Madrid.
MDO
La
nieve se
asomó a Madrid en febrero cubriendo de blanco las calles
de la capital. Las grandes nevadas provocaron además
que la ciudad se convirtiese en
una trampa tanto para los vehículos privados como públicos,
por lo que el Ayuntamiento tuvo que esparcir más de
600 toneladas de sal para evitar accidentes.
El aeropuerto de Barajas también se vio afectado
por el tiempo y tuvo que cancelar un total de 42 vuelos. Por
su parte, los bomberos de la capital se vieron desbordados
al tener que realizar un gran número de actuaciones
dirigidas.
Los madrileños se encontraron en febrero
al salir a la calle con la ciudad vestida de blanco como consecuencia de la nieve
que cayó en la capital y que ocasionó un caos en toda la ciudad.
Madrid presentó problemas de circulación, sobre todo en la M-30 y en los
accesos a la M-40, mientras que los "puntos negros" en el casco urbano se producían
en el paseo de Las Delicias, Recoletos y paseo de la Castellana, en dirección
norte. El transporte público también se vio seriamente afectado
por la nevada, lo que ha causado "desajustes" importantes en la frecuencia de
paso de los autobuses. La zona más afectada fue el distrito de Hortaleza, aunque
también hubo problemas en los autobuses en su ruta por Chamartín. Tampoco el Metro
se libró de las consecuencias de la nevada ya que muchos madrileños
optaron por coger el suburbano para evitar atascos. Sin embargo, la afluencia
masiva de personas provocó que algunas líneas del Metro se colapsaran.
El
colapso se vio incrementado por los retrasos de más de media hora que sufrieron
los trenes de Cercanías de la región. Los trenes de la zona norte de la red de
Cercanías de Renfe se vieron afectados por la acumulación de nieve en las
vías que bloqueó los cambios de agujas en diferentes líneas. La
línea C-9 que circula desde Cercedilla hasta Cotos tuvo incluso que ser cerrada.
Estos retrasos, anunciados por las distintas emisoras de radio, llevaron a los
viajeros a intentar trasladarse en Metro, lo que supuso la saturación de
algunas estaciones como Nuevos Ministerios, donde además se produjo una avería
eléctrica en un tren, que provocó una gran humareda, aunque no tuvo consecuencias.
Pero los atascos no fueron las únicas consecuencias de una jornada
negra, ya que la nieve ocasionó que efectivos del Cuerpo de Bomberos del
Ayuntamiento de Madrid tuvieran que realizar un total de 36 intervenciones. La
gran mayoría de las actuaciones de los bomberos consistió en el saneamiento
de árboles y ramas que, debido al peso de la nieve, se podían venir abajo y provocar
daños materiales y personales. Además, la nieve ocasionó que se
produjeran 45 accidentes de tráfico de carácter leve, en su mayor parte por alcances
entre vehículos debido al grado de humedad de las calzadas.
La
nieve también provocó la cancelación de 42 vuelos en
el aeropuerto de Barajas, donde se registraron retrasos generalizados, debido
a los trastornos en las rotaciones de aviones y tripulaciones. AENA destacaba
que debido a la nieve, el Centro de Control Aéreo de Madrid redujo a 26 el número
de aterrizajes a la hora, cuando en una jornada normal se producen 36. Para
intentar evitar un mayor número de accidentes el Ayuntamiento de Madrid
esparció más de 600 toneladas de sal por las calles de la ciudad, en las
puertas de hospitales, en las entradas del metro o en colegios. Durante la noche
participaron en estas tareas 641 trabajadores municipales y 219 máquinas repartidos
por diferentes zonas de la capital.
Las carreteras,
afectadas por el temporal
Un dispositivo especial compuesto
por veinte máquinas quitanieves trabajó para despejar las carreteras de
la Comunidad afectadas por la nevada, y en las que la Dirección General de Protección
Ciudadana espació 1.800 toneladas de sal.
La nieve, al igual que en la capital, provocó un colapso
total en la región incrementado, también, por los retrasos en los
trenes de Cercanías. La situación se vio agravada por la avería de un tren
que se quedó parado en el túnel que discurre entre Chamartín y Atocha.
Por el contrario, la circulación de trenes de Cercanías-Renfe en las líneas ubicadas
en la zona sur de la región (Móstoles-El Soto, Parla, Fuenlabrada...) discurrieron
con bastante normalidad durante todo el día.
Por
otro lado, los puertos de montaña también sufrieron las consecuencias.
El de Canencia y Morcuera permanecieron cerrados. La situación de las carreteras
y los retrasos de los trenes provocaron que la gran mayoría de los madrileños
llegara tarde a su puesto de trabajo. Debido a estos problemas, desde la Dirección
General de Protección Ciudadana de la Comunidad de Madrid, que activó el nivel
1 de Emergencia del Plan de Inclemencias Invernales, recomendaron a los conductores
que se informaran acerca del estado de las carreteras antes de salir.
De esta forma, se incrementaron los efectivos de la Guardia Civil en servicio
de Seguridad Ciudadana en todos los municipios de la región, así como los de Tráfico,
Montaña, Servicio Aéreo y apoyo del Grupo Rural de Seguridad que prestaron servicios
de auxilio a los ciudadanos, apoyo y coordinación con otras administraciones públicas
(autonómicas y locales), para garantizar el orden público y la seguridad.
Sin
embargo, no fueron los únicos que tuvieron que reforzar sus actuaciones
ya que los bomberos de la Comunidad realizaron 204 intervenciones, de las que
104 correspondieron a accidentes de tráfico de carácter leve, 70 a avisos para
limpiezas de calzadas cubiertas de nieve y 30 por otro tipo de incidencias. De
los 104 accidentes de tráfico contabilizados, ninguno de ellos con heridos graves,
87 fueron en Madrid capital, mientras que los otros 17 se produjeron en el resto
de la región. Por su parte, los Ayuntamientos de la región hicieron frente
a la nevada echando sal en las entradas de los centros de enseñanza, centros de
salud y edificios públicos. De esta forma, se intentó recuperar la normalidad
en los municipios.
A quienes viven en la calle, se les ofreció albergues
y pensiones, así como ropa de abrigo, comida y bebida caliente. En los Pabellones
de la Casa de Campo se atendió a un total de 171 personas, en el Dispositivo alternativo
del Canódromo se ocuparon 116 de las 120 plazas y en el Centro Abierto se ocuparon
13 de las 30 plazas, mientras 32 optaban por una pensión. A quienes no quisieron
acudir a uno de estos centros, los miembros del Samur Social intentaron convencerles
de que se trasladaran y, en su defecto, les facilitaron comida y ropa de abrigo.
El mes de marzo también comenzó con un temporal que congeló la región.
En Madrid el fuerte viento obligó a los bomberos a realizar más de un centenar
de salidas mientras que en el hospital Clínico los pacientes ingresados en el
ala norte del centro sufrieron numerosos problemas a causa del intenso frío. El
Ayuntamiento de Madrid reforzó los recursos destinados a las personas "sin techo"
ante el intenso frío.