El compositor argentino homenajeó a Londres tras los atentados del 7-J
Barenboim seduce a Madrid con
un concierto gratuito en la Plaza Mayor

Barenboim/Foto:Juan Luis JaénMadrid. MDO
Arropado por miles de personas, Daniel Barenboim dirigió en julio a la Staaskapelle Berlín en la Plaza Mayor de Madrid, liberando a través de Beethoven el mejor bálsamo para las heridas de la humanidad: la música. Todavía el suelo del corazón de Madrid emanaba calor cuando comenzó el concierto, organizado por el Ayuntamiento de la capital -en colaboración con el Ministerio de Cultura- dentro de los Veranos de la Villa, y que, tras los atentados del 7-J, se replanteó bajo el lema "La ciudad de Madrid en solidaridad con Londres".

Por segundo año consecutivo, el maestro argentino-israelí, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, regresaba a esta castiza plaza, tal como lo hizo en 2004 con la "Heroica" de Beethoven, para rendir, entonces, homenaje a las víctimas de los atentados del 11-M en una conmocionada ciudad. La Novena Sinfonía de Beethoven habla de fraternidad y de la necesidad de compartir cosas, dijo antes del concierto el maestro, que tras unos minutos silencio sobre el escenario tomaba con energía su batuta, al frente de los noventa profesores de la Staaskapelle -una de las orquestas más antiguas del mundo- y los otros tantos cantantes del Coro de la Staatsoper Berlín. Angela Denoke (soprano), Simone Schroder (mezzosoprano), Thomas Moser (tenor) y Alexander Vinogradov (bajo) fueron los solistas del concierto dedicado a la sinfonía "Coral" del compositor alemán, que él mismo dirigió por primera vez el 7 de mayo de 1824, tras haber hecho realidad una melodía que le rondaba desde hacía años, y cumpliendo así un sueño: "la Oda a la alegría".

Barenboim con Carmen Calvo y Ruiz-Gallardón/Foto:Juan Luis JaénEse sueño fue compartido por las más de 9.000 personas -4.000 de ellas sentadas en las sillas dispuestas por el Consistorio y el resto en pie- que, según fuentes municipales, ocuparon la habitualmente bulliciosa Plaza Mayor, y en la que se trató de amortiguar algunos ruidos cotidianos (se pidió colaboración a los hosteleros de la zona y al Parque de Bomberos situado en las inmediaciones). En cualquier caso, Barenboim derrochó energía para hacer llegar la música hasta el último de los asistentes, algunos de los cuales rompieron a aplaudir espontáneamente en varios momentos de la noche. El concierto se cerró con una estruendosa ovación, momento en el que un gran ramo de rosas blancas se colocó sobre el escenario.