 Madrid.
MDO
El taxi madrileño
cuenta con nuevo Reglamento desde julio, que fue aprobado tras
más de un año de negociaciones y con parte del
sector en contra. Una vez rotas las conversaciones con algunas
de las asociaciones, el Gobierno regional decidió aprobarlo,
según dijo, "con el acuerdo de la mayoría".
La consejera de Transportes, María Dolores de Cospedal,
rechazó que pudiera hablarse de flotas porque sólo
podrían acumularse un máximo de tres licencias
por persona física -al principio se habló de seis-,
y además se incluyó una cláusula que limitaba
al 10 por ciento de todos los taxistas madrileños esa
acumulación. Eso suponía que sólo 1.600
licencias podrían acumular dos o tres licencias, aunque
al final del año apenas había peticiones para
hacerse con una segunda licencia.
Mientras cientos de taxistas
se concentraban en la Puerta del Sol contra el nuevo Reglamento
del taxi, dentro de la Real Casa de Correos el Consejo de Gobierno
acordaba aprobarlo en el mes de julio. Después comparecería
ante los medios de comunicación la consejera de Transportes,
María Dolores de Cospedal, que presentó un Reglamento
del que dijo que garantizaba "unas mejores condiciones
de trabajo, una mejor prestación del servicio a los usuarios
y, sobre todo el derecho a que el taxista, si quiere, pueda
prosperar dentro de su profesión y adquirir al menos
dos licencias más de las que tiene ahora". La acumulación
de licencias fue el gran tema de conflicto con las asociaciones
del sector, y finalmente el Gobierno regional accedió
a rebajar de seis a un máximo de tres "por persona
física", que no jurídica, por lo que se imposibilitaba
la entrada de grupos empresariales. Así,
Cospedal rechazó que pudiera hablarse de flotas, y recordó
que en ciudades gobernadas por el PSOE como Barcelona se permitía
acumular hasta 50 licencias.
"Sólo estamos
garantizando que si un taxista quiere, pueda prosperar",
insistía. Además,
Cospedal señaló que el nuevo Reglamento establecía
una cláusula de limitación del 10 por ciento,
de tal forma que de los 16.000 taxistas que existen en toda
la región, sólo 1.600 podrían acumular
más de una licencia. En otras palabras, que sólo
1.600 licencias podrían acumularse de dos en dos o de
tres en tres, por lo que "se mantiene la estructura actual
del sector en los 14.500 taxis restantes" y se dejaba el
90 por ciento de las licencias en poder de los autónomos. "No
más de 1.600 licencias pueden estar en manos de taxistas
que tengan más de una licencia", cláusula
que según la consejera estuvo siempre contemplada en
el borrador del Reglamento que se estaba negociando, pero que
"de manera interesada no ha querido comentar cierto sector
del taxi", en referencia a la Federación Profesional
del Taxi (FPT).
Respecto
al segundo tema en conflicto, la dedicación exclusiva,
la nueva normativa fijó como incompatibilidad aquellas
profesiones que supusieran un "menoscabo" para la
condición física del taxista y que le impidiera
estar en condiciones para conducir el vehículo. Cospedal
insistió en que el talante de la Consejería de
Transportes fue siempre negociador y "flexible", y
que el Reglamento acabó aprobándose "con
el acuerdo de la mayoría". Finalmente no hubo referéndum,
como se había anunciado un año antes, "porque
no se han cumplido las condiciones que puso la presidenta regional,
que no se pusieran de acuerdo" las asociaciones. Y
es que la negociación del Reglamento del taxi fue uno
de los temas más calientes de este año, con numerosas
concentraciones y movilizaciones de parte del sector. En marzo,
por ejemplo, la Federación Profesional del Taxi, UNIATRANC-UGT,
los Asalariados del Taxi de CCOO y Autónomos Unidos de la Gremial
entregaron 4.200 firmas de usuarios y 6.899 de profesionales
para mantener la actual estructura del sector -un titular por
licencia- y oponerse a las flotas.
A finales de junio convocaron una
manifestación que arrancó en la plaza de Ventas y terminó
en Sol con toda la calle Alcalá colapsada con más
de mil taxis. También intervino el
líder del PSOE madrileño, Rafael Simancas, que
exigía a la presidenta regional la elaboración de un
nuevo Reglamento del taxi que garantizara "la calidad en el
servicio y unas buenas condiciones laborales" del sector.
Pese a todas las movilizaciones, a finales de año y
cuatro meses después de aprobación del Reglamento,
no había ni rastro de las flotas de taxi . La acumulación
de licencias de taxi en un mismo titular apenas representaba
un residual uno por ciento en el sector, y apenas se
habían registrado peticiones para
acumular permisos.
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