Madrid.
MDO
"El nerviosismo de Zapatero
nos dice que no lo estamos haciendo mal". Así
de contundente se mostró la presidenta regional, Esperanza
Aguirre en sus dos primeros años de Gobierno. 2005
fue un año de discusiones en el que la Comunidad y
el Gobierno central no consiguieron ponerse de acuerdo. Las
discrepancias derivaron prinicipalmente de la financiación.
Aguirre reclamó al presidente del Gobierno, José
Luis Rodríguez Zapatero, que sufragara a la Comunidad
por el aumento de la población, así como que
diera una justificación por el recorte de casi 250
millones de euros de
euros en la en la liquidación
del Sistema de Financiación de 2003.
La presidenta consiguió que el déficit sanitario
no se financiara con una subida de impuestos pero consideró
"insuficientes
y poco significativas" las nuevas inversiones previstas en
la región en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado
para 2006.
Las tensiones entre la Comunidad y el Gobierno central continuaron
durante 2005. Tras dos años de Gobierno, la presidenta
regional se mostró satisfecha y con la sensación
de que "no lo estamos haciendo mal". "La
atención que nos presta siempre la cúpula del
PSOE" y "el nerviosismo del presidente del Gobierno"
son para Aguirre "la mejor demostración"
de que pasa el ecuador de la legislatura con buena nota.
El primer escollo entre Gobierno y Comunidad
vino derivado del gasto en inmigración. Así,
el director general de Inmigración, Cooperación al Desarrollo
y Voluntariado de la Comunidad de Madrid, Carlos Clemente,
denunció en la Asamblea que el Gobierno central sólo
destinaba un euro al año a la integración de cada uno de los
inmigrantes que llegan a la región, lo que, a su juicio, demostraba
que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero "va y actúa
contra la inmigración y no se preocupa de ella". La Comunidad,
reclamó por ello, al PSOE los 500 millones que consideraba
necesarios para hacer frente al proceso de regularización
de inmigrantes que empezó en febrero.
La seguridad en la región también fue un asunto
polémico. El vicepresidente segundo
de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada, pidió más
inversiones y más agentes policiales para mejorar los índices
de seguridad en la región. El ministro, José Antonio
Alonso, aseguró que las policías locales y "fundamentalmente"
las autonómicas podrían tener acceso "inmediato" a
distintos sistemas de Policía Científica, además de a datos
operativos sobre investigaciones que se siguieran contra las
mafias de la droga.
La decisión de Zapatero de trasladar la sede de la
Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones a Barcelona
no fue tampoco del agrado del Gobierno regional, que presentó
un
recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Supremo,
al considerar que este hecho "genera evidentes
perjuicios a trabajadores" y operadores.
Por
otro lado, el consejero de Cultura y Deportes, Santiago Fisas,
reclamó a la ministra de Cultura, Carmen Calvo, la transferencia
a la Comunidad de Madrid de la gestión de los museos Cerralbo,
Romántico y Sorolla. Fisas dijo que la ministra no
le había dado plazos ni "ninguna respuesta concreta, pero
sí esperanzadora" a la petición de asumir la gestión de los
museos, y precisó además que la voluntad del Gobierno
madrileño es que le sea transferida la gestión, pero no la
titularidad, mientras que Calvo sostiene que "es mejor tener
titularidad y gestión para evitar disfunciones". Finalmente,
en octubre fue aprobada una moción del Partido Popular
en el Senado por la que la Comunidad de Madrid pasará a gestionar
los museos Cerralbo, Romántico y Sorolla en primavera.
Asimismo, la Comunidad entiendió
que el Estado le adeudaba 1.414 millones de euros porque,
dice, desde el año 1999 la población madrileña
había crecido en 660.000 habitantes. El Gobierno regional
reclamó una revisión de los porcentajes que
recibe Madrid, comunidad que según ha recordado el
vicepresidente regional es la que más aporta al fondo
de suficiencia español. Según Esperanza Aguirre,
sólo en el último año el Estado había
dejado de aportar a la Comunidad de Madrid 3.000 millones
de euros.
Pero además, el Grupo Parlamentario
Popular presentó una proposición no de ley para su
debate en el Pleno de la Asamblea en la que pidió al
Gobierno de la Comunidad que instara al Ejecutivo central
a cumplir el compromiso de incrementar la plantilla de inspectores
de Trabajo y Seguridad Social en la región. La petición
se basaba en que el II Plan de Prevención de Riesgos Laborales
de la Comunidad 2004-2007, actualmente en fase de ejecución,
establece la necesidad de difundir e implantar la cultura
de la prevención e implicar en ello a todos los agentes sociales.
La proposición señalaba que la Comunidad de
Madrid es actualmente "uno de los entornos laborales más seguros
del país", a pesar de lo cual recordaba que la Constitución
atribuye a los poderes públicos la responsabilidad de velar
por la seguridad e higiene en el trabajo, así como corregir
y sancionar las conductas infractoras.
Financión sanitaria e impuestos
Otra de las pugnas fue por el déficit
sanitario que, según acordó la Comumidad de
Madrid, no sería financiado con subida de impuestos.
La presidenta adelantó
que no iba a aceptar subir los impuestos para financiar el
déficit sanitario e insistió en que el Estado
debía pagar a la Comunidad de Madrid por el aumento
de la población sufrido desde que se recibieron las
competencias sanitarias. El rechazo de los populares fue tildado
por el ministro Solbes de "enormemente cínico".
Por su parte, el portavoz del PSOE en la Asamblea, Rafael
Simancas, exigió a Aguirre "acordar con el Gobierno
de España la mejora de la financiación en la Sanidad y mejorar
la calidad del sistema sin elevar los impuestos".
La Comunidad de
Madrid, al igual que el resto de las regiones gobernadas por
el PP, se abstuvo en la votación que tuvo lugar en el Consejo
de Política Fiscal y Financiera sobre financiación sanitaria
al considerar que la propuesta presentada por el vicepresidente
económico, Pedro Solbes, es "absolutamente insuficiente".
No obstante, tras la II Conferencia de Presidentes, Aguirre
opinó que los
500 millones de euros de presupuesto que ofrecía el
Gobierno para Madrid eran insuficientes para paliar el déficit
de la sanidad pública provocado por el fuerte crecimiento
de la población madrileña, pero, dijo, "a caballo regalado,
no le mires el diente".
Por
otro lado, el Gobierno madrileño se mostró contrario
al recorte de casi 250 millones de euros en la liquidación
del Sistema de Financiación de 2003, por lo que exigió
al Ministerio de Economía que subsane "este error". Por
ello, un grupo de trabajo entre el Gobierno regional y el
Ministerio de Hacienda inició los estudios para saber
por qué la Comunidad de Madrid recibió 236 millones
de euros menos en concepto de liquidación de impuestos
del Estado correspondientes al año 2003. Así
lo decidieron Esperanza Aguirre y Pedro Solbes en la reunión,
en la que ambos coincidieron en que había un error
en la liquidación de impuestos. El ministro apuntó
a posibles "diferencias" en la "renta del trabajo",
pero preferió no adelantar ninguna razón.