Madrid.
MDO
Varios
meses antes de su puesta en funcionamiento, la terminal 4
del aeropuerto de Barajas inauguró un nuevo acceso
a sus instalaciones, la autopista de peaje M-12, que discurre
sobre un tramo de 9,4 kilómetros entre la A-1 y la M-40, y
cuyo precio ha sido fijado en 1,5 euros. La nueva M-12, que
se abrió al tráfico en junio, incluyó
actuaciones complementarias y gratuitas para mejorar el estado
y la capacidad de las carreteras adyacentes al aeropuerto.
La
M-12 tiene una longitud de 9,4 kilómetros y consta de dos
tramos, uno que discurre desde la A-1, a la altura del punto
kilométrico 17, hasta la M-11 y un segundo, subterráneo, desde
la M-11 a la M-40, que ha sido trazado bajo el parque Juan
Carlos I. La nueva autopista les utilizada por una media de
20.000 automóviles diarios en el tramo libre de peaje, una
cifra que la empresa concesionaria prevé duplicar cuando la
T-4 empiece operar, lo que se estima para el principio del
año 2006. Según la empresa concesionaria de la autopista,
la principal ventaja que ofrece la M-12 es la seguridad de
acceder rápidamente al aropuerto sin riesgo de atascos ni
de retenciones. Esto supone, señalan, un ahorro para el usuario,
tanto económico como de tiempo, pues se evitan embotellamientos,
la circulación es muy fluida y segura, y el trayecto es más
directo que por otras vías.
El
peaje se abonará siempre que se utilice el túnel o se acceda
a la T-4, mientras que no habrá que pagarlo para entrar a
la M-40 desde la A-1, o viceversa, aunque en este caso, el
trayecto se alarga 2 o 3 kilómetros, explicó durante la presentación
de la vía el presidente de la concesionaria Autopista Eje
Aeropuerto, Julián Núñez. Núñez
cifró en 20 ó 30 millones de euros anuales los ingresos que
la empresa obtendrá por el uso de la autopista. La M-12, según
puso de manifiesto el director general de la concesionaria,
Rodrigo Baeza, proporcionará un acceso "rápido y seguro" a
la T-4 y supondrá una conexión "inmejorable" entre la zona
norte de Madrid (A-1) y la zona sur (M-40), "descongestionando
el Nudo Super Norte y disminuyendo el tiempo de viaje en los
recorridos norte-sur".
La
construcción, ejecutada por el Grupo OHL, supuso una inversión
de 382 millones de euros, de los que 125 corresponden a obras
complementarias "que se han regalado al Estado", apuntó Juan
Núñez. Así, mencionó, entre estas obras adicionales el acceso
al estadio olímpico de La Peineta; la vía de servicio de la
A-2, en la margen izquierda de la misma, entre el nudo de
San Fernando y el de Eisenhower, y la ampliación de la autovía
M-11. Núñez hizo especial hincapié en que la M-12 cumple "las
más exigentes" medidas de seguridad de la normativa europea
y destacó el trazado con amplios radios de curvatura, un sistema
de vigilancia las 24 horas del día y las cunetas rebasables.