Desde junio y hasta el 19 de septiembre
El Reina Sofía acoge la más completa
exposición sobre Juan Gris

Madrid. MDO
El Museo Reina Sofía inauguró en junio una de las mayores muestras antológicas de Juan Gris (1887-1927) que aglutinaba casi 250 obras entre pinturas y dibujos. La directora del Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, presentó, muy emocionada, "una exposición estrella, digna de los mejores museos del mundo, en la que hemos unido esfuerzos anteriores con los de la nueva etapa para así tener la mejor muestra dedicada hasta ahora a Juan Gris".

Foto: Juan Luis JaénEl fruto de los esfuerzos fue efectivamente llamativo: la exhibición de 250 de las mejores obras, entre dibujos y pinturas, que el artista madrileño realizó entre 1910 y 1927. Para realizarla, 130 de las más importantes instituciones del mundo y de destacadas colecciones privadas habían colaborado con unos préstamos asegurados por un total de 375 millones de euros, entre garantía del Estado, póliza general del museo y seguros propios de los prestadores.

Los grandes museos internacionales jugaron un papel relevante en los préstamos ya que habían viajado desde Nueva York obras del MOMA, el Guggenheim y el Metropolitan. Además, se habían recibido préstamos de los más importantes museos de Boston, Filadelfia, Cleveland, Chicago, Baltimore, Minneapolis y Washington. También destacaban las veinte obras prestadas por el Centro Pompidou de París. En total la exposición tuvo un coste de dos millones de euros, parte de los cuales fueron aportados por Bancaja y Telefónica (450.000 euros cada una).

Paloma Esteban, comisaria de la exposición, llevaba cuatro años trabajando en este proyecto, durante los cuales había podido obtener préstamos difíciles y traer muchas obras que se mostraban por primera vez en España. Entre ellas había conseguido "El torero" (1913), que perteneció a Ernest Hemingway y que sólo había sido expuesto en tres ocasiones. Según la comisaria, la grandeza de Juan Gris, seudónimo de José Victoriano González, se encontraba en la dualidad situada entre el raciocinio y la pasión; "su obra es una pasión razonada, contenida, es un apasionado frío y en esa tensión está su grandeza".

Foto: Juan Luis JaénRecorrido de la exposición
La Sala 1 del Edificio Nouvel, que se abría por primera vez al público tras las obras de ampliación, formaba parte del escenario de esta exposición, cuyo recorrido, de carácter eminentemente cronológico, se iniciaba en la Sala A1 del Edificio Sabatini y hacía especial hincapié en el período del Cubismo analítico, de 1911 a 1915, en general menos mostrado dada la dificultad para conseguir las obras correspondientes al mismo. "En los primeros años de este periodo, experimentó en composiciones que le diferenciaron de otros cubistas. Pasa de la técnica de la facetación a la cuadrícula y posteriormente al juego de planos. Este fue el acercamiento especial que tuvo al cubismo y que le diferenció de Picasso y Braque". En este espacio se mostraban también las obras más coloristas realizadas a partir de 1913, "original y diferente de los otros cubistas es su empleo del color", así como las de 1914, en que cultivó casi exclusivamente el collage, de los que se exhibían más de veinte.

El recorrido continuaba con obras cuyas composiciones "tienen mucho que ver con la proporción perfecta basada en cálculos aritméticos y geométricos, el interés por la divina proporción", afirmaba la comisaria quien recordó la preocupación de Juan Gris, en 1915, porque sus obras fueran claras y "desarrolló un método deductivo con el que entra en el cubismo sintético". Mientras Picasso y Braque creaban formas abstractas a partir del análisis de objetos concretos, Gris siguió el camino opuesto: comenzar con una composición abstracta para luego adaptarla a los objetos representados. "Cézanne convirtió la botella en un cilindro, pero yo parto del cilindro para crear una entidad individual de un tipo particular: creo una botella...", afirmaba el artista.

En el Edificio Nouvel se habían reunido obras fechadas desde finales de 1919 hasta 1927 que representaban "el retorno al orden" a través de retratos con predominio de la pureza de la línea y de la creación y desarrollo de Arlequín y Pierrot. En 1924, recordó la comisaria, inicia una nueva etapa plástica en la que recupera el color más cálido e introduce en sus composiciones un nuevo motivo, la paleta del pintor.

Para la directora del Reina Sofía, museo donde la exposición permaneció hasta el 19 de septiembre, Juan Gris representa una parte de la tradición española que tiene que ver con la tradición más secreta, la de una pintura luminosa, hermética, geométrica y reflexiva, que busca la armonía. "Ese misterio que está en la tradición española del realismo, en la llamada tradición cristalina".