La banda terrorista quería influir en las aspiraciones olímpicas de Madrid
Un coche bomba de ETA explota en el Estadio
de la Peineta sin causar víctimas

Madrid. MDO
Un coche bomba hacía explosión, sin causar víctimas, a las siete de la tarde del sábado 25 de junio en el párking al aire libre del Estadio de la Peineta, junto a la avenida de Arcentales, en el distrito de San Blas. Un comunicante anónimo llamó al diario vasco Gara para anunciar la colocación del artefacto. Con el atentado la banda terrorista quiso influir en las aspiraciones olímpicas de Madrid cuando restaban dos semanas para la elección de la sede de la Olimpiada del 2012. De hecho, el día 6 de julio el Príncipe Alberto de Mónaco, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), preguntó a la delegación española en Singapur sobre la seguridad de unos Juegos en Madrid poniendo como referencia esta acción de la banda terrorista.

Momento en el que estalló el coche bomba al lado de la Peineta./Foto: EfeNumerosas unidades tanto de la policía como del Samur se desplazaron hasta el lugar de los hechos, la avenida de Arcentales, en las inmediaciones de la Glorieta de Grecia, una zona que se encontraba en obras por la ampliación de una línea de Metro. La deflagración se produjo en un lateral del estadio deportivo. Veinte minutos antes de registrarse la explosión, la policía desalojó a varias decenas de trabajadores que se encontraban montando las instalaciones para un acontecimiento previsto para la semana siguiente sobre la candidatura olímpica, así como a otro grupo de operarios pertenecientes a las obras de ampliación del metro.

Según testigos que se encontraban siguiendo el festival Metrorock, desde el cercano Parque de Juan Carlos I se escuchó la explosión y pudo verse la columna de humo. Fuentes del Samur confirmaron que no se tuvo que lamentar heridos mientras que la Policía informaba que sólo se habían registrado leves daños materiales.

El atentado se produjo el mismo día en el que Juan José Ibarretxe había tomado posesión de su cargo como "lehendakari". Según Fuentes de la Delegación de Gobierno, dos llamadas al diario "Gara" y al servicio de asistencia en carretera del País Vasco (DYA) de San Sebastián advirtieron sobre las seis de la tarde de la colocación de este vehículo en las inmediaciones de La Peineta. El artefacto explosionço a las 19.00 horas, tal y como se había anunciado. Estaba dentro de un vehículo Renault 19 con matrícula francesa robado el 30 de mayo en Vitoria.

Hasta la zona se desplazaron el delegado del Gobierno, Constantino Méndez y el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón para comprobar el alcance de lo sucedido. Ambos aseguraron que el atentado no influiría en la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2012 y destacaron la "fortaleza de la ciudad" y "de los madrileños y de los españoles" para superar este tipo de atentados. Por otro lado, el presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, también aseguró que el atentado tenía una importancia relativa para la candidatura olímpica madrileña.

Comando itinerante
Las Fuerzas de Seguridad consideraron al día siguiente que el coche bomba había sido colocado por un comando itinerante, desplazado desde el País Vasco, y aseguraron que ETA "no tenía una infraestructura estable" en la capital. La Policía determinó que el explosivo utilizado por la banda era "cloratita" y que el automóvil tenía "una carga menor" que la empleada el pasado 25 de mayo, cuando ETA hizo estallar otro coche-bomba con unos 20 kilos de cloratita en la calle Rufino Blanco de Madrid.

El estadio Olímpico aparecía en una supuesta lista de objetivos hallada en el mes de abril por la Policía francesa en la documentación intervenida en Caussade cuando fue detenido Peio Esquisabel Urtuzaga, responsable del aparato internacional de ETA. "Se trataba de anotaciones muy genéricas", indicaron fuentes de la investigación, sobre diferentes zonas de Madrid, entre ellas la del estadio, sobre el que figuraba la anotación "Estadio Olímpico, avenida de Arcentales sin número". Los agentes hallaron en una mochila, que el etarra había olvidado en una lavandería, anotaciones sobre seis posibles objetivos -cuatro instalaciones deportivas en Madrid, alguna aún en construcción, y dos desaladoras en el sur de España, pero con una información poco elaborada e incluso con errores e imprecisiones. En esas anotaciones figuraba otra como "Pabellón multiusos, centro de béisbol. Rivas avenida de Los Almendros sin número".