Madrid.
MDO
Tras una carta
remitida en mayo para solicitar una reunión con el
presidente del Gobierno, Esperanza Aguirre tuvo al fin el
esperado encuentro con José Luis Rodríguez Zapatero
el primer día del mes de agosto en
un año marcado por los agravios que, según la
presidenta regional, se repitieron constantemente desde Moncloa
en cuestiones relacionadas con Madrid a pesar que el Gobierno
central no se cansó de repetir que la región
madrileña siempre había sido una de sus principales
prioridades. El encuentro fue calificado de "provechoso"
por ambas partes destacando el compromiso
por parte del Gobierno central de estudiar la prolongación
de la R-3 para paliar en la medida de lo posible los atascos
hacia la costa valenciana que se producen cada vez que los
madrileños salen de vacaciones hacia el litoral mediterráneo.
La sequía y la financiación sanitaria fueron
los otros asuntos del día.
Más
de dos horas de reunión sirvieron para acercar posturas
entre Aguirre y Zapatero en la segunda reunión
entre ambos dirigentes en un año. De hecho, la presidenta
regional alababa
la actitud de Zapatero, "muy interesado en todos los
temas que le proponía". El primer asunto tratado
en el encuentro fue el de la financiación
autonómica en el que la Comunidad siempre se había
mostrado su sorpresa y malestar porque el Ejecutivo central
redujera 250 millones de la liquidación del IRPF y
del IVA para Madrid, siendo la región "una de
las locomotoras de la economía española",
como comentaba Aguirre. Ante ello, Zapatero fijó una
reunión entre la presidenta regional con el ministro
de Economía, Pedro Solbes, para tratar entre ambos
este asunto en el mes de septiembre. En dicho encuentro, ambos
coincidirían en que había un error en la liquidación
de impuestos y acordaron crear un
grupo de trabajo que estudiaría hasta final de de año
por qué la Comunidad de Madrid recibía menos
dinero en concepto de liquidación de impuestos del
Estado correspondientes al año 2003.
En el apartado de infraestructuras, preocupaba la situación
que se vive en cada periodo vacacional, como el último
puente de Santiago, en el que los madrileños que viajan
al litoral valenciano se ven obligados a pasar varias horas
extra en la carretera, concretamente en la autovía
de Valencia, hasta llegar a su destino. Para paliar esas retenciones,
Zapatero, que también se autodenominó "sufridor
de la A-3", se comprometió a que Fomento estudiaría
la prolongación de la radial R-3 a partir de Tarancón,
población a la que llegaría financiada por la
Comunidad de Madrid. Además, se estudiarían
otras medidas como el desdoblamiento de la A-3 o la creación
de una vía alternativa entre la carretera de Andalucía
y la de Valencia que no sería de peaje.
Aguirre
también destacó que el "tren de alta velocidad
podría solucionar en parte este problema" aunque,
aún así, planteó que "no tiene sentido"
que se produzcan constantemente este tipo de atascos y que
la DGT "no tenga en cuenta" las festividades de la Comunidad
para la implantación y uso de carriles adicionales. Además,
en materia de infraestructuras, Zapatero prometió que
la nueva terminal del aeropuerto de Barajas, la T-4, estaría
lista en diciembre. También se trató el tema
de las Cercanías ferroviarias sobre las que Aguirre
anunció que, si bien no está prevista su transferencia
completa a la Comunidad de Madrid, las inversiones "se
decidirían conjuntamente entre Fomento y el Gobierno
regional".
El tercer gran asunto fue el de la sequía,
problema que tenía preocupada a la presidenta madrileña.
En ese sentido, José Luis Rodríguez Zapatero
la tranquilizó asegurando que "el Gobierno garantizaba
el abastecimiento de agua para Madrid", afirmación
que a la propia Aguirre, según confesó, la "había
desarmado". Por último, se trató la financiación
sanitaria. A este respecto, Zapatero solicitó a Esperanza
Aguirre su apoyo para el nuevo sistema que presentaría
el Gobierno central a todas las Comunidades en la reunión
de presidentes autonómicos de septiembre, apoyo que
finalmente no se produciría ya que Aguirre consideraba
insuficiente la inversión del Ejecutivo central para
paliar el déficit de la sanidad pública
madrileña.