Madrid. MDO
Bajo el lema 'La carretera
no es un circuito. Controla tu velocidad', la Dirección
General de Tráfico quiso incidir en este 2005 en un
factor que estuvo presente en el 23 por ciento de los accidentes
mortales ocurridos en las carreteras españolas durante
2004. Para ello, a lo largo de dos semanas en abril, incluyendo
la Semana Santa, y durante la campaña de vacaciones
de verano, la Guardia Civil
duplicó los controles de velocidad, que estuvieron
presentes en 119 puntos de la red vial de Madrid. Los controles
estaban señalizados en los paneles de mensaje variable
o mediante vehículos.
En
2004 ocurrieron 3.036 accidentes mortales en carretera, que
produjeron la muerte de 3.511 personas y heridas a otras 3.000.
En 700 de estos accidentes -un 23 por ciento-, la velocidad
intervino como factor desencadenante. En todo caso, la velocidad
excesiva fue un agravante de las consecuencias de los accidentes.
Por ello, entre el 11 y el 24 de abril y durante las vacaciones
del verano, la Dirección General de Tráfico llevó a
cabo una campaña especial de vigilancia, con intensificación
de controles, sobre el respeto de los límites de velocidad.
Así, se establecieron servicios de vigilancia en 1.900
tramos de carreteras, con el objetivo de controlar la velocidad
de, al menos, 100.000 vehículos diarios en las carreteras
de toda España, excepto en las comunidades del País Vasco
y Cataluña, que tenían transferidas las competencias
en esta materia. En Madrid, se instalaron 119 controles de
velocidad repartidos por toda la red regional de carreteras
que estaban señalizados en los paneles de mensaje variable
existentes en las carreteras o mediante vehículos.
Sólo
en el mes de julio, la DGT detectó con estos radares
fijos
a 109.000 vehículos superando el límite de velocidad, algunos
de los cuales superaban los 240 kilómetros por hora.
Las imágenes
que captaban los radares sirvieron para que la DGT tomara
medidas más contundentes indicando que
"vamos a tener que retirar miles y miles de permisos
de circulación, por lo que pedimos la colaboración
de los conductores para no hacerlo", comentaba Pere Navarro,
Director General de Tráfico, ante la operación
salida del mes de agosto. Desde el 1 de agosto, las infracciones
registradas en estos radares fueron acompañadas de
una sanción que, en la mayoría de los casos,
supuso una multa de entre 300 y 600 euros y la suspensión
del permiso de conducir entre uno y tres meses.
Y es que la DGT insistió en la importancia de concienciar
a los conductores de que una velocidad excesiva es, en la
inmensa mayoría de los casos, un factor determinante. Si en
2004 la norma se hubiera cumplido, se podría haber evitado
la muerte de casi 1.000 personas. Diversos estudios demuestran
que si se consiguiera rebajar en solo un 10 por ciento la
velocidad media de circulación, se reducirían un 40
por ciento los accidentes mortales.