 Madrid.
MDO
No causaron daños, pero sí enormes retenciones en la
red de carreteras de Madrid. ETA hizo estallar cinco artefactos
de escasa potencia pasadas las 15 horas del 6 de diciembre.
Los daños causados por las explosiones fueron de poca consideración
y no provocaron ninguna víctima, ya que las explosiones se registraron
después de que un comunicante, en nombre de ETA, avisara a la
DYA (Detente y Ayuda) de Vizcaya, de la colocación de los artefactos,
por lo que la policía había acordonado las zonas afectadas.
Las explosiones tuvieron lugar en las cunetas de los puntos
kilométricos 56 de la M-40; 26 de la M-45; 46 de la M-50, 17
de la A-2; y 16 de la A-6.
ETA convirtió las salidas de Madrid en
una ratonera. Pasadas las tres de la tarde del 6 de diciembre
explotaron cinco artefactos de escasa potencia en cinco carreteras
de la Comunidad de Madrid. Las explosiones se registraron después
de que un comunicante, en nombre de ETA, avisara a la DYA (detente
y Ayuda) de Vizcaya, de la colocación de los artefactos. La
policía tuvo tiempo de acordonar los puntos por lo que no se
produjeron daños personales en ninguno de los casos. Las explosiones
se registraron en las cunetas de distintas carreteras de la
red de Madrid. Concretamente en el kilómetro 56 de la M-40,
en el kilómetro 26 de la M-45, en el punto kilométrico 46 de
la M-50, en el kilómetro 17 de la A-2 (carretera de Barcelona)
y en el punto kilométrico 16 de la A-6 (carretera de A Coruña).
Durante
dos horas las vías afectadas por las explosiones se cerraron
al tráfico lo que provocó fuertes retenciones en casi toda la
red madrileña de carreteras , aunque a las cinco de la tarde
las vías afectadas volvieron a recuperar la normalidad. Las
explosiones en las vías de entrada a Madrid y su consecuente
repercusión en el tráfico rodado no afectaron, sin embargo,
a la circulación dentro de la capital, ya que en sus calles
y la M-30 los vehículos transitaban con normalidad, aunque desde
el Ayuntamiento se recomendó evitar salir de la ciudad.
ETA se hizo presente por segundo año consecutivo
en el día de la Constitución con la colocación de cinco artefactos
de escasa potencia que hicieron explosión en varias carreteras
a las afueras de Madrid, así como otros dos en Alsasua (Navarra)
y en Zumarraga (Guipúzcoa). En 2004, la banda terrorista hizo
estallar siete bombas -también de poca potencia- en Ávila, Valladolid,
León, Santillana del Mar (Cantabria), Málaga, Ciudad Real y
Alicante que, aunque no provocaron daños materiales, causaron
heridas de carácter leve a dieciocho personas.
Condena
unánime
La condena fue la respuesta unánime ante las cinco explosiones.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, que se desplazó
hasta el kilómetro 56 de la M-40, donde se había producido
la primera detonación, aseguró que ETA había querido
"romper la Constitución" y dijo que no se puede dialogar con
la banda terrorista. Asimismo, la presidenta del Gobierno regional,
Esperanza Aguirre, señaló que "los terroristas
han vuelto a hacer lo que saben: intentar amedrentar y amenazar
a los ciudadanos madrileños para, con el terror, imponer su
proyecto totalitario".
Tras
las deflagraciones, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
sospecharon que la autoría de los atentados podía corresponder,
al igual que otros atentados de la banda, a alguno de los dos
'comandos' de ETA en activo compuestos por miembros 'legales',
es decir, sin fichar y que llevan una vida aparentemente normal.
Según informaron fuentes de la lucha antiterrorista, en total,
serían ocho o nueve terroristas que formarían dos grupos: uno,
que tendría como ámbito preferente de actuación Guipúzcoa y
Alava, y otro Vizcaya, si bien se estima que también pueden
actuar fuera del País Vasco. Estos 'legales' reciben una información
sobre el lugar y el momento en que los denominados 'enlaces'
van a dejar el paquete-bomba. De esta forma, terroristas en
Francia fabrican el artefacto explosivo, lo entregan a los 'enlaces'
que van y vienen de Francia, y éstos lo depositan en un lugar
acordado, lejos de la vista de terceras personas. La misión
de los 'legales' es recogerlo, activar el temporizador y dejarlo
junto al objetivo prefijado.
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