 Madrid.
MDO
En febrero saltaba la noticia: la
Unión Europea exigía que la empresa pública
Mintra -responsable de las obras del Metro-
computara
como administración pública y por tanto que la
Comunidad de Madrid asumiera como propia su cuantiosa deuda.
En el Gobierno regional mostraron desde el principio su malestar
con esta decisión de Eurostat tras la que, decían,
no había justificaciones económicas sino más
bien políticas. La Comunidad de Madrid exigió
al Ejecutivo central que "por lealtad institucional"
defendiera ante Bruselas "los intereses de los madrileños".
A mediados de año Esperanza Aguirre anunció un
recurso ante
el Tribunal de Justicia de la Unión Europea contra
esta decisión de Eurostat, que hizo aumentar
en casi tres décimas el déficit público de España en 2004.
La empresa pública Mintra, responsable
de las últimas ampliaciones de la red de Metro, pasaba
a ser clasificada desde el pasado febrero dentro del sector
de las administraciones públicas por mandato de la Unión
Europea (UE). Es decir, que su millonaria deuda -2.592 millones
de euros- hubo que computarla como deuda propia de la Comunidad
de Madrid. La consejera de Hacienda, Engracia Hidalgo, advertía
que no se iban a conformar con esta decisión de Eurostat,
y que pensaban recurrir ante las instancias que fueran necesarias.
"Indignada", la consejera explicaba en febrero que
"ninguno de los criterios financieros de Mintra" había
cambiado y que por tanto no había "razones económicas"
que justificaran la decisión de la Oficina Presupuestaria
comunitaria. Para Hidalgo, las explicaciones que daba Bruselas
para recalificar Mintra "en su día fueron perfectamente
validadas" por Eurostat y por el entonces comisario comunitario
y ahora ministro Pedro Solbes.
La Comunidad de Madrid vio detrás de este
cambio "motivaciones políticas", y apuntó
directamente al ahora ministro de Economía, y al Comisario
de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia. Por todo
esto, la Comunidad exigió al Gobierno de la nación
que ejerciera el principio de lealtad institucional y defendiera
"los intereses de los madrileños en Bruselas".
La Comunidad de Madrid garantizó en todo momento la ampliación
de la red de Metro que estaba comprometida, y aseguró
que no iba a sufrir problemas de solvencia económica
pese a que su deuda subió hasta casi los 10.000 millones.
También se comprometió a que buscaría las
fórmulas más eficientes para Mintra. Así,
para el futuro no descartaban nada: desde privatizaciones a
planes de saneamiento, concesiones y externalizaciones.
La
propia Aguirre se reunió unos días después
en Bruselas con Joaquín Almunia y decía que, si era necesario,
llegaría al Tribunal de Justicia de la UE. Respondía
el propio ministro Pedro Solbes, que decía que la
decisión de Eurostat no suponía ningún cambio de criterio
ni existía posibilidad de apelar esa decisión. Solbes
aseguró que el criterio de Eurostat era "inapelable" y que se
aplicaba a todas las operaciones por igual. Por
su parte, la portavoz adjunta del PSOE de la Asamblea, Ruth
Porta, acusó al Gobierno de Aguirre de manipular y falsear la
verdad sobre Mintra para ocultar su incapacidad de gestión y
sus propias mentiras. "Sobre Mintra sólo hay dos verdades: que
nunca fue una empresa comercial sino una tapadera de ingeniería
financiera para ocultar la deuda regional y escapar de la contabilidad
pública, y que el PP ha estado mintiendo a los madrileños sobre
el cumplimiento del déficit cero".
Hasta los grupos de la oposición
del Ayuntamiento de Madrid expresaron su temor a que la decisión
de Eurostat se repitiera en el caso de Madrid Calle 30, sociedad
municipal que hace las obras de la M-30 y aún no calificada
por este órgano estadístico europeo. En abril, el
Gobierno regional confirmaba que iba a recurrir ante el Tribunal
de Justicia de la UE. También en abril se supo que la
deuda generada por Mintra había incrementado en casi
tres décimas el déficit público de España en 2004. En
mayo se supo que la
Comunidad de Madrid había recurrido a las mejores consultoras,
asesorías
y bancos del país para resolver la deuda de Mintra. En
aquel momento no descartaban ninguna solución, desde
privatizaciones o concesiones de determinadas líneas,
hasta crear una nueva empresa o dejar entrar al capital privado
dentro de Mintra. Finalmente la decisión se tomó
en el mes de noviembre: Metro vendió el nuevo material
móvil que había comprado para toda la ampliación
de la red de esta legislatura, para luego después alquilarlo.
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