Madrid. MDO
La soprano Barbara Hendricks,
acompañada por un desbordante Magnus Lindgren Quartet,
mostró el 21 de julio a un público fascinado,
que llenó el patio del Conde Duque, cómo se pueden
fusionar lírica y jazz con mucho estilo y sofisticación.
Los numerosos asistentes, claramente emocionados, repartieron
aplausos a la cantante de nacionalidad sueca así como
a los miembros de su cuarteto.
Los
cuatro músicos, vestidos de negro, se encargaron de
abrir el espectáculo con una pieza instrumental que
preparaba la entrada de la soprano. Hendricks, también
de negro y con una americana dorada, arrancaba los primeros
aplausos con una versión de 'Let's do it' que adelantaba
las posibilidades líricas de su voz. Acto
seguido los cinco interpretaron una versión de 'Night
and day' tan peculiar como delicada. Magnus, que eligió
para la ocasión una flauta travesera, marcaba junto
a Hendricks un ritmo que recordaba el cha-cha-cha. A los dos
se sumó Jonas Halgersson, tocando su batería
con las manos, acompañando suavemente a los dos solistas
que, con flauta y voz, susurraban el tema.
El concierto siguió según el modelo marcado
por los dos primeros temas, alternando canciones -todas grandes
clásicos del jazz de Nat King Cole, George Gershwin
o Duke Ellington- interpretadas a veces de forma lírica,
a veces más cercas del jazz. Fue el caso de 'My funny
Valentine' que Hendricks cantó sola, acompañada
por el piano de Mathias Algotsson o de la interpretación
más movida y coral de 'This can't be love'.
Un momento estelar se alcanzó cuando la cantante dejó
que el cuarteto interpretase, sin ella, una versión
de 'Caravan' que se tiñó de influencias de samba.
El líder del grupo, Magnus Lindgren, se exhibió
en un solo que arrebató aplausos y 'bravos' al público,
tocando su flauta sobre una base grabada y marcando el ritmo
con sonidos electrónicos que activaba con su pie. El
solo desembocó otra vez en el sonido de todo el cuarteto,
y Hendricks, aún caminado hacia el centro del escenario,
cantó una cálida versión de 'Sofisticated
Lady'. Otro clímax se alcanzó con 'Moon indigo',
que Hendricks interpretó acompañada por Magnus
al clarinete, deslumbrando el viejo éxito con su increíble
voz.
El pianista Mathias Algotsson tuvo también su momentos
de gloria cuando -sólo con Hendricks- interpretó
'In my solitude', y cuando interpretó un solo en el
escenario de la espléndida 'There's a boat dat's living
soon for New York'. La maestría de todos, de los músicos
y de la propia Hendricks, cerró el concierto con una
larga 'I'm on my Way' donde Jonas Halgersson a la batería,
y Fredick Jonsson al bajo pudieron demostrar su capacidades
en sucesivos solos. La peculiar mezcla de jazz y voz lírica
fascinó al público durante todo el espectáculo,
y muchos se levantaron para aplaudir cuando los cinco salieron
para tocar como bis la famosa 'Summertime'.