El túnel de la risa terminó de perforarse en diciembreMadrid, diciembre 2005. MDO
Primero fue el tramo de Atocha a Nuevos Ministerios en el mes de julio, y después el de Nuevos Ministerios a Chamartín. El Ministerio de Fomento completó en diciembre la perforación del segundo 'túnel de la risa', unas obras que no estuvieron exentas de polémica por las grietas aparecidas en algunas de las viviendas bajo las que pasaba el subterráneo. La conexión ferroviaria también provocó roces con el Ayuntamiento de Madrid, con amenazas de cortes de tráfico en la Puerta del Sol que finalmente se retrasaron hasta el 30 de enero del 2006, dejando la zona libre para la campaña de Navidad. También hubo desencuentros con la Comunidad de Madrid, que plantó al Ministerio en la firma del convenio para construir una estación intermedia en Alonso Martínez.

La tuneladora que comenzó la excavación en Chamartín en junio de 2005 completó en diciembre los últimos metros hasta calar el túnel y llegar a Nuevos Ministerios. La perforación del túnel entre Atocha y Nuevos Ministerios, de 4,5 kilómetros, se terminó el 27 de julio, así que el Ministerio de Fomento completó en este 2005 toda la excavación de los ocho kilómetros del 'túnel de la risa' desde Atocha a Chamartín. El túnel se excavó con una tuneladora especialmente adaptada a las condiciones del suelo de Madrid. La construcción se dividió en tres partes: la perforación del túnel entre Atocha y Nuevos Ministerios; la nueva estación de Nuevos Ministerios, actualmente en construcción, y el túnel entre ésta y Chamartín; y la estación de Sol, también en ejecución. El plazo de ejecución de estas obras finalizará en 2007, cuando está previsto que los trenes recorran este segundo túnel de la risa.

La estación de Sol, en cambio, tendría que esperar hasta 2008 para dar servicio a los madrileños. Y es que los trabajos se alargaban un año más de lo que había previsto el Ministerio en un primer momento, según reconoció Fomento en el mes de junio ante vecinos y comerciantes de la zona. El departamento de Magdalena Álvarez admitió que los trabajos llevaban ya un retraso acumulado de un año. El parón por la boda del Príncipe y problemas con las compañías de servicios estaban detrás de esta demora, según confirmaron los representantes de las asociaciones vecinales. Por cierto que vecinos, comerciantes, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid se vieron en el mes de junio dentro del túnel de la risa, pues la comisión de seguimiento que evalúa la marcha de las obras tuvo su reunión mensual bajo tierra, para poder conocer sobre el terreno -o bajo él- cómo trabajaban las grandes tuneladoras.

Obras del túnel de la risa/Foto: Juan Luis JaénComerciantes y vecinos hicieron ver al Ministerio de Fomento sus quejas por las grietas y socavones que estaban apareciendo según avanzaba la tuneladora. En febrero, incluso, estas obras provocaron la aparición de un socavón de 10 metros en la calle Hortaleza, que causó la rotura de un colector de aguas residuales, filtraciones en un colegio situado entre Mejía Lequerica y San Mateo y el lavado de los cimientos de varios edificios. En octubre Fomento aseguraba haber finalizado el 85 por ciento de las actuaciones de reparación en los edificios de la calle Hortaleza -entre Centro y Chamberí-, que resultaron afectados por las obras de construcción del segundo 'túnel de la risa'.

Alonso Martínez
Pero aún quedaba por cerrar un tema más respecto al túnel de la risa en este 2005. Todavía faltaba un acuerdo sobre la estación de Cercanías de Alonso Martínez, que se debía rubricar entre el Ministerio de Fomento, la Comunidad de Madrid y el Consistorio de la capital. En esto también hubo polémica, porque el Gobierno regional decidió plantar a la ministra Magdalena Álvarez en la firma de este convenio. La razón: que el Estado no concretaba en ese acuerdo cuánto debería pagar la Comunidad y cuánto el Ayuntamiento, y tampoco fijaba plazos para acometer la obra. El Ministerio de Fomento consideró como "un boicot a los intereses de los ciudadanos de Madrid" el desplante de la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, y del alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, que finalmente tampoco asistió a la firma del protocolo para el desarrollo de las obras del intercambiador de Alonso Martínez. Desde la Comunidad de Madrid aseguraban que no podían firmarle "un cheque en blanco" a Magdalena Álvarez, así que instaron a Fomento a concretar el proyecto para firmar el convenio.