A mediados de julio se declaró el nivel 2 de alerta


Madrid. MDO
Las altas temperaturas acompañaron Madrid/Foto:Juan Luis JaénEl 1 de julio se tuvo que activar el nivel de precaución y dos semanas después la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad activó por primera vez, el nivel dos, también denominado rojo o de alto riesgo. Estos índices regionales no coincidieron con los niveles registrados por el Ministerio de Sanidad que este año añadió un nivel más de alerta (el naranja), como paso intermedio, para no saltar directamente desde el amarillo al rojo que supone una situación especial de alarma.

El Plan Regional de Alerta y Prevención de los Efectos del Calor entró en vigor el 15 de junio y dos semanas después, la Comunidad activaba el nivel de precaución que pudo ser anulado gracias a que bajaron algo las temperaturas. Sin embargo, a mediados de julio, la Dirección General de Salud Pública activó por primera vez el nivel dos, también denominado rojo o de alto riesgo. La alerta de la Comunidad no coincidió con la del Ministerio de Sanidad, que ubicó a esta región en el nivel verde o de ausencia de riesgo. Ello se debió a que el Ministerio posee un baremo distinto al del Gobierno regional. Madrid no fue la única afectada por las altas temperaturas. Otras comunidades, como Asturias, Cantabria, Galicia, País Vasco, Valencia, Cataluña, Castilla y León, Melilla y Castilla-La Mancha (donde se rozaron los 40 grados centígrados de máxima) también estuvieron en alerta.

Hay tres niveles de alerta: normalidad, con temperaturas no superiores a los 36,5º; precaución, cuando los registros superan los 36,6º durante uno, dos o tres días consecutivos; y alto riesgo, con temperaturas superiores a los 38,5º ó cuatro o más días consecutivos con temperaturas superiores a los 36,5º.

Posteriormente, en agosto, Madrid se convirtió en la ciudad con mayor nivel de riesgo ante la ola de calor que afectó a toda España. El Ministerio de Sanidad activó la alerta naranja por las temperaturas superiores a los 39 grados. Otras ciudades como Badajoz, Ciudad Real, Jaén, Córdoba, Sevilla y Ceuta estuvieron también en alerta, pero bajo un nivel menor, el amarillo. Poco después, el termómetro cedió y dió un respiro a los madrileños que, a principios de agosto soportaron temperaturas próximas a los 40 grados. La masa de aire africano que azotó la región se diluyó, y se redujo la alerta.

Los turistas no desaprovecharon broncearse en El retiro/Foto:Juan Luis JaénCalor en el Metro y en el trabajo
Tan altas fueron las temperaturas que el Grupo Municipal Socialista de Madrid denunció las "altísimas" temperaturas -más de 40 grados-, la contaminación del aire y los problemas de masificación y accesibilidad que tuvieron que soportar cada día miles de usuarios del Metro. Por ello, exigió al Gobierno autonómico y al Ayuntamiento un plan que incluyera mecanismos de climatización y ventilación, una mayor frecuencia del paso de los trenes así como las obras necesarias para que las personas con movilidad reducida no tengan ningún inconveniente para acceder a la red del suburbano.

Desde CC.OO. de Madrid también se denunciaron "los riesgos que pueden producir las altas temperaturas sobre los trabajadores" y reclamaron "el cumplimiento del Real Decreto sobre lugares de trabajo que establece las condiciones de temperatura y humedad que deben existir en los puestos de trabajo". Según el sindicato, las altas temperaturas que se produjeron en julio en la Comunidad de Madrid podían haber tenido repercusiones importantes en la salud de los trabajadores.

El Retiro, lugar de vacaciones/Foto:Juan Luis Jaén"Estos efectos se ven agravados en situaciones donde las condiciones de trabajo son extremadamente duras, como los trabajos al aire libre, los trabajos con focos de calor añadidos como calderas, fundiciones, soldaduras..., o los trabajos que conllevan la realización de esfuerzos físicos", explicaron los representantes de CCOO. "Los efectos del calor sobre el organismo pueden provocar: síncopes, edemas o hinchazón en manos y pies, calambres en las extremidades y en el abdomen, agotamiento por calor, alteraciones cutáneas por obstrucción de los conductos sudoríparos y golpes de calor, que es la complicación más importante y constituye una urgencia médica que puede llegar a provocar la muerte", indicó CC.OO.

Además, la central sindical añadió que el calor puede provocar una disminución de la capacidad mental, y por lo tanto un aumento del riesgo de accidentes, así como una disminución en el rendimiento laboral. La adjunta a la secretaría de Salud Laboral de CC.OO. Madrid y médica del Trabajo, Carmen Mancheño, explicó que "el calor, como cualquier otro factor de riesgo laboral, hay que eliminarlo o, si no es posible, evaluarlo y establecer las necesarias medidas preventivas que permitan disminuir de forma importante la exposición al calor, y sus consecuencias en la salud de los trabajadores".