Madrid. MDO
La Comunidad de Madrid, los propietarios
de Warner Bros y el Ayuntamiento de San Martín de la Vega
alcanzaron, el 30 de diciembre, un acuerdo por el que la Administración
regional abandonará el accionariado del parque temático pero
permitirá a éste solventar su deuda ampliando la edificabilidad
de su terreno. "Se trata sin duda de un buen acuerdo para
todas las partes, ya que la Comunidad se retirará del accionariado
del Parque Warner" a la vez que "permite la construcción de
un gran centro comercial y de alguna actividad más de ocio",
manifestó el alcalde de San Martín de la Vega, Miguel Ángel
Belinchón.
Belinchón afirmó que "el acuerdo
hace posible que el Parque Warner amplíe la edificabilidad
de sus terrenos hasta 275.000 metros cuadrados, que se sumarán
a los aproximadamente 300.000 metros cuadrados que tiene pendientes
de usar actualmente". Con todo este terreno disponible, la
Comunidad de Madrid ya ha recibido propuestas de diferentes
empresas para construir allí un gran centro comercial, así
como alguna infraestructura de ocio. Belinchón añadió que
"para San Martín de la Vega el acuerdo también es muy beneficioso,
pues nuestro Ayuntamiento obtendrá el 10 por ciento de esta
ampliación de edificabilidad, lo que nos puede suponer un
beneficio de unos siete u ocho millones de euros".
El regidor añadió
que había "que añadir la potenciación económica
y la creación de empleo que supondrán las obras de las nuevas
infraestructuras, además de los 5 millones de euros que Parque
Warner abonará en cinco años a nuestro Ayuntamiento para poder
incrementar plantilla y todo lo necesario para hacer frente
a la tramitación de las nuevas infraestructuras".
Para Belinchón, se trata del
mejor acuerdo posible pues "en el año y medio de negociaciones
que hemos pasado se vieron distintas posibilidades como la
construcción de viviendas, ahora descartada, que a nosotros
no nos parecía tan interesante". El
consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid,
Francisco Granados, ya admitió
en noviembre que la deuda hacía
al parque inviable desde el punto de vista económico. Granados
explicó, en ese momento, que la única solución del parque
era "aminorar, aligerar o acabar con la deuda que tiene"
mediante la "puesta en valor de los suelos que tiene", aunque
aclaró que esta operación "no afectaría a las cien hectáreas
que tiene la empresa pública Arpegio, sino a los suelos pertenecientes
a la Warner". Además, Granados detalló que la Comunidad
de Madrid llevaba "negociando desde hace meses" con el
Ayuntamiento de San Martín de la Vega, gobernado por el PSOE,
"el cambio de uso de suelo comercial o de terciario, por simplificar,
a residencial". Sin embargo, admitió que existía una
segunda posibilidad, que pasaría por "llevar alguna actividad
más a esos suelos mediante la venta de los mismos para actividades
compatibles con el uso que en este momento tienen esos suelos,
para igualmente disminuir esa deuda".
Ante
estas declaraciones, el Grupo Parlamentario Socialista expresó
por boca de su diputada Paz Martín su satisfacción por el
hecho de que el Gobierno regional reconociera que el parque
Warner era "un saco sin fondo, que nació con grandes errores
de concepto, planificación, ejecución y gestión". En este
sentido, indicó que el proyecto, diseñado e inaugurado por
el Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón, "fue vaticinado como
un éxito seguro" por parte del Ejecutivo de Aguirre, y añadió
que los dos gabinetes esperaban una inversión privada de 721
millones de euros, así como la creación de 2.500 puestos de
trabajo directos y 30.000 indirectos. En este sentido, Martín
aseguró que "se equivocó el PP y se equivocaron
los gobiernos de Gallardón y Aguirre" ya que "no
hubo inversores privados, sólo se crearon 100 puestos fijos
y los beneficios sociales augurados no pasaron de formar parte
del mundo de fantasía de la Warner". Para acabar con la deuda
de este parque fueron muchos los proyectos que se idearon
a lo largo de 2005.
Precisamente
y debido a que junto al Parque Warner, en San Martín
de la Vega, existe una extensión de más de 200
hectáreas de terreno que en su día se previeron
para una futura ampliación del recinto, el Gobierno
regional, a través de su empresa pública Arpegio,
pensó en abril dar utilidad a esa parcela para acabar
con la deuda de este complejo de ocio. Así se lo comunicaron
al alcalde del municipio, el socialista Miguel Ángel
Belinchón, para que tuviera encima de la mesa la propuesta
"temático-residencial" de Presidencia. Concretamente,
Arpegio planteó al Consistorio firmar un convenio para
hacer un cambio de usos en la zona, dedicar parte del suelo
a residencial y aprovechar los usos comercial, hotelero y
de ocio. De esta forma las plusvalías de la operación iban
destinadas a eliminar la deuda del parque, levantando un total
de 7.400 viviendas acompañadas de un proyecto de ocio
que estaba por determinar. Un parque acuático cubierto,
un complejo donde practicar deportes acuáticos o un
gran Spa eran algunas de las iniciativas.
También
se contempló la posibilidad de hacer nuevas instalaciones
en el Parque Warner. El objetivo global, según aseguraron
fuentes de Presidencia, era poner en valor la zona, construir
un gran número de viviendas protegidas, dejar al parque
saneado, recuperar la inversión y generar, en definitiva,
beneficios. Con esta propuesta desde el Gobierno regional
quisieron acabar con las denuncias de la oposición,
que criticaron que el Parque Temático
Warner se estaba convirtiendo en "un vampiro de las arcas
públicas", como denunció Izquierda Unida al mismo tiempo
que solicitó al Gobierno regional que la empresa
pública Arpegio se desprendiera de su porcentaje en el accionariado.
Concretamente, desde IU afirmaron que el complejo estaba "chupando,
año a año, fondos que deberían ir destinados a las necesidades
prioritarias de los madrileños, como la sanidad, la educación
y los servicios sociales".
Desde el propio Parque Warner, para incrementar
el número de visitantes, firmaron en el mes de marzo
con Renfe
un convenio a través del cual Renfe
se comprometió a vender billetes combinados que incluían
transporte y entrada al recinto de la Warner. Además
se puso en marcha un tren que sale los sábados desde
la estación de Chamartín, en el que viajan los
emblemáticos personajes de Warner Bros. El objetivo
era "españolizar" la oferta del recinto.
Para ello, la nueva directiva del parque Warner
invirtió ocho millones de euros en el complejo para
"adaptarlo a los gustos de los españoles",
según explicó el Presidente del parque, Jesús
Sainz Muñoz. Se abrieron zonas del recinto antes cerradas
y sin visibilidad, como el entorno de las montañas
rusas, pensando en los adultos que no montan en las atracciones
y esperan a sus familiares. Asimismo, comenzaron a ofrecer
menús adaptados a todos los gustos y bolsillos y se
ampliaron las zonas con sombras, "que era una de las
críticas que hacían los usuarios", según
reconoció el presidente del parque Warner. También
se pusieron en marcha tarifas reducidas para familias y grupos
escolares.