La calle Raimundo Fernández Villaverde permaneció cortada siete meses


Madrid. MDO
Incendio en el Windsor/Foto:EfeLa madrugada del 13 de febrero se declaró u
n incendio en el edificio `Windsor´ en la zona de Azca de Madrid. Unas llamas que devoraron por entero el rascacielos madrileño y que desataron ríos de tinta durante todo el año. El desmontaje de la estructura, las investigaciones de las causas, los cortes de tráfico que provocó, la suspensión de las líneas de Metro y Cercanías, y el cierre de una zona de El Corte Inglés ocuparon la atención no sólo de los medios de comunicación sino de todos los madrileños y los turistas que no dejaron de acercarse a visitar la nueva ruina de la capital. Un incendio que no provocó daños personales y que dejó el paisaje madrileño cambiado para siempre.

Hacia las 23,20 horas del sábado 12 de febrero un cortocircuito en la planta 21 del edificio Windsor fue la presunta causa que provocó un pavoroso incendio que ya se considera el más importante, en cuanto a superficie, que ha sufrido la capital en toda su historia. El hasta ahora octavo edificio más alto de la ciudad, de 106 metros y 31 pisos, fue destruido por las llamas que iban avanzando durante la noche planta por planta hasta sólo dejar visible el esqueleto de su estructura. A consecuencia del incendio, que afortunadamente no provocó ninguna víctima mortal -tan sólo tres bomberos tuvieron que ser atendidos por intoxicación-, se produjeron varios derrumbamientos de las fachadas que conformaban el edificio y se llegó a temer por el colapso total de la estructura que finalmente resistió.

Fue todo un espectáculo para los viandantes/Foto:EfeApenas unos días más tarde, el edificio Windsor fue declarado "en ruina inminente" tras el informe elaborado por el Departamento de Control de la Edificación del Ayuntamiento de Madrid. "Dada la gravedad y extensión de los daños, y que la situación en la que se encuentra el edificio es absolutamente irreversible, procede la declaración de ruina inminente y su completa demolición". Se acotó un perímetro de seguridad de 60 metros, se cortó la línea 6 de Metro entre Cuatro Caminos y Avenida de América, y la línea Circular de la EMT desvió su itinerario. El perímetro de seguridad queda configurado por la calle Raimundo Fernández de Villaverde, entre Orense y el Paseo de la Castellana, y los accesos de la calle Agustín de Bethancourt a Raimundo Fernández de Villaverde.

Entre las medidas adoptadas, se permitió el acceso al edificio Estrella, a excepción de los locales a los que se accede desde la fachada posterior, que permanecieron clausurados. En el edificio Bronce se reactivó la actividad completamente, y se permitió la entrada a la primera crujía del edificio del Ministerio de Fomento, sin que se pudiera acceder desde Raimundo Fernández de Villaverde. Se clausuró la actividad de los cuerpos de la edificación de tres y cuatro plantas que conforman y rematan el edificio Windsor en las plantas inferiores y se estableció, dentro de El Corte Inglés, una amplia zona en la cual quedará anulada cualquier tipo de actividad y que se separó por un muro.

La estructura quedó muy dañada/Foto:MDOLaborioso desmontaje
Los trabajos de
la demolición comenzaron con el montaje de las dos grúas que fueron eliminando los restos del incendio. La instalación de las dos máquinas duró varios días y después, junto con el plan de seguridad, se puso en marcha el Plan de Demolición. No se volvió a pisar el edificio, y en los casos necesarios se utilizaron robots que cortaban y retiraban elementos del interior. Durante los trabajos se cayó una de las dos grúas instaladas al parecer por un fallo en su mecanismo hidráulico, aunque finalmente fue desmontada por unos operarios, sin que durante el incidente se registraran daños personales. Durante el invierno, el viento y la nieve retrasaron el desmontaje ya que hubo días que por seguridad no se pudo trabajar.

En agosto comenzó el desmontaje de las cuatro enormes grúas que permitieron demoler el Windsor en menos de seis meses, cuando lo previsto eran 11. El último día de agosto, y sin que la investigación hubiera concluido la normalidad se restableció en el corazón financiero madrileño. A las 11:18 minutos de la mañana pasó el primer coche, un taxi, por el tramo de la calle Raimundo Fernández Villaverde que permaneció cortado mientras operaban las grúas. Los propietarios del inmueble recibieron por parte del Ayuntamiento las cuatro plantas que se conservaron, aunque el futuro del solar siguió siendo una incógnita.

El desmontaje resultó muy complicado/Foto:Juan Luis JaénComerciantes afectados
Los comerciantes, por su parte, se agruparon en una asociación. Tras múltiples reuniones con la Comunidad y el Ayuntamiento se llegó al acuerdo de organizar actividades culturales, deportivas y campañas comerciales para volver a la normalidad de la zona de Azca. Los afectados, además, han llegado a un acuerdo con Aval Madrid para poder obtener créditos blandos.
El Ayuntamiento anunció que estaba dispuesto a conceder hasta 30.000 euros anuales a cada una de las 350 empresas afectadas por el incendio del Windsor, con el fin de dinamizar la actividad en un zona cuyo nivel de negocio cayó en un 35 por ciento, según estimaciones de la Asociación de Comerciantes Afectados.

Por otra parte, la Consejería de Justicia e Interior acordó que a partir del 1 de abril nueve funcionarios dedicados al caso del incendio del edificio Windsor prolongaran su jornada, para "agilizar y resolver las necesidades de la instrucción para dar respuesta a los interesan que median en este proceso, tanto propiedades como aseguradoras y afectados". En junio el titular de Juzgado de Instrucción 28 de Madrid, Mariano Ascandoni, encargado de investigar las causas del incendio terminó de tomar declaración a los bomberos que participaron en la extinción del fuego.

Un momento del desmontaje/Foto:Juan Luis JaénInvestigación
La Fiscalía de Madrid no vió ningún delito en el incendio del edificio Windsor. Las conclusiones finales de la investigación, se inclinaron por la tesis de que todo surgió de forma accidental o fortuita, de acuerdo con lo observado por el Ministerio Público. Es más, los agentes de la policía científica no concretaron la causa exacta del comienzo del fuego ni por qué se extendió de forma tan rápida y voraz. Lo que sí quedó claro, según las pesquisas llevadas a cabo, es que no se ha halló ningún elemento o pista que hiciera pensar que se trató de un incendio intencionado. Nada anómalo ni ningún acelerante de combustión se han descubierto en el edificio. Tampoco en el análisis de los restos del inmueble siniestrado, que fueron inspeccionados en un vertedero. Ni siquiera los datos extraídos de los registros informáticos han permitido arrojar luz al caso. Nada ha surgido del análisis de esta caja negra pese a inspeccionar minuciosamente 10 ordenadores, consolas y vídeos que grabaron las entradas y salidas del edificio y los movimientos interiores en el mismo durante la tarde previa al fuego.