas 1.000 muertos". El PSOE también fue objeto de algunos de los lemas como el de "PSOE ven con nosotros", "PSOE defínete" u otra en la que se componía un juego con el nombre de ZP (Rodríguez Zapatero en el anagrama de la campaña electoral de 2004) y ETA "zETAp".

Entre los políticos que acudieron a la marcha, portando una pancarta con el lema "Libertad con dignidad", destacaba la presencia de numerosos miembros del PP, encabezados por su presidente, Mariano Rajoy, y el secretario general del partido, Ángel Acebes, mientras que no había ningún representante del PSOE ni de IU. También acudió a la protesta el ex presidente del Gobierno José María Aznar -acompañado de su esposa, Ana Botella-, en su carácter de víctima del terrorismo si bien no se situó en las primeras líneas de cabecera con el resto de los políticos por cuestiones de seguridad. Los asistentes le gritaron "presidente, presidente" y "Zapatero embustero, Zapatero embustero". Entre los concentrados media hora antes de iniciarse la protesta se encontraban las víctimas de ETA Irene Villa y su madre, quienes también recibieron los aplausos de los manifestantes. Además, también esperaba el inicio de la manifestación el vicepresidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, junto a una pancarta con la frase "por la libertad no a la negociación".

Los convocantes, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), quisieron que hasta el recorrido de esta manifestación por Madrid fuera diferente. La protesta partió desde la calle Príncipe de Vergara, esquina con López de Hoyos, donde se realizó una ofrenda floral para homenajear a las siete personas, cinco militares y dos civiles, que cerca de este lugar fueron asesinadas por ETA el 21 de junio de 1993. A continuación, la marcha prosiguió hasta la Plaza de la República Dominicana, donde se celebró otro acto de recuerdo a las víctimas que allí resultaron asesinadas, doce guardias civiles, el 14 de julio de 1986. Tras ello, la periodista Isabel San Sebastián y el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, leyeron sendos manifiestos en los que mostraron su rechazo al terrorismo.

Un día antes de la manifestación Madridiario entrevistó a Francisco José Alcalraz, presidente de la AVT, quien aseguró a este diario que la manifestación convocada no era partidist". Aseguró no esperar la asistencia de ningún miembro del Gobierno. "Entendería que al Gobierno le apeteciera más ir a esa manifestación" (la de Batasuna) y dijo que las víctimas "protestarán contra la negociación con ETA, porque creen que "eso es rendirse".

Tras la manifestación PSOE e IU en la Asamblea manifestaron su "rechazo" y su "condena" al uso "partidista" que, a su juicio, hizo Esperanza Aguirre de un helicóptero de Emergencias 112 para "filmar" el acto de víctimas del terrorismo, mientras que el PP lo consideró "correcto". Por su parte, el Gobierno regional defendió "legitimidad" para usar un helicóptero adscrito a la misma en labores de prevención de riesgos y otras situaciones de emergencia.