 Madrid.
MDO La empresa Llorente, que cubre las líneas interurbanas de la
zona noroeste, y los sindicatos llegaron a un acuerdo a mediados del mes de diciembre
para desconvocar los paros que habían comenzado en noviembre. Los viajeros
llegaron a bloquear los intercambiadores de Moncloa y Aluche e impidieron la salida
de los autobuses, por lo que se incumplieron así los servicios mínimos
del 50 por ciento pactados con el Consorcio de Transportes y crearon un problema
de orden público que hizo intervenir, incluso, a la Policía. El
13 de diciembre los autobuses ni siquiera salieron de las cocheras, y días
después los conductores decidieron desconvocar la huelga como "gesto de
buena voluntad". Finalmente la mediación del Consorcio de Transportes lograba
poner punto final al conflicto. La huelga de los
autobuses Llorente comenzó el 2 de noviembre por las negociaciones del
convenio colectivo de la empresa. Los tiempos extra de trabajo, la petición de
turnos fijos así como la seguridad y mantenimiento de los vehículos eran
algunas de las peticiones de los trabajadores. Los paros fueron intermitentes,
pero cuando más intensidad y virulencia adquirieron fue a mediados de diciembre.
Los viajeros de las líneas interurbanas de la zona noroeste, cansados de
esta huelga y de los servicios mínimos del 50 por ciento, llegaron a impedir
la salida de los autobuses y colapsaron los intercambiadores de Aluche y Moncloa.
Unos doscientos viajeros se colocaron en la rampa de acceso del intercambiador
de Moncloa y no dejaron ni salir ni entrar los autobuses, por lo que tuvo que
intervenir la policía para liberar el paso. Por
todo ello, los conductores de la compañía decidieron suspender todos los servicios
de las líneas que cubrían la zona noroeste, incluidos los mínimos, en tanto
la empresa no les garantizara la seguridad. Tres conductores tuvieron que ser
atendidos por los servicios sanitarios de emergencia, uno de ellos, con un ataque
de ansiedad, y los otros dos, con golpes y magulladuras, producidas en los enfrentamientos
con los propios usuarios. Al día siguiente los autobuses de Llorente se
quedaron en las cocheras. Sólo tres vehículos salieron, ante el
mutismo de la dirección de la empresa a los requerimientos de protección de los
trabajadores. Por otro lado, los conductores decidieron desconvocar la huelga
prevista para los dos días siguientes como "gesto de buena voluntad" y
con el objetivo de que el conflicto terminara.
Los portavoces
de los huelguistas pidieron a la Comunidad su intermediación para solucionar
el conflicto. También PSOE e IU instaron al Gobierno regional a mediar
en una huelga que afectaba ya a cerca de 50.000 usuarios de la región. Finalmente
el 14 de diciembre la empresa Llorente y los sindicatos llegaban a un acuerdo.
Según informaron fuentes de la Consejería de Transportes, el acuerdo se alcanzó
tras una última reunión en la que participó el gerente del Consorcio Regional
de Transportes, José Manuel Pradillo. El Consorcio actuó como intermediario
en las negociaciones entre los sindicatos y la empresa con el fin de que el conflicto
laboral se pudiera solucionar. |