El seguimiento en Madrid no registró apenas incidencias
Los gruistas protagonizan una huelga para pedir la actualización de las tarifas en el sector


Madrid. MDO
Los conductores madrileños sufrieron en enero una huelga puesta en marcha por los servicios de asistencia en carretera. Las asociaciones empresariales encargadas de los servicios de grúas en la región iniciaron un paro general convocado por la Asociación Nacional de Empresas de Auxilio en Carretera (ANEAC) y la Confederación Española de Empresas de Asistencia en Carretera (CEPAS) para reclamar a las aseguradoras que actualicen las tarifas del sector por sus servicios prestados pues las consideran insuficientes. Sin embargo, la huelga apenas registró en Madrid incidencias, pese a que fue secundada por un 60 por ciento de las empresas de grúas madrileñas. Finalmente, las grúas decidieron colaborar con Emergencias en la retirada de vehículos durante la ola de frío que azotó la Comunidad.

Los gruistas se manifestaron para pedir la actualización de las tarifas en el sector/Foto:Juan Luis Jaén Las asociaciones empresariales madrileñas de asistencia en carretera encargadas de los servicios de grúas pusieron en marcha una huelga general celebrada en la mayor parte de España. Sin embargo, a diferencia del resto del país, la huelga en Madrid no fue secundada de la misma forma que en el resto de España. El presidente de la Asociación Madrileña de Empresas de Asistencia en Carretera (AMEAC), Francisco Salinero, indicó a MDO que la razón de este 'breve' paro se debe al "ambiente pacífico" que parece existir en Madrid entre las empresas de grúas y las aseguradoras que hace que un posible acuerdo en la región no parezca tan lejano como en otras comunidades.

El conflicto deriva de una huelga realizada a finales de agosto de 2004 para exigir a las compañías de seguros que actualizaran las tarifas del sector por sus servicios prestados pues las consideraban insuficientes. Salinero cifró el precio medio de cada servicio de grúa en 49'49 euros, cuando las tarifas que pagan las aseguradoras al sector es de 23 euros. Tras los paros de agosto, las empresas de grúas acordaron con la patronal de las aseguradoras, UNESPA, la realización de dos estudios técnicos, que para AMEAC "son ley", según Salinero, elaborados por la Consultora SPIM y la Universidad de Alcalá de Henares, a partir de los cuales se establecerían el aumento de las tarifas que pagan las aseguradoras. Sin embargo, estas compañías no respondieron al informe y sus propuestas de subida fueron insuficientes para ANEAC y CESPA que presentaron alegaciones en el mes de diciembre y nuevos paros.

Por su parte, la huelga de empresas de grúas no ocasionó excesivos problemas en la Comunidad de Madrid, que apenas registró incidencias, según informó la DGT. El paro técnico del sector en la región fue secundado por el 60 por ciento de las empresas de grúas madrileñas, según manifestó Salinero. La situación no mejoró por lo que las empresas madrileñas de grúas convocaron paros durante el verano, fechas sensibles que afectan a miles de conductores.

El seguimiento del paro no fue tan excesivo en Madrid porque en la región el sector se encuentraba algo dividido y, según el presidente de AMEAC, muchos empresarios desconocían realmente el motivo de la huelga por lo que han decidido no respaldarla en un principio. Con motivo de la desinformación reinante entre algunas compañías madrileñas, AMEAC trabajó para que los empresarios conozcieran de primera mano, "y no por la prensa", las circunstancias que provocaron el conflicto entre la empresas de grúas y las aseguradoras ya que "a medida que van conociendo los motivos, se suman a los paros", señala Francisco Salinero, "porque reconocen que estamos pidiendo algo justo y digno". Aún así, algunos empresarios declinaron seguir la huelga aunque afirman "estar apoyándola".

Una grúa en una calle de Madrid/Foto:Juan Luis Jaén Sin incidencias en Madrid
A pesar de ello, no hubo en Madrid ningún tipo de incidencias en las primeras horas en las que se desarrolló el paro técnico de la grúas, según indicó la Dirección General de Tráfico a este diario, afirmando que no se ha recibido comunicación alguna por parte de la Guardia Civil u otras administraciones relacionada con el conflicto entre las asociaciones de empresas de grúas y las aseguradoras. En el resto de España, el paro contó con el apoyo del 80 por ciento de las empresas del sector y afecta a casi todo el país, según cálculos de la Confederación Española de Empresas de Asistencia en Carretera (CEPAS). En cualquier caso, la Dirección General de Tráfico (DGT) activó un dispositivo especial para minimizar los perjuicios sobre los ciudadanos y tratar de garantizar la seguridad vial. Se retirarán los vehículos pesados accidentados o averiados que supongan un verdadero peligro para la circulación, si bien el resto permanecerá en las cunetas.

Por otro lado, los empresarios confiaban en llegar a un acuerdo don las aseguradoras. El secretario de la Confederación de Empresas de Asistencia y Axilio en Carretera (CEPAS), Filemón Galarza, dijo que los empresarios han demostrado su buena voluntad ante el incumplimiento por parte de las aseguradoras de los acuerdos que terminaron con los paros de agosto.

Colaboración con Emergencias
A pesar del paro indefinido, los gruistas decidieron colaborar con Emergencias en la retirada de vehículos durante la ola de frío que azotó la Comunidad. El presidente de la Asociación Madrileña de Empresas de Auxilio en Carretera (AMEAC), Francisco Salinero Herrero, afirmó que desde su agrupación se pondrán "todos los medios mecánicos y humanos de que disponen" al servicio del 112 y Protección Civil para aliviar los problemas que puedan surgir en la carretera con motivo de este frío polar.

En esta iniciativa se establecieron diferentes turnos de guardia para retirar fuera de la vía aquellos vehículos averiados en las carreteras madrileñas y se distribuyó ropas de abrigo y bebidas calientes a los usuarios durante estos retenes. Con esta medida se quiso evitar que "a nadie le ocurra nada malo" y contribuir con los servicios de Emergencias competentes en la región. En esta línea, Salinero confirmó que esta iniciativa se haría voluntariamente, y que no se cobraría a los usuarios.