Madrid.
MDO
El grupo estadounidense REM comenzó
en el Palacio Vistalegre de Madrid su gira de conciertos por
España, y lo hizo reconquistando una vez más a su público madrileño,
que los recibió con entusiasmo. Tras Madrid visitaron Barcelona,
y ya en primavera actuaron en Torrevieja (Alicante) y en Gijón.
Si algo hay que destacar del concierto de Madrid
es, primero, que a pesar de la mala acústica del recinto, los
de REM se lo "curraron" y consiguieron que el Vistalegre sonara
como nunca. Segundo, la elegancia de la escenografía, siempre
muy cuidada, con una pantalla de vídeo apaisada donde se proyectaban
imágenes del recital en blanco y negro, sepia y colores, además
de algunos de los vídeoclips del grupo. Sin olvidar el juego
de luces, basado en neones colgantes de colores e interferencias
televisivas. Y tercero el repertorio, en el que llevaban ya
trabajando casi veinticinco años y al que la banda fundada en
Athens (Georgia. Estados Unidos) por Michel Stipe, Mike Mills,
Peter Buck y Bill Berry, que abandonó el grupo en 1997, dio
un buen repaso.
Para comenzar regresaron a los inicios con temas
como "Finest worksong" y "Begin the begin", para continuar con
"So fast son numb" y "Animal", uno de los temas inéditos con
el que adornaron su grandes éxitos de 2003. Del disco que venían
a presentar, Michel Stipe, siempre elegante y con ese antifaz
que se pinta de negro en la cara habitualmente en los directos,
Mike Mills y Peter Buck eligieron "High speed train", "Aftermath",
"Final straw" y "Leaving New York", una de las más aplaudidas
y con la que recorrieron todo Estados Unidos junto a otros artistas
como Bruce Springteen, Pearl Jam o Ben Harper, con la gira "Vota
por el cambio", durante el pasado mes de octubre. Del disco
nuevo, "Around the sun", también interpretaron "I wanted to
be wrong", escrita, tal y como explicó Stipe, meses después
del 11-S y en repulsa por la invasión de Irak.
Las más aplaudidas fueron "Everybody hurts", una
de las nuevas "Aftermath", "Imitation of life", "The one I love"
y, por supuesto, un himno ya en su repertorio, "Losing my religion".
"Esta canción ya no es nuestra, os pertenece", dijo el cantante,
y el público la hizo suya, inmortalizándola en vídeo en los
cientos de móviles que se pusieron a grabar con los primeros
acordes. No faltaron tampoco otros éxitos como "Boy in the well",
"The great beyond", "Walk unafraid" y "Life and how to live
it", la más cañera, elegida para cerrar el concierto, que duró
dos horas. A los bises, un Michael Stipe más informal -cambió
su traje oscuro por una camiseta verde pistacho- hicieron "What's
the frequency, Kenneth?", "Fall on me", "Permanent vacation",
"I'm gone to be a DJ" y "Man on the moon", otra de sus clásicas.
REM llegaba a Madrid con nuevo batería, Bill Rieflin,
ex componente de Ministry. Esa misma noche una caravana de seis
camiones, que transportaban, entre instrumentos -viajaban con
45 guitarras-, amplificadores, tarimas, luces...etcétera,
un total de 18.000 kilos, y un equipo formado por 64 personas,
viajaba para Barcelona, donde actuaron en el Palau Sant Jordi.
Este era el segundo concierto que ofrecían de una gira europea
que comenzó en Lisboa y que después pasó por Marsella,
Ginebra, Milán, Zagreb, Budapest, Belgrado, Praga, San Petesburgo,
Tallín, Riga, Estocolmo, Oslo,..., así hasta más de treinta
fechas ya cerradas, pero con un calendario abierto. REM abría
así un año de conciertos en España, con visitas a la capital,
algo poco habitual últimamente.
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