Madrid.
MDO
El Parque Nacional de Guadarrama
tendrá una extensión de más de 34.000
hectáreas en la Comunidad de Madrid, según propuso
en abril un estudio realizado por el catedrático Eduardo
Martínez de Pisón, que sirvió de base
para el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del
Guadarrama. Sin embargo, estas hectáreas no son las
únicas que están incluidas en el informe, ya
que la propuesta de zonificación también propone
una zona periférica de protección o preparque,
con 39.000 hectáreas rodeando el parque, y una zona
de transición de 27.000 hectáreas en las que
se encuentran asentados los núcleos urbanos. En total,
la Comunidad de Madrid propuso que el futuro Parque Nacional
de Guadarrama ocupe una superficie de 73.000 hectáreas, equivalente
a casi el diez por ciento del territorio de la región.
"Espero que en esta legislatura se lleve
a cabo la declaración de la Sierra de Guadarrama como
Parque Nacional". Con estas palabras, la presidenta de
la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, puso fecha, a mediados
de abril, a un proceso que lleva más de ochenta años
de retraso. En veinte tomos, un grupo de expertos, coordinado
por el catedrático Eduardo Martínez de Pisón, realizaron un
informe que propone que el futuro Parque Nacional y su zona
de protección ocupe el 10 por ciento de la región, con una
superficie de 73.000 hectáreas entre parque nacional y pre-parque.
Se trata de un estudio que "debe ser objeto de consulta
con los ayuntamientos implicados", según señaló
Aguirre, aunque la declaración final está supeditada
a la decisión del Ministerio de Medio Ambiente, ya que "el
futuro Parque Nacional debe contar con financiación suficiente
para asegurar una gestión de máxima calidad", como manifestó
la presidenta.
Concretamente, la propuesta de zonificación
de la Sierra del Guadarrama se distribuye en tres grandes
áreas como son la zona del Parque Nacional, con una extensión
de más de 34.000 hectáreas en la Comunidad, a las que
hay que sumar las que aporte Castilla y León, así como
una zona periférica de protección o pre-parque con 39.000
hectáreas rodeando el parque, y una zona de transición
de 27.000 hectáreas, en las que se encuentran asentados
los núcleos urbanos. Además, los expertos proponen
que este pre-parque se divida en tres grandes figuras de protección
ambiental autonómica, entre las que estaría el nuevo
Parque Regional del Valle del Lozoya, con 25.000 hectáreas;
un Paisaje Protegido del monte Abantos y su entorno, con 8.600
hectáreas, y el Parque Regional de la Cuenca Alta del
Manzanares, con sus 5.000 hectáreas, que ya forman
parte del actual parque. De esta forma, la zona protegida
se extendería desde las cumbres de las montañas hasta las
faldas inferiores e incluso valles completos como el del Alto
Lozoya, extendiéndose hasta San Lorenzo de El Escorial por
el Sur, Manzanares El Real y Soto del Real por el Este, y
La Cabrera por el Norte.
En
el caso de la zona propuesta como parque, la cota mínima se
situaría en El Paular, con 1.150 metros y la máxima, de 2.428
metros, en el Pico de Peñalara. Para el catedrático
Martínez de Pisón, la propuesta de zonificación
que refleja el PORN es realista, "a pesar de que abarca
un territorio nada fácil, de unas 100.000 hectáreas, con muchos
municipios, muy diversos, y con una creciente demanda de vivienda".
Por otra parte, el estudio recomienda mantener los aprovechamientos
y usos tradicionales como la actividad ganadera, los aprovechamientos
madereros y la pesca. De hecho, Esperanza Aguirre hizo hincapié
en que "es muy importante que tengamos en cuenta no sólo
la opinión de quienes habitan, cuidan y viven en la sierra,
sino que les observemos y aprendamos de sus costumbres, de
sus modos de cuidar la vegetación y de respetar la montaña".
Asimismo, el informe también considera que se deben mantener,
aunque no ampliar, las actuales instalaciones para la práctica
de deportes invernales.
A su vez, el estudio coordinado por Martínez
de Pisón refleja que en el Guadarrama está representada
el 45 por ciento de la fauna del territorio ibérico y el 18
por ciento de la europea. De hecho, el informe destaca que
las montañas y valles son el hábitat de especies emblemáticas
y en peligro de extinción como la cigüeña negra, el buitre
negro, el águila imperial y una amplia gama de rapaces, nutrias,
corzos, cabra montés y diversos anfibios como el tritón
jaspeado o la ranita de San Antonio. En este sentido, el documento
realizado por los expertos constituye un paso muy importante
para lograr la declaración de Parque Nacional, un proyecto
en el que "todos estamos comprometidos y tenemos una gran
ilusión", como manifestó el consejero de Medio Ambiente
de la Comunidad de Madrid, Mariano Zabía.
Este estudio estuvo sobre
la mesa, a finales de abril, en la primera reunión
del Consejo Asesor de Medio Ambiente. Un órgano consultivo,
presidido por Mariano Zabía, formado por miembros de
la comunidad científica, expertos en materia medioambiental,
ONGs, representantes de organizaciones empresariales, sindicales,
de consumidores y de las administraciones públicas.
Al inicio de la reunión, Zabía expresó
su deseo de que en el plazo de un año y medio esté
aprobado este Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
Con la convocatoria del Consejo Asesor de Medio Ambiente
la Comunidad de Madrid quiso abrir un proceso de diálogo y
participación con aquellas organizaciones e instituciones
que pueden contribuir con su experiencia en el campo ambiental
a enriquecer el proyecto de Parque Nacional.