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Madrid. MDO
La cantante Olga Ramos, considerada
la "reina del cuplé" madrileño falleció el 25 de agosto
en el hospital Montepríncipe, a los 87 años, según informaron
fuentes cercanas a la familia. En
2004 MDO quiso premiar su profesionalidad y le otorgó
el galardón "Toda una Vida" por su trayectoria
musical y su vida dedicada a esta ciudad.
Olga
Ramos, la reina del cuplé, falleció a los 87 años
y dijo adiós a la música después de toda
una vida de dedicación. La hija de la cantante, Olga
María Ramos, explicó que su fallecimiento se debió
a una cardiopatía que sufría la artista y que
se había agravado recientemente. Olga María destacó
las ganas de vivir de su madre hasta el momento de su fallecimiento.
Asimimo, explicó que "ella
siempre sufrió una cardiopatía y la tenía muy bien controlada,
pero ya el corazón estaba tan mal que la tuvimos que ingresar
el pasado día 11". Los médicos pensaban que no sobreviviría
a las primeras 24 horas "pero su fuerza y ganas de vivir la
han mantenido hasta hoy" en el centro sanitario de Montepríncipe,
en Boadilla del Monte, y no en su domicilio de San Sebastián
de los Reyes, como se informó en un primer momento.
La
cantante Olga Ramos había recibido en 2004 el Premio
"Toda una Vida" por acuerdo del Jurado de los Premios Madrid,
que organiza MDO, por haber dedicado sus 86 años a la potenciación
y defensa de un género tan arraigado a la ciudad de Madrid durante
buena parte del siglo XX como ha sido el cuplé. Olga Ramos supo
demostrar que la gracia y la complicidad con el público eran
magníficos complementos de una profesionalidad conseguida con
esfuerzo en los estudios musicales y desarrollada en el día
a día sobre un escenario y que la convirtieron en la reina del
café concert y del cuplé.
Trinidad
Olga Ramos, nació como tantos madrileños, en Badajoz,
durante el año de 1918. Cuentan que en sus genes recibió,
al igual que su madre, la herencia de aquel cantante de fados
que era su abuelo Joaquín, un portugués de Elvas
que se casó con una extremeña. Era tanta la afición
familiar por la música que hasta María Sanguino,
la madre de Olga Ramos, se planteó ser cantante profesional,
pero su boda con un militar limitó las actuaciones al
recinto familiar. Cuando Olga quiso dedicarse a la música,
su padre exigió que fuera a través de los profesores
del Conservatorio y así, primero en Badajoz y luego en
Madrid, estudió violín con Joaquín Macedo,
Antonio Bordas y Enrique Iniesta; declamación
con Nieves Suárez y José Franco; baile como Carmelita
Sevilla y canto con Carmen Vivó.
Durante
la guerra civil, hizo que Olga, que había conseguido
el primer premio de Música de Cámara en el Conservatorio
de Madrid, comenzó a trabajar de violinista en el cine
Bilbao poniendo música a las pelicúlas mudas o
actuando en el intermedio de las proyecciones sonoras. A partir
de ese momento, actuó en diversos cafés de Salamanca,
Zaragoza, Bilbao y Madrid donde actuó en locales como
el Cunningan -en los bajos del cine Bilbao- , La tropical -en
el arranque de Reina Vicoria- y el café de la Montaña
-en la Puerta del Sol. Para entonces no sólo tocaba el
violín sino que cantaba.
De
allí pasó a salas de fiesta en Tetuán y
Tánger donde enfermó, tras beber agua en un aljibe,
teniendo que ser trasladada al Hospital del Rey en Madrid donde
logró sanar. Volvería a la Puerta del Sol, pero
esta vez al Universal donde conocería al que iba a ser
su marido, Enríque Ramírez de Gamboa, que dirigía
la orquesta Alas y que tocaba saxo, clarinete y bandoneón.
Pronto comenzaron a actuar juntos y así permanecieron
interpretando música española nada menos que veinte
años en el mismo café. Durante este tiempo hicieron
algunas escapadas como cuando actuaron en el Circo Price o cuando
en verano se trasladaban a la terraza de otro café Universal
-sin relación con el de Madrid- que estaba en Vigo. De
allí, la orquesta de Olga pasó al Varela, en la
calle Preciados, casi en la plaza de Santo Domingo, donde durante
tres años actuaron Olga, el Cipri -nombre artístico
con el que pasó a ser conocido el marido de Olga- y una
pianista llamada Magda que Olga también rebautizó
como Fortunata.
Tras
el cierre de este local y una temporada en el teatro Eslava
como violín concertino, Olga se quedó sin trabajo
hasta que fue contratada en 1968 como vilinista de un restaurante
romántico que se acababa de abrir en la calle de la Palma
con el nombre de "El último cuplé".
Olga tocó allí el violín hasta que uno
de los clientes, tras reconocerla, le pidió que cantara
un cuplé. A partir de ese momento el triunfo de Olga
fue imparable e incluso dio el salto y pudo actuar con éxito
en México en 1978 lo que le permitió conseguir
el traspaso del local de la calle de la Palma al que cambió
el nombre por el de "Las
noches del cuplé". Ya como responsable del local,
devolvió a éste la fama que había alcanzado
y por allí pasaron desde el Príncipe Pelipe y
su hermana Elena, hasta don Juan de Borbón, pasando por
Plácido Domingo, Severo Ochoa, Gorbachov o Torrente Ballester.
Fue entrevistada en radio y televisión, apareció
en numerosos programas como "Los años vividos"
"la hora de..", "Visto y no visto".
En
1999, después de 31 años en el local de la calle
de la Palma, cerró Las noches del Cuplé con la
excusa de los propietarios de que la finca se hallaba en mal
estado y había que hacer unas obras que supusieron el
cierre de la salida de emergencias y la clausura del local de
Olga Ramos. Ni siquiera queda la placa que en 1993 pudo el Ayuntamiento,
indicando que "en la finca de este viejo rincón
de Madrid, la vionista y cantante Olga Ramos con su arte mantiene
vivo el cuplé" que alguien se llevó. Se mantiene,
no obstante la placa colocada en la Puerta del Sol, donde estuvo
el café Universal.
Entre
los muchos premios conseguidos, Olga Ramos ha recibido la medalla
de Oro al Mérito al Trabajo, ha sido Popular del diatrio
Pueblo 1971, tiene la Medalla de Madrid al Mérito Artístico,
medalla de la Fundación Villa y Corte, gran lazo de Dama
de Isabel la Católica, o medalla de oro Agustín
Lara. Al ser informada de la decisión del Jurado de los
Premios Madrid, Olga Ramos reconoce que se emocionó.
"Sentí un orgullo enorme y pensé que era
un honor y un reconocimiento al amor que le tengo a Madrid.
Adoro esta ciudad y no pe puedo pasar sin ver sus calles y a
sus gentes. Y es que he entregado mi vida a Madrid".
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