Madrid. MDO
El 23 por ciento de los padres y madres
españoles reconocen que hay "bastantes o muchas posibilidades"
de que sus hijos consuman drogas. Así lo confirmó
el estudio "La percepción de los problemas de Drogas en España
2004", realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción
y Obra Social Caja Madrid. En este informe se abordó
el tipo de preocupaciones y proyecciones asociadas a las drogas
que pueden experimentar los padres y madres con hijos de hasta
20 años.
Prácticamente el 66 por ciento afirmó
que su preocupación por las drogas aumentó desde que tiene
hijos, y sólo tres de cada diez reconocieron que tenían
el mismo tipo de preocupaciones que antes. La mitad de los
entrevistados admitió que existe algún tipo de posibilidad
de que sus hijos consuman drogas, llegando hasta el 23 por
ciento la proporción de quienes reconocieron que hay "bastantes
o muchas posibilidades" de que sus hijos lo hagan. Sólo el
18 por ciento se decantó por que no existía
ninguna posibilidad.
El
estudio mostró la intensa preocupación de la inmensa
mayoría de las familias con hijos menores de 20 años por que
dichas posibilidades se concretasen. Al 78 por ciento le preocupó
mucho que sus hijos tomen drogas y al 13 por ciento le preocupó
bastante. Un escaso 3 por ciento admitió que le preocupa
poco o nada. A partir de tales consideraciones, existen diferentes
elementos que los progenitores opinan que pueden influir más
o menos en que sus hijos consuman estas sustancias. La mayoría
de quienes eligieron a los amigos y compañeros como una de
las cuestiones que influyen en los consumos (77 por ciento),
sobre todo teniendo en cuenta que la facilidad para conseguir
las drogas apenas alcanzó el 37 por ciento de las elecciones.
El resto de opciones, más cercanas en porcentajes, estuvieron
por debajo del 28 por ciento .
Estos datos mostraron que los padres
y madres tienden a quitar responsabilidad a su hijos en la
decisión de consumo achacándolo a factores externos
como la influencia de los amigos, la facilidad de encontrarlas
o, incluso, que les engañen. También
resultó interesante comprobar que la opción "sus problemas"
se situó en el último lugar de todas las opciones,
con algo más del 13%. A pesar de que en el imaginario social,
la sociedad española considera como motivo importante de consumo
de drogas para muchas personas los problemas personales y
las carencias educativas para afrontarlos, los padres consideraron
que ese no es el caso de sus hijos. Es decir, se produce una
disociación defensiva: "el consumo depende de problemas, pero
mis hijos, pese a que temo que puedan consumir, no tienen
eso problemas".
Para
prevenir los riesgos de que sus hijos consuman drogas, los
padres apostaron por cuestiones claramente centradas en las
estrategias preventivas que tienen que ver con la educación
y la formación. Especialmente en lo que se refiere a los dos
pilares educativos básicos: la familia y la escuela. Así,
en torno al 61 por ciento de los encuestados se decantó
como fórmula más eficaz para la prevención por la educación
por parte de los padres y por la mayor información desde los
colegios.
En tercer lugar, se situó la existencia
de más campañas hablando de los peligros de las drogas (38
por ciento), mayor atención por parte de los padres (29 por
ciento), más recursos de ocio y tiempo libre (27.5 por ciento),
que las leyes fuesen más duras (24.4 por ciento), que la policía
vigilase más (20.4 por ciento), que la sociedad no fuese tan
consumista (11.1 por ciento), que los padres concedieran menos
libertad (7.1 por ciento) y que los padres se hiciesen respetar
más (3.8 por ciento).