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Madrid. MDO
El informe anual que el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica,
presentó en abril, hizo "mención especial" a la situación
de los juzgados de familia de Madrid capital, en estado de "colapso"
y donde lo único positivo fue "la capacidad de trabajo de los
ocho magistrados al frente de esos juzgados" y su "excelente
labor". Consideró que "el retraso existente no es imputable
en modo alguno a su capacidad de trabajo", pero añadió
que "la preocupante situación expuesta hace que sea necesaria
la creación de una jurisdicción de familia, debidamente dotada,
no como un suborden de la jurisdicción civil, sino como un ente
independiente".
Según
el defensor, Enrique Múgica, en su informe, la investigación
sobre la situación de estos juzgados se inició con la
denuncia de la Asociación Española de Abogados de Familia, en
el que se comunicaba el estado de colapso que padecían esos
juzgados, en aquel momento. "Ponían en conocimiento del Defensor
del Pueblo que las medidas provisionales eran decididas como
término medio entre siete y ocho meses después de haber sido
solicitadas y que el primer acto del trámite judicial de liquidación
de la sociedad legal de gananciales se fijaba al año siguiente
de haberse instado", recuerdó Múgica.
Según la información remitida desde el Consejo
General del Poder Judicial, en el mes de febrero de 2003, "se
acordó crear un equipo de refuerzo para cada uno de esos juzgados
que actuaría como juzgado bis, por un periodo inicial de seis
meses y en horario de tarde", pero "no se llegaron a constituir
a lo largo de todo el año 2003". "Desde el Ministerio de Justicia,
se reconoció que estos juzgados superaban con exceso los módulos
de trabajo fijados por el Consejo General del Poder Judicial,
y se informaba de que a finales de 2003 se crearían dos nuevos
juzgados de familia para la ciudad, lo cual ya se ha producido",
recogió en su informe.
Múgica consideró "preocupantes" las cifras
de asuntos registrados, resueltos y pendientes durante 2003
en estos juzgados, "que no incluyen los procedimientos relacionados
con la fase de ejecución ni los de jurisdicción voluntaria,
que en el caso de los juzgados de familia suelen ser muy numerosos",
aseveró el informe. El módulo de trabajo fijado por el
Consejo General del Poder Judicial es de mil procedimientos
registrados por juzgado y año, según Múgica, pero algunos de
estos juzgados llegaron a rondar e incluso superar en 2003 los
1.700 casos.
"El único dato positivo de las cifras expuestas,
es el que se refiere a la capacidad de trabajo de los ocho magistrados
y magistradas que están al frente de esos juzgados, ya que todos
ellos han superado en exceso en los asuntos resueltos los mil
procedimientos", subrayó Múgica, quien afirmó
"procede reconocer y poner de manifiesto la excelente labor
realizada por todos los profesionales que desarrollan su trabajo
en esos juzgados". Múgica puso también de manifiesto "el terrible
sentimiento de soledad y desconfianza hacia el sistema judicial
que tienen las personas afectadas por una crisis de convivencia,
al no dar respuesta a sus demandas", y obligar en muchos casos
a una larga convivencia no deseada que genera situaciones de
violencia.
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